En febrero, se hacía oficial la baja hasta la próxima temporada de Chris Bosh debido a que se le diagnosticó una embolia pulmonar causada por un coágulo sanguíneo. Por suerte, todo fue bien, y ahora el jugador se encuentra preparando la próxima campaña, pero en su momento, su dolencia preocupó a toda la NBA.
El 1 de febrero empezó todo. Los Celtics acogían en el TD Garden a los Heat, quienes se llevarían el encuentro a pesar de que el pívot tuvo grandes problemas físicos.
«Hemos ganado, pero me estaba ahogando. Me decía a mí mismo: no puedo respirar, algo no va bien. Intentaba respirar profundamente, pero no lo lograba.»
Sin embargo, las dificultades para respirar no eran nuevas. De hecho, el cuerpo técnico del equipo ya le había desaconsejado jugar aquel partido.
«Puede haber parecido una locura. El problema es que con el ritmo tan frenético que tengo desde hace años, suelo olvidar que yo también soy vulnerable. Ojalá pudiera volver a aquel día y no jugar aquel partido. Soy afortunado por seguir vivo.»
Con lo peor ya en el pasado, el center, dos veces campeón de la NBA, ya sólo piensa en la 2015-2016. El jugador está seguro de que volverá mejor todavía de lo que se fue (promediaba 21 puntos por partido).
«Volveré siendo más fuerte. Acordáos, ¡mucho más fuerte!«