La fiebre del oro de California fue un fenómeno social ocurrido en Estados Unidos entre 1848 y 1855, caracterizado por la gran cantidad de inmigrantes que llegaron a las cercanías de San Francisco en busca de dicho metal. Cuando la noticia del descubrimiento se esparció, alrededor de trescientas mil personas emigraron a California desde el resto de los Estados Unidos y de otros países.
Tras la consecución del título por parte de los Golden State Warriors un fenómeno parecido puede suceder en un futuro próximo. Con la diferencia de que el objetivo no es oro en su forma más común o vulgar, si no en forma de anillo.
Y es que el anillo conseguido en la temporada 2014/15 puede ser el principio del cambio para una franquicia históricamente pobre en cuanto a resultados y palmares. Y es que a pesar de ser el quinto equipo que más campeonatos ha ganado (tras Boston Celtics, Los Ángeles Lakers, Chicago Bulls y San Antonio Spurs) estos se han producido hace muchos años. El (hasta ahora) último hacía ni más ni menos que 40 años.
El anillo de 2015 debe ser el detonante para la particular «fiebre del oro» baloncestista de la franquicia de la bahía. Y es que al igual que ocurrió con la ciudad de San Francisco, la «fiebre del oro» puede hacer crecer a la franquicia de los Golden State Warriors de manera exponencial. Teniendo como consecuencia la obtención de más campeonatos de la NBA.
Hay varios factores que propician la idea de que la época dorada de la franquicia aún está por llegar y que el futuro más cercano puede ser muy brillante:
- Cambio de sede: Para el año 2017 está previsto que los Golden State Warriors cambien su sede en Oakland en favor de San Francisco. San Francisco es la decimotercera ciudad más poblada de Estados Unidos y la segunda con mayor densidad de población. No es un cambio muy grande, pero es justo lo que necesitan los
Maqueta del futuro estadio Warriors, ya que irse a San Francisco significa tener un mercado mucho mayor y atrayente, pero debido a la cercanía entre las ciudades (ambas se encuentran en el área de la bahía) significa a la vez el no perder a esos aficionados que ya poseen, que son considerados por muchos los mejores y más ruidosos aficionados de la NBA. Evidentemente el cambio de sede conlleva un cambio de estadio, es un proyecto que está dando muchos problemas a la franquicia pero ya tienen los terrenos y la maqueta del futuro estadio. Estos cambios son beneficiosos sin duda alguna para la franquicia, un mercado mayor y mas atrayente y la construcción de un recinto deportivo más moderno y con más capacidad tendrán un gran impacto económico y ayudará a la hora de atraer jugadores.
- Subida del tope salarial: El nuevo contrato televisivo firmado entre la NBA y las cadenas televisivas TNT, ABC y ESPN va a suponer unos 24.000 millones de dólares para las arcas de la NBA. Algo que tendrá repercusión en el límite salarial al que se tienen que acomodar los equipos de dicha competición. Y es que el límite salarial será incrementado, ya que se estima que pasará de los 63 millones que se permiten gastar actualmente a una cantidad que oscila entre los 80 y los 90 millones de dólares anuales, y posteriormente rondará los 110. Lógicamente eso será para todos los equipos de la NBA, pero es que a día de hoy pocos equipos contendientes a la NBA tendrán la flexibilidad económica que tendrán los Warriors. Y es que con la renovación del menor de los Splash Brothers (Klay Thompson) el verano pasado, la franquicia se aseguró de contar con la mejor pareja exterior de la liga por el módico precio de 28 millones de dólares. Lo que significaría el 30% de su espacio salarial. Algo que se valora más si lo comparamos con el 50% o 60% de espacio salarial que ocupan otros dúos estelares como Durant/Westbrook, Rose/Noah, Howard/Harden. Esa renovación dejó a los Warriors en una posición muy flexible para construir al rededor de los Splash Brothers a partir de la temporada 2016-17.
Los Splash Brothers son la base del equipo pero la gran temporada llevada a cabo por Draymond Green y Harrison Barnes hace primordial la continuidad de ambos en el equipo para acompañar al estelar dúo, por lo que no hay dudas en la franquicia de la necesidad de renovarles. La renovación de Harrison Barnes tendrá que esperar hasta el verano de 2016, ya que la prioridad de la franquicia este verano es la ampliación del contrato de Draymond Green. Sólo existe un problema, y es que la flexibilidad futura no es la misma que la actual, por lo que para poder ofrecerle el máximo contrato a Green la franquicia planea deshacerse de David Lee.
| Jugador | 2015-16 | 2016-17 |
| Klay Thompson | 15,501,000 | 16,663,575 |
| David Lee | 15,493,680 | N/A |
| Andrew Bogut | 12,000,000 | 11,027,027 |
| Andre Iguodala | 11,710,456 | 11,131,368 |
| Stephen Curry | 11,370,786 | 12,112,359 |
- Además, la salida de Lee no condiciona la renovación de Green, la franquicia de la bahía renovaría a Green sin importar el precio ni la circunstancia en la que se encuentre David Lee. En el peor de los casos, que sería que los Warriors tuviesen que renovar a Green y que Lee siguiese en la plantilla los Warriors tendrían que pagar el impuesto de lujo. Algo que la franquicia está dispuesta a asumir por mantener al alma del equipo. La suerte también está de parte de la franquicia de la bahía, porque además de cuadrar los números también cuadran las fechas porque cuando Harrison Barnes sea agente libre en 2016, el contrato de David Lee expira. Cuando Stephen Curry tenga que firmar un más que merecido contrato máximo en 2017, los contratos de Andrew Bogut y Andre Iguodala terminarán. Por esas fechas también será cuando el dinero del nuevo contrato televisivo llegue a la bahía. El escenario ideal para los Warriors es plantarse en 2017 con Curry, Barnes, Thompson y Green firmados y con espacio salarial para buscarles acompañantes. Como conclusión, si la franquicia no lo arruina y sigue el camino que ellos mismos han marcado hasta ahora, la base del equipo del anillo de 2015 debe seguir intacta.
- Juventud y talento a partes iguales: El núcleo que expuse en el apartado anterior formado por Curry, Barnes, Thompson y Green es tan joven como talentoso. El actual MVP, Stephen Curry cumplió 27 años en Marzo. Su Splash Brother, el All Star Klay Thompson tiene 25 años. Los mismos que el alma del equipo Draymond Green (segundo en los premios a Defensor del Año y Jugador Más Mejorado). Y por último, Harrison Barnes, quién empezó los 82 partidos de la temporada regular, apenas cumplió los 23 años el pasado mes de Mayo. Y algo que considero muy importantes es que incluso Curry (en menor medida), todos tienen mucho margen de mejora. Curry terminó como el octavo jugador con más balones perdidos, puede mejorar en la toma de decisiones. Thompson puede seguir expandiendo su juego en ataque. Green, con un porcentaje de 41.2% en TC, puede mejorar su selección de tiro. Y el potencial de Barnes es tan grande que puede mejorar en todo.
Evidentemente no hay garantía ninguna de que este equipo vuelva a hacer lo que hizo este año y consiga otro campeonato, pero sin duda hay muchas razones para creer que este equipo puede dar más de si y conseguir más títulos, desatando de esa forma la fiebre del oro en la bahía.