Feo y hasta cierto punto aburrido el partido que nos ofrecieron Jazz y Nuggets en la noche de ayer. Mucha defensa, muchas imprecisiones y fallos y pocos puntos. Hubo momentos de brillantez defensiva, sobre todo por parte de las órdenes de Snyder, pero pocas cosas se vieron en la pista que quedasen grabadas en las retinas de aquellos que vimos el partido. Solamente, quizá, los seis tapones de un entonado en defensa Derrick Favors, los 24 puntos de Gallinari, o un par de espectaculares mates del hiperenergético Booker.
Los Jazz tenían muy reciente la bonita victoria cosechada ante los Bulls en la prórroga hace un par de días, y los Nuggets comienzan a poder contar con la participación conjunta de dos jugadores europeos, que llenan de ilusión a algunos de sus aficionados, como son Jokic y Nurkic. Aún con bajas en ambos bandos y con la duda hasta última hora de, precisamente, Nikola Jokic, el partido se presuponía reñido.
En la rueda de prensa tras la victoria Jazz, Quin Snyder reconoció que sentía que habían conseguido ganar el partido a través del planteamiento defensivo. Y por su parte Gordon Hayward aseguraba que simplemente aplicaron el plan que tenían preparado. Así que parece lógico pensar que el entrenador de los Jazz planificó el choque desde la barricada, intentando minimizar las virtudes del contrario, quizá pensando en lo justo de las fuerzas de los suyos. Pero… ¿y los Nuggets? ¿tenían el mismo plan? ¿los Jazz les arrastraron hacia su terreno? ¿o es que no pudieron hacer más que lo que hicieron?
Sea como fuere, en los dos primeros cuartos el plan de Snyder solo parecía funcionar a medias. El marcador apenas se movía para ninguno de los dos equipos. Las diferencias eran mínimas y la igualdad manifiesta. Favors y Gobert con 6 puntos cada uno eran los máximos anotadores de su equipo. Mientras que Mudiay con 7 y Gallinari y Faried con 6 hacían lo propio por los visitantes en un primer cuarto que terminó con un pobre 23-21 a favor de Denver.
El segundo cuarto fue igual de intenso, fallón y defensivo que el primero. Las canastas llegaban repartidas y a cuentagotas, y tan solo el italiano de los Nuggets parecía más acertado que los demás jugadores en pista a la hora de sumar canastas. Los visitantes lograban una paupérrima ventaja de 6 puntos al descanso (46-40). Todo aún por decidir.
En la reanudación los locales parecían más dispuestos a anclarse en su poderosa defensa para dar la vuelta poco a poco a la situación. Superaron a los puntos a unos Nuggets que no les iban a la zaga en cuanto a defensa, imprecisiones y errores en el tiro. Pero para entonces ya comenzaban a sobresalir las cabezas de los principales protagonistas del choque: Derrick Favors y Danilo Gallinari. El primero desde su defensa, el segundo desde su anotación. El juego interior Jazz daba ya muestras de ser capaz de imponerse, mientras que Neto y Hayward comenzaban a sumar para la causa. Mientras que los Nuggets vivían de los puntos de Gallinari y el despertar de Jokic, y se mantenían arriba en el marcador (63-61).
Así que todo se decidiría en el último cuarto, y se decidió. Si ya en el tercero los Jazz dejaron a los visitantes en 17 puntos, en este último cuarto volvieron a imponerse en defensa dejándolos en 18, mientras mejoraban ligeramente su aportación ofensiva. Llevados por esa dinámica consiguieron imponerse en el marcador a falta de 6 minutos para el final. Una situación que no cambiaría hasta el final del choque (81-85).
Ningún jugador de los Jazz sobrepasó los 16 puntos, siendo Favors con, precisamente, 16 más 11 rebotes y unos brillantes 6 tapones -su equipo llegó a sumar 10- el más destacado por parte de los mormones. Gallinari con 24 puntos fue quien más hizo por intentar ganar el encuentro, pero el 5-16 en tiros de dos y el 2-7 en triples dejó bien a las claras desde donde consiguió sus puntos: la línea de tiros libres. Un partido igualado e intenso, pero feo y que tuvo sus momentos más emocionantes para la hinchada local en el tramo final del mismo. Cuando verdaderamente saben mejor las victorias.