La enfermiza autoexigencia de Marcus Smart
El base repasa su primera temporada en la NBA

Pese a que todo el organigrama técnico y los aficionados están más que satisfechos con la temporada que ha realizado el base novato de los Boston Celtics, Marcus Smart, hay alguien que no está demasiado satisfecho con su rendimiento: él mismo. A pesar de que ha callado todas las voces excépticas que se abrieron cuando Danny Ainge gastó el pick más valioso de los Orgullosos Verdes en cubrir la posición que el pasado mes de Julio ocupaba el por entonces jugador franquicia del equipo, Rajon Rondo, el texano no se muestra del todo satisfecho con su rendimiento a lo largo de este primer año.
Tal es su nivel de autoexigencia que hay cosas que aún le cabrean a pesar de que hayan pasado meses desde que estas sucediesen y de que sus números de 7.8 puntos, 3.3 rebotes y 3.1 asistencias, acompañados de una defensa de élite, han satisfecho hasta el paladar más exigente de la Beantown. Pero no, él no es un desagradecido:
«Acabo de despertarme y doy gracias a Dios todos los días porque yo podría haber estado fácilmente en la cárcel o seis pies bajo tierra.»
Simplemente es un loco del trabajo duro que no se conforma con nada:
«Es solo que no quiero dar a nadie una razón para que me etiquete como algo que no soy»
Y sí, aún está irritado por muchas cosas que le han ocurrido a lo largo de este año. En primer lugar, le disgusta mucho su porcentaje de tiro (36.7 %) pese a ser el mejor rookie de toda la liga desde la línea de tres cuando todos los scouters de la NBA decían a su llegada a la NBA que no sabía tirar. A pesar de haber visto su juego muy lastrado a causa de la lesión que le apartó del equipo desde el 7 de Noviembre hasta el 3 de Diciembre, esto no le vale a un jugador que llegó ser el mejor en una parcela en la que nadie apostaba por él. Simplemente no es suficiente para alguien que siempre quiere ser un poco mejor, dar un poco más, a pesar de haber arrastrado el dolor de esta lesión durante toda la temporada.
«Simplemente no pude conseguir mi explosividad habitual. Simplemente no era el mismo. Yo nunca le di ese tiempo para sanar por sí solo. Siempre estaba poniendo más presión sobre el tobillo y empujándolo y empujándolo.»
El base ponía hielo constantemente sobre su tobillo, además de recibir electroestimulación. Su tesón le hacía llegar en ocasiones al TD Garden hasta seis horas antes del inicio del partido para aflojar la articulación.
«Había días que solo quería dejarlo todo y que mi primera temporada se acabase. Había días en los que realmente me estaba molestando y algunas mañanas apenas podía caminar. Traté de no cojear, traté de no demostrarlo, porque yo no quería ser sacado de un partido o usarlo como excusa. Pero ahora no puedo negar que mis molestias en el tobillo jugaron un papel importante en algunos encuentros»
También está muy cabreado por no haber sido convocado para el Rising Star Challenge del pasado All-Star, pese a haber sido uno de los mejores bases de su promoción junto a Elfrid Payton. Y, desde luego, tampoco está nada feliz por haber sido elegido en el segundo mejor quinteto de rookies en lugar de en el primero.
«Eso es otra cosa que está en mi libro, mi mente, eso me mantiene en marcha y motivado en este verano»
Esto explica por qué está ya de vuelta en Waltham, entrenando durante varias horas al día con el asistente de los Boston Celtics, Darren Erman, cuando solo ha disfrutado de unas pequeñas vacaciones que ha aprovechado para viajar a Texas y ver a su familia. Con el entrenador Erman trabaja el tiro, el manejo del balón, la defensa, y cómo hacer buenas lecturas saliendo del pick-and-roll.
«Si continúa trabajando a este nivel puede ser un All-Star.»
Tampoco es que le haga muy feliz recordar aquel encuentro contra los San Antonio Spurs, donde se cruzó en el camino Matt Bonner y le acabó constando la expulsión y un partido de suspensión:
«No tenía una razón para hacerlo. Soy un defensor de ‘lock-up’ y creo firmemente en mi defensa, por lo que no necesito tomar golpes bajos para obtener una ventaja.»
Pero si hay algo por lo que Marcus Smart, base de 1.93 metros de altura y 100 kilos de peso, sigue aún mosqueado un mes después de haber sucedido, es por haberse perdido la última ronda de tiro de la temporada y haber sido castigado con la suplencia en el Game 4 de primera ronda de playoffs contra los Cleveland Cavaliers.
Todo se remonta a la mañana del 26 de Abril de 2015 cuando Marcus Smart se despertó en su casa y enseguida le embargó el pánico: el jugador se había quedado dormido y aún seguía en la cama cuando se suponía que estar en el TD Garden preparándose para el cuarto partido de la serie contra Cavaliers. Él asegura que puso hasta cuatro alarmas distintas, como acostumbra a hacer cada día de partido, y no sabe si se durmió tras escuchar alguna de ellas o si no llegó a despertarse en ningún momento. La cuestión es que llegaba tarde, y lo odia.
«Se estaba volviendo loco, le dije que se relajase, condujese con tranquilidad y ya llegaría, pero estaba demasiado decepcionado» Relata Ketroser, empleado de los Boston Celtics «Creo que, más que nada, porque él se ve como a líder y los líderes de un equipo no dejan que estas cosas les sucedan»
Como consecuencia a su retraso, Marcus Smart no realizó la rueda de tiro previa al partido y su entrenador, Brad Stevens lo dejó sentado en el banquillo durante todo el primer cuarto del partido que acabaría con derrota para el equipo de Massachusetts por 101-93 frente a los ahora campeones de la Conferencia Este. Con el fin del partido también llegó el de la temporada, con lo que Smart se quedaba sin la oportunidad para hacer unas innecesarias paces con sus compañeros de equipo y entrenador… pero tampoco de hacerlas consigo mismo, y estas sí que son necesarias para el texano.
Así que, para llegar a perdonarse a sí mismo, el jugador está trabajando como un loco en esta su primera post-temporada NBA. En nuestra opinión, creemos que si ha sido capaz de tener un año exitoso con una sola pierna buena ¿Hasta dónde puede llegar cuando tenga sanas las dos? Él también tiene muchas ganas de averiguarlo y, aunque no hay garantías cuando se trata de Danny Ainge, Smart es ampliamente considerado como uno de los pilares en la reconstrucción de los Boston Celtics. Es un puesto que disfruta y toma en serio.
«Esto también me permite saber que tengo mucho que hacer y mucho que manejar en un corto período de tiempo. Así que tengo que ir a trabajar.»