Duelo por todo lo alto en el Target Center el que se vivía esta noche en el Target Center entre Minnesota Timberwolves y Dallas Mavericks. Por todo lo alto por lo que se jugaban los Mavs, en plena lucha por una posición de PlayOffs (antes del encuentro marchaban séptimos, empatados con los Jazz en la octava plaza y con solo un partido de ventaja sobre los Rockets, novenos) y con muchas «finales» por delante, en el que ningún rival es fácil y no pueden confiarse, porque una derrota o victoria de diferencia les puede significar marcharse de vacaciones mucho antes de lo deseado. Y por todo lo alto también por el rendimiento que están ofreciendo estos Timberwolves «post All-Star«, con un balance y sensaciones mucho mejores que las mostradas en la primera ase de la temporada, sobre todo a nivel ofensivo. Si el trío del futuro Towns-Wiggins-LaVine tiene el día puede complicarle la vida a cualquiera (para muestra un botón, hicieron sufrir a los Warriors hasta el final).
Entre la bajas más destacadas encontrábamos a dos hombres titulares para los Mavericks; Chandler Parsons y Deron Williams, mientras que en los hombres de Sam Mitchell los dos interiores ya conocidos; Kevin Garnett y Nikola Peković.
El encuentro empezó con un Karl-Anthony Towns totalmente enchufado en ambas zonas pintadas y aportando en todas y cada una de las estadísticas positivas, situando a su equipo por delante en el marcador. Sin embargo, los Mavs no se quedaban atrás y de la mano de Barea y Nowitzki daban réplica a cada canasta de los locales y se mantenían muy cerca en el marcador. En cuanto fueron apareciendo los primeros suplentes no hubo ningún relevo en ataque para los de Carlisle, haciendo que la diferencia fuera aumentando con el paso de los minutos y se situara sobre la decena con 2 minutos por jugar. Al final, 22-27 para los Wolves era el marcador al término del primer cuarto, con un par de canastas en el último minuto de los Mavs que redujeron la diferencia.
Esa inercia positiva que llevaban los visitantes continuó en el inicio del segundo periodo, en el que los Wolves estuvieron 3 minutos sin anotar y permitieron a su rival ponerse por delante. Con la igualdad por bandera a partir de ese momento, hasta 10 cambios de líder hubo en esos minutos pero finalmente los Mavs tomaron la iniciativa y se marcharon al descanso con una ligera ventaja, 41-40.
Como si no hubieran habido unos 15 minutos de parón de por medio, en el tercer cuarto las cosas siguieron exactamente de la misma forma. Sin embargo, los Wolves fueron esta vez lo que mantuvieron la iniciativa en el marcador, aunque las diferencias apenas superaban los 5 puntos. Les costó alrededor de 4 minutos reducir esos 5 puntos a los visitantes, pero finalmente lo consiguieron y aumentaron ese parcial hasta el 16-3, con lo que se situaron hasta 8 puntos arriba en un abrir y cerrar de ojos. Finalmente, el cuarto terminó 68-63.
Nada cambió en el inicio del cuarto definitivo y los Mavericks siguieron ampliando la ventaja hasta situarla en un máximo de 18 puntos mediado el cuarto, con lo que con cada minuto que pasaba el partido tenía menos emoción y el destinatario de la victoria estaba más claro. Lo intentaron los Timberwolves cuando quedaban unos 5 minutos con un and one de LaVine seguido de un triple de Wiggins que dejaba a los suyos a 12 puntos y, posteriormente, lograron situarse a 8 puntos cuando quedaba poco más de 60 segundos por jugarse. Sin embargo, los Mavericks son un equipo mucho más experimentado y supieron mantener sin problemas las diferencias, terminando el partido sin más incidencias, 88-78.
Resumen estadístico:
- Dallas Mavericks: J.J. Barea (21p-6a); Wesley Matthews (19p); Dirk Mowitzki (13p aunque 4/18 en TC); Justin Anderson (9p-11r) y Devin Harris (16p).
- Minnesota Timberwolves: Karl-Anthony Towns (11p-21r-9a); Andrew Wiggins (30p) y Zach LaVine (11p).