Desde el principio de la temporada 2014/2015 el entrenador de los Philadelphia 76ers, Brett Brown, ha destacado la importancia de la transición defensiva. Parece algo muy sencillo, bajar a defender rápidamente después de fallar un tiro o perder un balón, pero para los Sixers parece que es algo que les trae más de un quebradero de cabeza.
En su primera temporada en los Sixers, Brown hizo mucho hincapié en la importancia de jugar con mejor ritmo, su intención era tener el mayor número de posesiones posibles por partido y lograron ser el séptimo equipo de la liga (con 103,4 posesiones por noche estuvo el líder) con 99,8 la temporada pasada. Brown sabe que con un equipo carente de tiradores fiables de larga distancia debe trabajar mucho y reajustar el ritmo de su equipo para evitar problemas.
Debido a esta falta de una “muñeca infalible”, una gran cantidad de posesiones significa muchos tiros fallados, como por ejemplo en el pasado partido de pretemporada frente a los Cleveland Cavaliers. Jugaron con un elevado ritmo, realizando lanzamientos (malos, por cierto) con bastantes segundos por delante en el reloj de posesión, lo que no permite a los hombres grandes correr la transición defensiva para poder tener la oportunidad de frenar los contraataques del rival y evitar estos puntos fáciles.
Con un grupo de jugadores jóvenes, atléticos y explosivos que están acostumbrados al baloncesto rápido y ansiosos por demostrar todas sus grandes habilidades en esta liga, hacerles bajar el ritmo puede ser un trabajo difícil para el entrenador, pero seguro que Brett Brown puede lograr que éstos chicos logren hacer un juego más estático para llevar al equipo de Philadelphia por el buen camino.