Kevin Durant tuvo una de cal y de arena en el partido de anoche contra los Golden State Warriors, el mejor equipo de la liga. En una primera parte magnífica, el alero de Oklahoma demostró su condición de actual MVP de la NBA con una serie de 10-13 en tiros de campo que le llevó a batir un récord, el de puntos anotados en menos de 18 minutos, que dejó en la gran marca de 30.
Lamentablemente, parece que la mala suerte con las lesiones sigue acompañando a la estrella, ya que al final de la primera parte, un mal movimiento que acabó con KD pisando el pie de Marresse Speights le supuso dejar el partido y un gran susto para los aficionados. Parece que es un esguince de tobillo aunque no grave, ya que se espera que juege esta misma noche ante Los Ángeles Lakers, aunque habrá que esperar a ver cómo se siente el jugador. El propio jugador hizo unas declaraciones:
«Yo quería jugar. Quería volver al campo pero preferimos ser cautos»
El partido acabó con la victoria de GSW, pero eso podía haber sido al revés con KD en el campo y la progresión que llevaba.