Chicago Bulls, la defensa son los padres

la mayor baza es ahora el mayor defecto
Fuente: GsusLlanos (CC)

Los Bulls no defienden bien. Parecía imposible llegar a leer esta frase durante la época de Tom Thibodeau, y durante el inicio de esta temporada, en que el equipo hacía sudar a todos sus rivales por el hecho de anotar una simple canasta. Obviamente no todo es culpa de un mal desempeño colectivo, que también, pero algunas bajas son bastante notorías en este aspecto. He de agradecer la sugerente oración «La defensa son los padres» a mi compañero @Alberto90RM , que a pesar de obviamente no haber inventado el concepto, sí que lo acuñó en el momento preciso.

Así pues sin más dilación, me dispongo a señalar los apartados en que los Bulls han perdido toda su identidad como franquicia con una defensa férrea y sin fisuras (premio para el que relacione esta última frase con su origen).

Falta dureza defensiva

Posiblemente este aspecto resaltó en su máximo valor durante el encuentro frente a Minnesota Timberwolves, en el que Gorgui Dieng y Karl-Anthony Towns (la pareja titular de interiores) se combinaron para anotar 50 puntos y atrapar rebotes 30 rebotes, quedándose tan solo con 1 rebote menos entre ambos que el total de los de Illinois (31).

En este encuentro ambos interiores destrozaron a cualquiera que les intentara defender, ya fuese Pau o Taj, no importó, impusieron su voluntad a base de intensidad y fortaleca física. Precisamente la superioridad física de los de Sam Mitchell jugó un factor esencial en la victoria de su equipo, ya que fuese atacando el rebote ofensivo, anotando en transición o forzando el contacto para conseguir tiros libres fáciles (22 lanzaron en total), no dieron un solo segundo de descanso a los Bulls. Y es que si echamos un vistazo al quinteto de los jóvenes Wolves, en ocasiones compuesto por Rubio-LaVine-Wiggins-Dieng-Towns , y lo contrastamos con el de los Bulls, por momentos Rose-Hinrich-McDermott-Gibson-Gasol , es obvio que el contraste físico jugó una mala pasada a la veteranía de los de Chicago. 

En este encuentro los T-Wolves anotaron un 51’7% de sus tiros de campo, algo que contrasta bastante con el 43% en tiros de campo que los Bulls permiten a sus rivales en promedio en lo que va de año, pero que no dista demasiado del 48’1% que permiten durante los últimos 3 partidos. Es decir, los Bulls han pasado de ser el equipo más difícil sobre el que anotar, a ser el 24º conjunto que mayor porcentaje de tiros de campo permite a sus rivales.

Hay que jugar los 48 minutos

Posiblemente esta sea una de las cosas que más nos deben de molestar sobre la reciente actitud del equipo, y es que no son propiamente los rivales quienes arrebatan la victoria a los de Illinois (que también), sino que, en gran medida, son los propios jugadores de Chicago quienes regalan los encuentros. Los dos ejemplos más claros fueron los partidos frente a Minnesota (de nuevo) y Denver (trágico).

Frente a los de Colorado ocurrió una de las cosas más inverosímiles que se le pueda recordar a los Bulls de los últimos tiempos, y es encajar 42 puntos en un solo cuarto. Los de Fred Hoiberg entraron en el último cuarto con una ventaja de más de 15 puntos, pero el conjunto dirigido de Michael Malone decidió que ese encuentro se quedaría en casa.

El juego en transición tuvo un gran peso en este último cuarto, donde nuevamente apareció la falta de dureza física de los de Illinois. Tras errar un ataque los locales supieron armar ofensivas a gran velocidad, y la defensa en transición no es una situación en la que Chicago se encuentre demasiado cómoda, además de por la falta de rapidez para volver a defender, la falta de organización con la que lo hacen, dejando a un hombre libre en la mayoría de las situaciones.

La situación es que no están sabiendo imprimir la misma intensidad en la segunda mitad que en la primera, ya sea por falta de condición física o desconcentración, el equipo encaja unos 32 puntos en promedio en el último cuarto de los últimos 3 partidos, además de que en los últimos 12 cuartos disputados por los de Illinois, en 5 de estos se han encajado como mínimo 30 puntos, mostrando una fragilidad defensiva inaudita en el conjunto de La Ciudad del Viento.

Los pilares de la defensa, no presentes

El equipo está perdiendo por completo su identidad defensiva, cierto, y aunque no es con intención de buscar una excusa, sí que es cierto que la doble baja causada por Joakim Noah y Jimmy Butler está afectando al equipo en demasía.

Sin Joakim el conjunto sabía aguantar el tipo perfectamente, ya no es aquel jugador que una vez deslumbró por su capacidad defensiva y visión de juego, pero aún así sigue siendo lo más parecido que los Bulls tienen a un rim protector. Volviendo al encuentro frente a Minnesota quedó claro que la pareja Gasol-Gibson puede ofrecerte muchas cosas en cancha, pero una que nunca va a poder ofrecerte va a ser una amenaza defensiva constante, prueba de ello fueron Towns y Dieng.

Con Jimmy Butler ocurre algo más de lo mismo. A pesar de que ahora mismo el valor más importante para Chicago es la increíble ofensiva que Butler ha desarollado en poco más de un año, su valor defensivo sigue siendo incalculable para los de Fred Hoiberg. Por algo es que en cada partido se encarga de defender a las estrellas rivales, y ya le hemos visto hacer sufrir a jugadores del calibre de LeBron James, Paul George o James Harden.

Es cierto que esta temporada se estaban encajando demasiados puntos incluso con ambos en pista, pero con los dos apartados por lesión, es cada vez más claro que el nivel físico medio de los Bulls cae en gran medida sin estos dos jugadores, los cuales poseen las herramientas defensivas y la condición física que tanto se está echando en falta en Illinois.

Chicago BullsDerrick roseJimmy ButlerJoakim NoahnbaNBA en españolPau GasolSomosBasketTaj Gibson
Comentarios (0)
Dejar comentario