No debe estar muy contento Tom Benson, propietario de los dos equipos afincados en la ciudad más importante del estado de Louisiana , sobre como van las cosas en este inicio de la temporada.
Sus Saints, de la NFL, van últimos en su división, al igual que los Pelicans, que no levantan cabeza y que este pasado domingo sumaron una nueva derrota en el Madison Square Garden ante los Knicks de ‘Melo’, Porzingis y Calderón. La novena en diez encuentros.
Este inicio (1-9) esta siendo una de las sorpresas negativas de lo que llevamos de temporada. Solo los defenestrados 76ers tienen un récord peor (0-10), pero la gran diferencia es que nadie situaba a Philadelphia ni siquiera cerca de pelear por unos puestos de playoffs este año, cosa que no sucedía con el equipo de New Orleans, al que muchos analistas situaban como una de las revelaciones.
¿Que está sucediendo entonces?
Los Pelicans estuvieron al mando de Monty Williams los últimos cinco años, un entrenador que debutó como técnico jefe en esta franquicia, y lo hizo con buen pie (empezó con un 10-0 y llegó a post-temporada con un balance global de 46-36). En sus cinco años el equipo vivió una profunda pero muy rápida reconstrucción. Se fueron baluartes como Chris Paul y David West, y llegaron Anthony Davis y Tyreke Evans entre otros. También, bajo su dirección, se vivió el cambio de nombre, pasando de Hornets a Pelicans hace un par de temporadas. El progreso del equipo fue evidente, con 21, 27, 34 y 45 victorias ya el año pasado, que permitieron a este joven grupo de jugadores saborear los playoffs después de 3 años. Aún así, no fue suficiente rédito para Monty Williams. Su baloncesto ‘control’ y defensivo no era del agrado de la directiva (ni de muchos aficionados), y al finalizar su contrato, y ante la sorpresa de muchos, decidieron no renovarle.
Después de que sonara con fuerza Tom Thibodeau (de un perfil similar al de Monty), se optó por Alvin Gentry, técnico asistente de los actuales campeones, para dirigir al equipo. Gentry es un devoto del baloncesto de ataque, como ya demostró cuando estuvo al frente de los Suns, así que el cambio de estilo era ya evidente.
Pero de momento no ha cuajado. Parece sencillo hacer un análisis rápido de la situación. Los Pelicans son la peor defensa de la NBA, encajando en todos los partidos (menos en este último) un mínimo de 100 puntos. Es decir, lo que predicaba Monty Williams parece que se ha perdido, pero en cambio, el ataque no parece haber mejorado en nada respecto al del año pasado.
Este cambio de entrenador vino acompañado de la renovación de la columna vertebral del año pasado. A la renovación obligada de Anthony Davis, le siguieron Omer Asik, Ajinça, Babbitt, Cunningham.. se apostaba claramente por una continuidad respecto al año pasado, pero cambiando de estilo. No es descabellado, entonces, pensar que los jugadores estén un tanto ‘descolocados’ ante el nuevo sistema. Por poner un ejemplo, la máxima estrella del equipo, Davis, está lanzando de tres como si fuera un alero, saliendo de bloqueos indirectos y abriéndose para tirar. Viendo el inicio de la competición, parece que va a ser la tónica habitual ver al pivot lanzar de lejos (Cousins, Horford, ¡Humphries!, etc.), pero a ‘La Ceja’, y pese a los números rotundos que promedia, se le ve a veces un tanto perdido en la pista, y sin la garra de antaño en defensa.
Otro síntoma inequívoco de que algo no funciona dentro del seno ‘pelicano’ fue, y pese a la renovación del grueso principal una plantilla de playoffs, el baile de nombres que hubo para el backcourt: Seth Curry, Drew III, Bo McCalebb, Nate Robinson, Ish Thomas, Toney Douglas, Jimmy Fredette…
Los dos primeros hicieron una summer league excelente, pero no se contó con ellos. En la pretemporada fue el turno para Bo McCalebb y Nate Robinson, teniendo este último actuaciones destacadas en ataque en algunos partidos. En el inicio de la temporada, y tras jugar de titular el primer encuentro (le tocó defender al MVP Curry en su casa) y quedarse sin anotar, fue relegado al banquillo en el segundo partido, jugando solo 4 minutos, y cortado poco después, ante el asombro general. Entonces vinieron, ya iniciada la temporada, un Ish Smith que está realizando el mejor baloncesto de su carrera y un Toney Douglas con el que ya contaron al final de la pasada campaña. Estos vaivenes no ayudan, de buen seguro, a dar una imagen de estabilidad dentro de un vestuario.
Y, sin duda, hay que hablar del que muchos apuntan a el gran causante de este inesperado inicio: las lesiones.
A la baja de un Evans, que fue el segundo mejor jugador el año pasado, para dos meses, se le suman Norris Cole, Quincy Pondexter (dos jugadores claves en el playoff push del año pasado), Kendrick Perkins (ya iniciada la temporada), y varias limitaciones en cuanto a minutos con Ajinça, Asik, Holiday, Babbitt… inclusive Anthony Davis ya se ha perdido dos partidos por lesión.
De todas maneras, un equipo con Gordon, Anderson y Davis debe ser mejor que un 1-9. Es cierto que el calendario tampoco ha acompañado, pero estos Pelicans están igualando el record de los Hornets post Baron Davis, Mashburn y cia, que en la 04/05 empezó con un record de 0-8, se siguió con un 2-27 y se acabó con un 18-64.
La gran diferencia entre ese equipo y el actual, es que esa temporada las «estrellas» fueron Dan Dickau y Lee Nailon (¿?) y en esta, la estrella es un tal Anthony Davis, el jugador llamado a dominar la próxima era en la NBA.
Un 1-9 convierte los playoffs para New Orleans en una quimera. New Orleans no es un equipo hecho para luchar por un numero alto del draft, así que veremos como evolucionan, como se adaptan al sistema de Gentry y como van incorporando a los lesionados. De todas maneras, y estando en el salvaje Oeste, parece que los Pelicans no volarán más allá de la post temporada. Y si la situación no mejora, las miradas se centrarán en el GM, Dell Demps.