El partido entre los Sacramento Kings y los Memphis Grizzlies de la pasada madrugada en la NBA terminó con derrota para los californianos, pero sin duda que para DeMarcus Cousins fue una noche para olvidar.
El pívot de los Kings se vio sobrepasado en todo el partido por su homónimo en el equipo rival, Marc Gasol, que además de conseguir 22 puntos, fue clave para el paupérrimo 3-17 en tiros de campo de Cousins. Pero ahí no acaban las malas noticias para el All-Star de los Kings. Hasta en dos ocasiones en el partido de anoche, los tobillos de DMC sufrieron más de lo habitual. La primera, con 4 minutos jugados del segundo cuarto, al penetrar a canasta, su tobillo izquierdo se torció ostensiblemente, y el pívot se marchaba cojeando a los vestuarios. Para alivio de George Karl y de todos los aficionados Kings que estuviesen viendo el partido, Cousins volvía a pista tras el descanso.
Pero ese tobillo ya estaba flojo y lo peor estaba por llegar. A falta de poco más de 2 minutos para el final del partido, y en pleno intento de remontada de los Kings, Marc Gasol, verdugo en todos los sentidos de Cousins anoche, se lanzaba al suelo a pelear por un balón suelto con la mala fortuna de que caía encima de ese tobillo izquierdo anteriormente maltrecho, dejando fuera de combate al pívot de los Kings, que se tenía que retirar del campo ayudado por sus compañeros y sin poder apoyar el tobillo.
Pero por las noticias que llegaron tras el partido de parte de los periodistas de los Kings, como Jason Jones, dan más esperanza a Cousins y a los Kings de lo que se esperaba tras su salida del partido. Las pruebas realizadas por los servicios médicos sobre el tobillo de Cousins descartaban una lesión grave, y diagnosticaban un esguince de tobillo, por lo que de momento, los Kings han puesto el estado de su jugador franquicia como ‘day to day’.
El propio jugador comentaba tras el partido que su tobillo se encontraba mejor y que podía andar sobre él, por lo que cree que estará bien para el próximo partido el lunes ante los Milwaukee Bucks.