Sin contar al australiano Dante Exum, que cayó con su selección en un amistoso veraniego en Eslovenia, los Jazz han estado sin Alec Burks por 24 partidos y contando, sin Derrick Favors por 17 y sin Rudy Gobert por 20. De hecho, solo Gordon Hayward ha disputado todos los encuentros esta campaña – 52 -. El caso de Burks es frustrante dada la lesión que le hizo perderse más de la segunda mitad de la temporada pasada y que en 2015 comenzaba su extensión de cuatro años que le va a proporcionar 42 millones de dólares; pero además la ausencia de Exum primero y de Favors y Gobert después han sido un quebradero de cabeza incalculable, puesto que el plan de Utah para ganar pasa por la fortaleza de su defensa – una de las más impactantes que ha visto la NBA en tiempos recientes -.
Muchos opinaban que los Jazz podrían sobrevivir sin Exum, y que el impacto de su lesión sería notorio sobre todo en su desarrollo, ya que a sus 20 años todavía tiene muchísimo que mejorar. Razón no les faltaba según los datos, ya que con Gobert en pista Exum y el jugador al que desbancó de la titularidad, Trey Burke, tenían registros defensivos similares. Pero suplir a Favors o a Gobert, y más aún a los dos a la vez, ha supuesto una prueba de fuego para el entrenador jefe Quin Snyder, a pesar del notable rendimiento del ex de Pelicans Jeff Withey, que ha justificado de sobra su fichaje.
El cuarto quinteto más usado por Utah en esta 2015/2016 ha sido el compuesto por Raul Neto, Rodney Hood, Hayward, Trey Lyles y el ya mencionado Withey. Un cambio de tres titulares con respecto a lo esperado antes de comenzar la temporada, con dos novatos cuyo papel previsto era el de aprender detrás del telón y con un pívot de tercer año con cuatro titularidades en toda su carrera a la espalda y firmado de urgencia ante el escaso rendimiento del alemán Tibor Pleiss. Ese quinteto, que ha disputado algo más de 88 minutos juntos a estas alturas, acumula un balance de -11 puntos por 100 posesiones y -17 en total, el peor con diferencia de todas las unidades de cinco jugadores habituales. Y preocupante es sobre todo el 116.6 de rating defensivo que tienen, que es más de 20 puntos peor que el que concede el quinteto titular – solamente superado por el 95.2 de los Spurs si se extendiera a lo largo de toda la temporada regular -.
Ya hablamos recientemente en un post anterior sobre la identidad defensiva recuperada por los Jazz con el retorno de Favors y Gobert, pero no se puede hacer suficiente hincapié en el papel que tienen ambos interiores en Utah. Los dos han compartido pista en apenas 22 partidos, pero cualquier opción de los de Snyder de meterse en Playoffs – actualmente empatados en el séptimo puesto con los Blazers y con un récord de 26-26 – pasa por ellos en defensa y Hayward y Hood, sobre todo el primero, en ataque. Precisamente la consistencia del ex de Butler, que como ya hemos dicho es el único que no se ha perdido un encuentro todavía, ha permitido mantener con vida a los Jazz hasta la llegada de los refuerzos. Con Favors y Gobert de vuelta Utah ha ganado siete de sus nueve partidos, y el rating neto cosechado en ese parcial es de +6.8 por 100 posesiones, solo superado por equipos como Warriors, Spurs, Thunder o Cavaliers. El rating defensivo de 98 es el cuarto mejor durante ese parcial, aunque sería bastante mejor si no hubiera sido por los 119 puntos encajados en la victoria sobre los Mavericks en Dallas.
Ahora que Snyder tiene otra vez los mimbres para desplegar el mismo baloncesto que atrajo la atención de la liga la temporada pasada, Utah no debe conformarse con entrar en los Playoffs sin más. La oportunidad para hacer más está ahí, con una Conferencia Oeste en crisis fuera de sus cuatro primeras plazas y unos Memphis Grizzlies, actualmente quintos, que han perdido a su mejor jugador, Marc Gasol, por lesión para el resto de curso. Los Dallas Mavericks han sorprendido a todos en 2015/16, pero no son seguros, los Houston Rockets son un desastre y los Portland Trail Blazers dependen casi exclusivamente de Damian Lillard y C.J. McCollum, aunque también apuntan hacia arriba como los Jazz y el entrenador Terry Stotts está haciendo un trabajo maravilloso con su plantilla.
Lógicamente Utah no puede permitirse más lesiones. El brasileño Neto está siendo una sorpresa muy agradable y su tiro exterior está mejorando mucho, pero sigue siendo muchas veces un espectador más en ataque y a la hora de la verdad su capacidad para defender bases rivales puede ser expuesta. Hood y Hayward son los únicos creadores ofensivos en Pick&Roll de los que dispone Utah, y sin Burks no hay relevo en la plantilla. El novato Lyles ha sido una revelación, adaptándose rápidamente y demostrando las habilidades que se le presuponen como stretch forward del futuro, pero todavía hay que tener paciencia con él y en muchas ocasiones el veterano Trevor Booker le está robando preciosos minutos de desarrollo. Burke es simplemente una mala solución en el esquema de los Jazz, y su habilidad como anotador está francamente sobrevalorada. Detrás no hay mucho más.
Aunque los Jazz no deben perder de vista el futuro a medio plazo y ser conscientes de la necesidad de mantener la flexibilidad suficiente como para retener el bloque de jugadores jóvenes que ha ido formando en los últimos años, el ganar ahora es necesario para dar un puñetazo encima de la mesa y dar credibilidad al proyecto antes de invertir tanto dinero en tres o cuatro jugadores – Hayward, Favors y Gobert más posiblemente Exum y Lyles -. Es por eso que algo más que el octavo puesto y ser destruidos de la faz de la tierra por los Warriors es la meta donde deberían tener sus miras puestas los Jazz.