Rodney Hood se ha ganado un sitio en los futuros Jazz

Ha sido determinante en su primer año

Continuamos con nuestro cierre analizando la actuación uno a uno de los jugadores; en anteriores artículos: Gordon Hayward, Derrick Favors, Rudy Gobert, Dante Exum, Alec Burks, Trey Burke, Trevor Booker

Mientras que los Golden State Warriors se hacían con un Andre Iguodala que ha sido clave en la consecución de su primer título desde mediados de los 70, los Utah Jazz se beneficiaban de la necesidad de los californianos de abrir espacio salarial para ese fichaje. Así conseguían, entre otras cosas, el número 23 del draft del verano pasado, que utilizaron en un Rodney Hood que previamente pocos esperaban que estuviera disponible tan bajo. Los de Quin Snyder se hacían, a cambio de pagar el sueldo de Andris Biedrins, Richard Jefferson y Brandon Rush, con un jugador que, mientras nadie se atrevía a aventurar que fuese importante desde el primer día, ha terminado siendo clave en la resurreción de la franquicia a partir del traspaso de Kanter.

Con 2.03 m. de altura y una gran habilidad para anotar de tres y de media distancia, el ex de Mississippi State y Duke, es un perfecto complemento para cualquier equipo en el baloncesto moderno. A pesar de no ser un gran atleta, su envergadura en la posición de dos le hace muy versátil para defender cualquier puesto en el perímetro, algo que sin duda los Jazz valoran en una coyuntura en la que se necesita que cualquier jugador pueda rotar en defensa para contrarrestar el incremento de pick n’ rolls que se ha dado y se seguirá dando en la NBA. Tal vez sin la reputación defensiva de gente como Khris Middleton, el perfil encajaba a la perfección en los planes de futuro de los Jazz, con el plus de que durante su etapa universitaria había demostrado ser un excelso conductor de juego en los bloqueos y continuación, sumando 1.26 puntos por posesión en esas situaciones en su último año con Coach K.

En un draft en el que salieron posibles jugadores franquicias en la demarcación de alero como Wiggins o Parker, Utah aprovechó decisiones como la de los Raptors de seleccionar al brasileño Caboclo con el número 20 para completar un prometedor backcourt compuesto por Hayward, Burks y Burke. Con Hood, el entrenador jefe Quin Snyder sería capaz de rotar sus piezas sin perder un ápice de potencial ofensivo y sin tampoco crear situaciones desfavorables en defensa. Por muchos motivos los Jazz podrían estar muy contentos tras el draft de 2014.

Y aunque los números totales en su primera temporada son buenos, no lo dicen todo. Rodney Hood tuvo un gran papel en su año de debut en el EnergySolutions Arena, aprovechando la lesión de Alec Burks y el bajo rendimiento de Trey Burke. En la segunda parte de la campaña fue capaz hasta de echarse al conjunto a sus espaldas en ataque, demostrando muchas de las cualidades que se le auguraban, como su innata capacidad para anotar desde fuera, de media distancia y como manejador del balón. En abril, último mes de competición, el natural del estado de Mississippi se convertía en el tercer Jazz de la historia en ser nombrado novato del mes, tras Karl Malone y el menos ilustre Burke. En esos 7 encuentros se fue hasta los 16.7 puntos, 3.4 rebotes, 3.4 asistencias y algo más de un robo por noche, liderando a los de Salt Lake City en victorias consecutivas frente a los Kings, y estableciendo una mejor marca anotadora personal de 25 tantos contra Sacramento en el primer enfrentamiento, para después irse a los 20.

«Es un gran honor y recompensa el haber luchado contra las adversidades antes de acabar muy fuerte tanto como equipo como individualmente. Mis entrenadores y compañeros me han dado mucho apoyo durante el año, durante la lesión y las vicisitudes de ser novato, y realmente me ha ayudado tenerlos a todos detrás».

Y es que, a pesar del gran final, Hood se pasó dos meses en el dique seco que parecía iban a echar a perder por completo su primer contacto con la élite. Ahora ya está todo olvidado y el propio jugador ya anda trabajando de manera individual de cara a la pretemporada, donde tendrá que liderar a los Jazz en las dos ligas de verano en las que participan. Utah y su entrenador Snyder son muy optimistas tras su papel en el final de temporada:

«Tiene presencia, y le miras cuando tiene la pelota y te sientes seguro. Su enfoque ha sido principalmente la defensa y cuando ha podido disputar más minutos ha tenido la oportunidad de encestar algunos tiros y creo que se ha empezado a relajar. Es capaz de conseguir un buen tiro y no dudar».

En apenas unos meses Rodney Hood ha afianzado su puesto como parte íntegra del futuro del conjunto del estado mormón, y se perfila como titular si Alec Burks vuelve a su rol de sexto hombre o como pieza importante de la rotación si sale desde el banquillo. Lo que está muy claro es que ha convertido el perímetro en una cuestión resuelta para los Jazz, que ahora solamente parecen tener lágunas en el puesto de pívot suplente y algunas incógnitas en la dupla de bases. En un equipo con dos jugadores interiores que tienen poco alcance de tiro y sin una super estrella capaz de generarse tiros en cualquier momento, el 42% en triples que el rookie tuvo desde el parón del All-star será una herramienta básica en el esquema de Snyder de aquí en adelante.

 

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Comentarios (1)
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  • sloan

    Me encanta Hood, gran articulo