«Este es claramente el trabajo de toda mi carrera, simplemente debido a la importancia del partido y el momento de la acción. Fue muy importante, no sólo para el juego, sino para la historia del deporte en Cleveland.
«Muchos recuerdan un mate o un gesto ofensivo. Pero mi legado es el de una acción defensiva que nos ayudó a ganar, eso es lo mejor que pude dar de mí. «
Con estas palabras, LeBron James, el mejor jugador de baloncesto en el mundo, se refirió a lo que significó para él y su equipo, esa chapa en transición ataque-defensa que le propinó a Andre Iguodala cuando faltaban instantes para terminar el juego siete de las últimas finales, evitando de esa forma una canasta que le hubiera valido la ventaja a los Warriors, y porque no, el campeonato. Un impacto psicológico enorme, que permitió a los Cavs crecer desde lo anímico para ganar a falta de 40 segundos con ese triple matador de Kyrie Irving.
Y esto es lo distinto de LeBron, pues en un deporte en el que gana el que anota más canastas y donde las jugadas más recordadas son quizás algún mate de Michael Jordan, un gancho de Kareem Abdul Jabbar o un movimiento de showtime de Magic Johnson, esta jugada de bloqueo de James, de corte puramente defensivo, quedará para siempre en la memoria colectiva del mundo NBA, sumado posiblemente a aquel magnífico robo de Larry Bird ante los Pistons en 1987 en las Finales de Conferencia.
Acción defensiva que valió un campeonato NBA
¡Grande!
Enorme Bron. En su carrera ya nos ha dejado grandes momentos, pero sin duda esta tapón es uno que se quedará en nuestras mentes y que acabó valiendo nada más y nada menos que un anillo.
Exactamente es eso, significa un anillo con su equipo original y en unas finales en las que para nada eran favoritos.