En los tiempos que corren, no es nada fácil ser entrenador en la NBA. La importancia que en muchas ocasiones se autoimponen algunas estrellas hace que sean ellas mismas las que decidan qué jugada hacer en cada momento del partido, lo cual relega al entrenador a ser un mero espectador encargado de sostener la pizarra en sus manos mientras son otros los que dibujan en ella (si no me creéis, preguntadle a David Blatt). Sin embargo, muchos años y muchos jugadores tendrán que pasar para que Rick Carlisle tolere eso.
El entrenador de los Dallas Mavericks es conocido, de hecho, por su excesivo control sobre sus hombres. Un aspecto que le ha llevado a enfrentarse con bases mediáticos como Rajon Rondo. Aun así, ese carácter de Carlisle hacen de él uno de los mejores en su puesto. Mark Cuban y Donnie Nelson, sabedores de esto, le renovaron recientemente para los próximos cinco años, lo cual le convierte en el entrenador con el contrato más extenso del momento.
Al margen de la fuerte personalidad, Carlisle se caracteriza por su habilidad para desarrollar al máximo a cada jugador que tiene en plantilla. Una faceta muy valorada y en la que tal vez sólo le supera Gregg Popovich. Tal vez el caso más evidente en esta temporada esté siendo el de Zaza Pachulia, al que Rick ha otorgado toda la confianza para ser el dueño y señor de la pintura de los Mavs. El georgiano está respondiendo a las mil maravillas registrando una de las mejores temporadas de su carrera y convirtiéndose en una auténtica revelación para toda la Liga.
Pero no es este el ejemplo que más está sorprendiendo a los vecinos de los Mavericks: los Houston Rockets. Al parecer, desde la jefatura de los Rockets están altamente impresionados con la forma en la que Carlisle está corrigiendo e incluso aleccionando a Chandler Parsons, quien vistió la camiseta de Houston durante tres años antes de poner rumbo a Dallas.
El personal de Houston comenta en concreto la estrategia que Carlisle utilizó durante las últimas semanas para mejorar la labor defensiva de Parsons. El entrenador de los Mavs decidió dejar en el banquillo al alero durante los minutos finales en el partido frente a los Heat. Un acto que queda justificado teniendo en cuenta el +/- de Parsons en una serie de tres partidos que incluía el de Miami. En estos tres encuentros, mientras Chandler estuvo en cancha los Mavericks cosecharon un balance de -11, -17 y -25 puntos. Algo que cambió después de que Carlisle le sentase frente a los Heat, ya que sus datos fueron a mejor en los dos últimos partidos antes del parón del All Star (+2 frente a Memphis y -3 contra Utah).
Esto, que puede parecer irrelevante, es un factor muy a tener en cuenta para los Rockets, quienes ven con impotencia como sus últimos entrenadores no se atreven a dar un golpe de autoridad que afecte a sus estrellas.