Los Chicago Bulls (3-1) han empezado este curso con un récord de 3-1 tras ganar a Cleveland Cavaliers, Brooklyn Nets y Orlando Magic; perdiendo por contra ante los Detroit Pistons. Las sensaciones podrían ser mejores y de hecho se espera que lo sean, pues dejan algo que desear en casi todos los aspectos del juego en un equipo que no se acaba de ajustar a lo que quiere Fred Hoiberg de ellos, pues es un entrenador con una mentalidad mucho más ofensiva respecto al ex entrenador de los Bulls, Tom Thibodeau.
Quizás aún a la espera de que se note la buena mano del ex entrenador de Iowa State, los Chicago Bulls son ahora mismo el decimoctavo equipo en cuanto a anotación se refiere, el decimotercero con más rebotes por partido y el cuarto peor equipo en cuanto a asistencias; mientras que en defensa y pese a no estar ya entrenados por Thibs están como sexto mejor equipo.
Centrándonos ya más en lo que nos concierne aquí, vamos a desmantelar la segunda unidad de los Bulls y cómo les va con diferentes quintetos en pista, pues pese a ser un equipo en el que todos los jugadores que han jugado hasta ahora (sin contar la pretemporada) ya formaban parte del equipo el pasado curso, pues no ha habido debut oficial alguno hasta ahora, pese a la enorme preseason de Bobby Portis, por ejemplo. Recordando antes que nada que Mike Dunleavy está lesionado y Kirk Hinrich prácticamente no ha sido de la partida, vamos a analizar lo que está dando de sí la segunda unidad de los Bulls en partidos oficiales.
Desde el final de la preseason, Fred Hoiberg ha apostado por un nuevo quinteto respecto al del pasado curso (Rose-Butler-Dunleavy-Gasol-Noah), dando entrada a Tony Snell por Mike Dunleavy por lesión y a Nikola Mirotic por Joakim Noah (desplazando a Pau al puesto de pívot) por decisión técnica.
La decisión de apostar por Snell ante la baja de Dunleavy no es nada extraño, pues ya se confió en él el pasado curso, mientras que la apuesta por Mirotic ha producido cruces de declaraciones más que interesantes, además de un rendimiento bastante bueno de un Threekola que está de dulce. Yendo ya al tema, vamos con los dos quintetos que más ha utilizado el bueno de Fred Hoiberg (aparte del titular) y cómo se maneja el equipo con ellos, además de dar algunos datos interesantes sobre quintetos con un mínimo de 5 minutos en pista.
El segundo quinteto más usado lo forman los 5 suplentes inmediatos ahora mismo, que son Brooks, Moore, McDermott, Gibson y Noah. Con ellos, se promedian 7.4 minutos por partido, con los que el equipo demuestra tener un ataque muy por debajo de lo demostrado con el quinteto titular, bajando de 103.5 puntos cada 100 posesiones, a sólo 74.8, algo realmente fuera de lo normal; si bien es cierto que por contra, bajan los puntos recibidos cada 100 posesiones de 96.8 a 92-3, lo cuál no compensa el bajón ofensivo que viene provocado por los malos porcentajes de Brooks, Noah y Gibson, pues Moore y sobre todo McDermott han demostrado estar muy finos este curso. Sin embargo, no todo son desventajas, pues con este quinteto, el movimiento de balón es mucho más notable y se ve que es un equipo mucho más físico, que coge muchísimos rebotes -sobre todo en ataque-, aunque también pierde mucho la pelota. En general se nota (como debe ser) el paso de un quinteto totalmente titular a uno totalmente suplente.
El tercer quinteto más utilizado viene cuando juegan todos los titulares quitando a Snell por Doug McDermott. Con este quinteto, los Bulls anotan muchísimos puntos, pero encajan demasiados, sobre todo comparando con el quinteto titular. Con este quinteto hay mucho movimiento de balón, que se traduce en dos cosas, que son muchas asistencias (75% de canastas vienen tras asistencia), muy influenciado al tener a dos-tres jugadores que son mucho de recibir y tirar, sobre todo McDermott -que además está lanzando muy bien-, pero también hay muchísimas pérdidas, pues promedian 30 pérdidas cada 100 posesiones, lo cuál es una barbaridad. Hablamos de un quinteto que tiene como asignatura pendiente reducir las pérdidas, pues podría ser el mejor quinteto posible con un control de las mismas.
