Boston Celtics y Cleveland Cavaliers volvieron a verse las caras en el Garden tras las dos victorias de los Cavs en el Quicken Loans Arena. Los Celtics mostraron de nuevo esa versión defensiva que les convierte en un equipo muy peligroso. El factor cancha está siendo clave para los verdes en esta postemporada en la que no han perdido ningún partido en casa. Tras la victoria de anoche, la serie se coloca con un resultado global de 3-2. Los chicos de Brad Stevens están a un solo partido de devolver a los Celtics a unas Finales de la NBA desde que aparecieran en 2010, donde perdieron en siete partidos ante Los Ángeles Lakers.
Boston dominó el partido en todos los aspectos desde el primer minuto. Mientras tanto, los Cavaliers mostraron una versión muy parecida a la de los dos primeros partidos. Un equipo perdido en la pista y sin una idea clara en ataque. LeBron James volvió a ser el único que tomó la iniciativa, aunque no pudo hacer nada especial por sí mismo. Los Cavaliers están contra la espada y la pared, con la necesidad de que LeBron James vuelva a hacer una de las suyas para forzar un séptimo partido que se jugaría en ese bastión verde llamado TD Garden, algo que no parece ser muy favorable para ellos.
Las piezas secundarias de Cleveland Cavaliers no funcionaron. Menos LeBron James y Kevin Love, el resto del equipo sumó 43 puntos. Tristan Thompson, J.R. Smith, George Hill, Larry Dance Jr., Jeff Green, Jordan Clarkson, Kyle Korver, Rodney Hood y Ante Zizic, ninguno de ellos (los que anotaron a parte de James y Love) logró sobrepasar los dobles dígitos. Un equipo cuyo plan ofensivo no funcionó y que fue detenido por una defensa muy buena de Boston.
Jayson Tatum volvió a destacar, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia de la NBA con 20 años y 81 días en lograr al menos 20 puntos en un partido de Finales de Conferencia. Terminó con 24 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y 4 robos. Los Celtics quieren hacer historia y llegar a las Finales con este equipo tan joven. Pero tendrán que enfrentarse a uno de sus peores enemigos, los partidos fuera de casa.