Comentaba Jared Sullinger después de la victoria contra los Denver Nuggets en la que los Boston Celtics batieron su récord de tiros intentados de esta temporada, con 97 (su media está en 89.5 lanzamientos por partido): «Nuestro sistema es impresionante porque decide quién va a anotar más cada noche».
En caso de que esta afirmación sea cierta, ayer el sistema tenía el día generoso y decidió que todo el mundo iba a llenar bien su cuadro de estadísticas. El propio ala-pivot firmó un doble-doble de 16 puntos, 11 rebotes y 5 asistencias, Isaiah Thomas otro de 22 puntos y 12 asistencias, Evan Turner lo rozó con 17 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias… Hasta las dudas de última hora como Marcus Smart y Avery Bradley alcanzaron dobles figuras, con 10 y 20 puntos respectivamente.
Por parte de los Nuggets, nadie habló – por ausencia del mismo – de cómo funciona su sistema, pero tampoco se quedaron atrás y hasta seis jugadores acabaron con más de diez puntos, liderados por un Nikola Jokic que se fue hasta los 23 puntos y 13 rebotes.
Y hasta aquí los números de un partido que no dejó de ser divertido en ninguna fase del mismo. Pese a que el encuentro se rompió en el primer cuarto con la entrada de una segunda unidad de los Boston Celtics – que no mantiene sino que amplía las generalmente pequeñas ventajas logradas por los titulares – como viene siendo costumbre, la alta anotación por parte de ambos equipos (48.5 % de acierto para los de Stevens, 45.8 para los de Malone) hizo más que entretenida la madrugada del sábado.
No hubo opción para los locales pese a la lucha de su estrella, Danilo Gallinari y el buen acoplamiento de DJ Agustin. Tú sabes perfectamente cómo van a jugar los Boston Celtics desde meses antes de hacerlo: pelea, pelea y más pelea en defensa para salir corriendo en ataque. Todo a lo que puedes aspirar es a destrozarlos en transiciones rápidas y/o esperar que la ‘siesta nuestra de cada noche‘ que tienen en el tercer cuarto se prolongue durante tiempo suficiente como para conseguir una ventaja definitiva.
Esto no sucedió en el día de ayer, donde a los Orgullosos Verdes solo se les apagaron las luces durante pequeñas fases al final del segundo cuarto y comienzos del tercero. El resto del partido fue lo que llevamos viendo desde hace un año en ellos y que puede resumirse perfectamente en esta jugada.
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— ANDRESSS (@avillar9) febrero 22, 2016
La ventaja de los verdes sobre el cuarto clasificado de la Conferencia Este, Miami Heat, se amplia ya hasta los dos partidos de diferencia y se podría ir hasta los tres en caso de ganar esta noche a los Minnesota Timberwolves en la segunda noche de back-to-back, modalidad de la que este equipo ha hecho un arte. Por parte de los de Colorado, siguen en una tierra de nadie donde no pueden aspirar ni a playoffs ni a conseguir una estrella en el draft. Solo queda disfrutar del desarrollo de su joven plantilla, de ver cómo se adaptan los nuevos y rezar muy fuerte para que Mudiay empiece a ofrecer garantías como playmaker del equipo (4 pérdidas anoche) y que algún equipo decida dar una primera ronda y un buen montón de caramelos por Kenneth Faried (0 puntos, 0 lanzamientos a canasta, 1 rebote, 1 asistencia y 2 faltas personales en 13 minutos.