LeBron James, su nombre retumba en nuestra cabeza cada vez que lo pronunciamos, o recordamos alguna de sus hazañas. Haced la prueba: Platón, Da Vinci, Mozart, Bolt, solo los grandes genios tienen esta capacidad, que puede estar basada en activar el resurgir de nuestras conciencias para elevar a los ya nombrados (y parte del elenco que nutren a nuestras civilizaciones) a un nivel esatratosférico.
Nacía James un 30 de diciembre de 1984, son solo 30 años los que lleva LeBron demostrando al mundo por qué las estrellas están predestinadas desde el instante en el que respiran el mismo oxígeno que respiramos el resto de humanos. Y digo »solo» porque prácticamente la vida deportiva de James ha sido filmada, o muy seguida periodísticamente, y realmente se me ha hecho bastante corta, a pesar de todo lo que queda por venir.
Quedan atrás sus tres «Mr. Basketball» que consiguió en Ohio durante el instituto. Durante esa época ya era considerado por los medios de comunicación como la futura gran estrella de la NBA. Una auténtica locura, un chaval de 17 acosado por la prensa, aunque para su propio bien.
No podía ser de otra manera, marcas y más marcas pujando por alguien que ni siquiera se había enfrentado a tíos de 125 kilos, pero en fin, LeBron está cortado por otro patrón. Llegó la multinacional Nike y le ofreció lo máximo, un contrato de 90 millones de dólares antes de debutar en la NBA. La nueva era del baloncesto norteamericano estaba a punto de eclosionar. Con 18 años, James fue elegido en la primera posición del Draft de la NBA en 2003 por Cleveland Cavaliers y fue también Rookie del año para cerrarlo a la perfección.
«Gané cuando me draftearon. Y lo dí todo para que así fuera. Claro que quería ganar. Claro que quería ganar anillos y ser el mejor jugador de la liga. Pero ya gané cuando me draftearon. Hay muy pocos tipos que tengan esta oportunidad“ – Cortesía de Bleacher Report.
El final de la adolescencia de James lo vio aclimatarse a la liga, y a partir de los 20 despegó y se embarcó en un arduo viaje de una década que lo terminó alejando de su hogar; pero acercándolo a su sueño de salir campeón no una, sino dos veces en Miami.
Ahora, a los 30, LeBron es un hombre de negocios sumamente astuto que ¨regresó a casa¨ para cementar su legado. Si este es el capítulo final de su carrera, él quiere que sea de película.
Si te preguntas «¿Capítulo final? ¿De que estás hablando? El tipo puede jugar por 10 años más», eso es verdad, él puede jugar hasta cuando le de la gana, pero queda por verse si en verdad lo hará.
Yo diría que si LeBron llega a ganar un título, con el equipo que desee, en los próximos dos o tres años, podría llegar a emular a Michael Jordan y retirarse antes de lo que todos esperaban, y así quedar inmortalizado en la historia con un final feliz.
Su durabilidad está fuera de toda duda, no ha jugado menos de 75 partidos en ninguna de sus 11 temporadas anteriores con los Cavaliers o Heat, y eso no parece que esté por cambiar durante esta campaña, ya que ha disputado 29 de los 30 encuentros de su equipo este año.
Ahora, a los 30 y tratando de escribir su último capítulo, se embarca en una nueva fase en su vida. James tiene 23.901 puntos a la edad de 30 años, frente a los 21.619 de Bryant, 21.541 de Jordan, 18.638 de Kareem Abdul-Jabbar y 16.987 de Karl Malone, a la edad de 30.
El tiempo no perdona y en algún momento tu mente dice basta , y su físico va reflejando poco a poco a ese desgaste con molestias en la rodilla y el cuádriceps durante la actual campaña.
“El tiempo es invencible. Por mucho que hagas y entrenes, el tiempo te derrotará. Por eso sigo escuchando a mi cuerpo y entrenándolo. No he perdido capacidad atlética, simplemente ya no voy dando saltos como un loco como cuando tenía 19 años.” – Cortesía de Bleacher Report
Los años van pesando. LeBron, muy emotivo le aconsejó ‘a posteriori’ a su alter ego de 20 años. La estrella actual de los Cavs le advertiría de que:
»Estate listo para superar los escollos y las adversidades que aparecerán en tu camino. Pero no las cambiaría. Siempre hay cosas que se podrían hacer mejor, pero esas son las cosas que te hacen ser la persona que eres y que te hacen más fuerte. La experiencia es el mejor profesor”. – Cortesía Bleacher Report
Lo real es no mirar el pasado, James a sus 30 ha tenido una vida llena de éxitos. Sus claves para vencer a rivales próximamente aparecerán reflejadas en un libro, y las autobiografías saldrán en el momento en el que salde su cuenta con el destino y se convierta en el mejor jugador de todos los tiempos.
«En estos 12 años, mi juego habrá cambiado unas 3 o 4 veces.» – Cortesía Bleacher Report
Ni la retirada de Jordan, ni la de Erving, ni la de Bird, ni la de Bryant, van a causar o han causado tanto impacto como la del chico de Akron cuando desnude sus pies y cuelgue su par de zapatillas favorito.
El tiempo que transcurre es el ahora, mientras disputa una complicada batalla con sus caballeros por el asalto al título de la NBA, con un nuevo estilo de juego, aún más completo e inteligente. Cuando tenía 20 también era inteligente en la cancha, pero con la experiencia ha ganado capacidad para pensar en el juego.
Aunque todavía puede ser un jugador muy físico, la clave ahora es pensar en el juego, ser más inteligente. Pero está claro, no es su factor más determinante para los analistas, críticos y técnicos del mundillo periodistico, ya que la inteligencia no hace que salgas en las mejores jugadas. Destaco a tipos como Chris Paul, Tim Duncan o Dwyane Wade. Esos tipos son los que piensan en el juego. Pero hay muchos más que vuelan por encima del aro.
A diferencia de Kobe, el número 23 de los Cavs respeta la historia de la NBA pero no se obsesiona con ella y no me imagino que prolonge su carrera por la simple vanidad de perseguir un récord, por más prestigioso que este sea.
En cuanto al legado que espera dejar en la liga, es imperdonable que no le recuerden como a un trabajador nato que buscó la perfección máxima en el deporte al que ama. Cuando todo esto acabe se le recordarán todas las cosas buenas que ha hecho. El juego se lo ha dado todo, y es vital para él tratar de ser el mejor. Se nota en su actitud; cada vez que está en la cancha intenta ser el mejor de todos los tiempos.
Gracias infinitas LeBron; por ser la voz que cambie las mentes de miles de niños y adolescentes, por hacer que el mundo del baloncesto y el deporte siga vivo y tan competente como lo es hasta ahora. Felices 30, héroe.
Muy Sentido esto, gran redactor, espero mas cositas!