Cuando llega el verano y con el la agencia libre, los General Managers tienden a buscar las piezas que mejor se adapten a las necesidades del equipo para el que trabajan, ofreciendo el dinero que sea necesario a los jugadores en los que están interesados sin ni si quiera tener en cuenta que estos jugadores tienen sentimientos que pueden decantar la balanza hacía un lado u otro, obviando las razones económicas.
LaMarcus Aldridge, uno de los agentes libres más deseados del verano es un jugador sentimental; entre estos sentimientos se encuentran: los celos, la decepción, la lealtad y el miedo. Celos por el trato que reciben el resto de estrellas de la liga y que Portland no es capaz de dispensarle, la decepción de ver como, temporada tras temporada, sus sueños de anillo se desvanecen sin que la franquicia haga nada por incrementar las aspiraciones de su equipo. Lealtad, a un equipo y a una ciudad que han visto como se ha ido desarrollando como profesional. Y por último miedo, miedo a mirar atrás una vez termine su carrera y arrepentirse de no haber dado el paso de dejar a un lado los sentimentalismos y probar suerte fuera de «casa».
Es por esto que una fuente anónima cercana al jugador declaró que el power forward está buscando opciones alternativas a Portland de cara a la próxima temporada (de hecho, el domicilio del jugador en la ciudad de Oregon está a la venta). En el caso de salir de Portland, el jugador podría perder hasta 27 millones de dólares (la diferencia entre el máximo que pueden ofrecerle los Blazers y el resto de equipos de la liga).
Parece ser que el jugador lo único que quiere es volver a Texas y dejar atrás su etapa en Oregón. Quiere hacer esto para situarse más cerca de su casa (recordemos que Aldridge es natural de Dallas) y dejar atrás su etapa en los Blazers, equipo con el que parece haber roto negociaciones tras declarar el pasado verano su intención de convertirse en el mejor Blazer de la historia. Tanto los Mavericks como los Spurs son opciones vistas con buenos ojos por el jugador, ya que ambas franquicias cuentan con el espacio salarial, son ciudades texanas y cuentan con reputación de contender.
Una fuente cercana al círculo del jugador declaró recientemente a Bleacher Report lo siguiente:
«LaMarcus siente, como la mayoría de grandes jugadores de la liga, que donde quiera que vaya estará ante una gran oportunidad de ganar el título. Pero no creo que eso sea lo que más le importe. Él siente que ha estado en Portland demasiado tiempo y que quizás sea el momento de hacer un cambio«.
Lo que está claro es que el jugador no parece dispuesto a sacrificar esos 27 millones de dólares para formar parte de un proyecto en plena reconstrucción (véase Lakers o Knicks) y que, el equipo que quiera hacerse con sus servicios, deberá de presentarle un proyecto ganador a corto-medio plazo. Todo parece indicar que sea cual sea el destino final de Aldridge el jugador no jugará la temporada que viene a órdenes de Terry Stotts y parece ser que su destino será Texas.
Menuda forma ridícula de dar palos a los Blazers. Carlos Lopez broma de «periodista».