En cuanto a datos interesantes sobre el resto de quintetos, venimos cargados con unos cuantos. Es muy sorprendente que el quinteto más eficiente de los Bulls en ataque coincida con Noah y Snell en el quinteto, sobre todo teniendo en cuenta que dos grandes anotadores como Pau Gasol y Doug McDermott no están en tal quinteto (Rose-Butler-Snell-Mirotic-Noah) que anota 134.7 puntos cada 100 posesiones. Más curioso es que también coincida que el mismo quinteto es el peor de todos en cuanto a la defensa, pues concede 159.9 puntos cada 100 posesiones. Curioso es que siguiendo con el mismo, sea el quinteto con más asistencias por pérdidas con hasta 5 asistencias por cada pérdida, números con los que los Bulls parece que sólo pueden soñar. Pasando a otro quinteto, con Brooks-Moore-McDermott-Mirotic-Gibson se rebotea más que con otro quinteto, y eso que a priori son jugadores menos capacitados en el rebote respecto a otros en la plantilla.
En general, todo es detenerse a valorar para Hoiberg cuáles son las mejores combinaciones entre primera y segunda unidad, qué jugadores aportan más en pista, con cuáles se puede jugar de una manera u otra e ir dando paso a paso con la tecla que haga funcionar a estos Bulls. Recuerden, Roma no se hizo en un día, y los Cleveland Cavaliers finalistas de la NBA el pasado curso, tampoco.
Centrándonos únicamente en jugadores y no en combinaciones junto a otros compañeros, también tenemos algo que decir sobre los que salen desde el banco y sobre todo, como lo hacen.
Aaron Brooks está quizás un escalón por debajo de su mejor versión vista el año pasado, lanzando unos porcentajes pobres pero especialmente desde más allá del perímetro, donde está sufriendo muchas veces por tener que jugársela, pues al equipo le falta esa movilidad del balón que haga que los tiradores se encuentren solos más a menudo. Aún así, es un base que viene bien al estilo de Hoiberg y se espera que vaya mejorando.
E’Twaun Moore está siendo una gran sorpresa por momentos para unos Bulls quizás cortos de efectivos de bajitos suplentes. Alterna minutos malos con minutos realmente buenos, a un nivel máximo y nunca visto hasta ahora. Sin embargo, tiene mucho que pulir y es que como Brooks, su porcentaje en triples es bastante pobre, y no ha visitado una sola vez la línea de TL. Quizás se le precise un poquito de agresividad a la hora de atacar el aro, tanto para anotar como para forzar faltas.
Doug McDermott está siendo uno de los mejores en los Bulls este año, siendo más parecido al jugador que brilló en NCAA. Es el único jugador de TODA la plantilla que lanza más de un 50% en TC pero lo realmente escandaloso es que está lanzando un un 58% en T3, algo que da una vida tremenda a un equipo que se caracteriza claramente por su falta de tiro exterior en los últimos años. Está llamado a ser clave en los Bulls. ¿Próxima parada, la titularidad?
Taj Gibson sigue con su mismo rol, como año tras año. Aporta rebote e intensidad desde el banco pero ha perdido mucho en cuanto a anotación, algo a lo que no estábamos acostumbrados hasta el pasado curso. Quizás aún esté adaptándose al sistema, pero se le ve perdido por momentos, más allá de los problemas físicos que arrastra desde el pasado curso y que le han impedido rendir como antaño.
Por último y es que hasta ahora la rotación de los Bulls ha sido de 10 jugadores, tenemos a Joakim Noah y sus declaraciones sobre el ser o no suplente en el pack. En el último partido salvó prácticamente todos los porcentajes que había lanzado horrorosamente en los tres primeros, además de un muy triste 25% en TL. Los Bulls le necesitan para aportar algo que le falta en el cinco titular, y que él puede dar desde el banco. Su aportación hasta ahora ha sido algo nefasta, pero si recupera su nivel puede ser el mejor fichaje posible para los Bulls.
A la espera se está de la recuperación de Hinrich (jugó un partido, menos de 5 minutos) y Dunleavy, además de Bobby Portis, pero parece que Hoiberg de momento está reservándose en cuanto a apuestas arriesgadas mientras acaba de configurar una rotación más que compleja.