Actualmente los Chicago Bulls son el decimosexto equipo de la liga que más puntos por partido encaja, con 102.3. Durante los últimos 3 partidos sin embargo esos números han aumentado hasta un paupérrimo 107.3 puntos encajados por partido, aunque, curiosamente, a pesar de haber estado encajando en promedio 5 puntos más de lo habitual, su posición en esta estadística sigue siendo exactamente la misma.
Lo cierto es que esto no es algo que venga de los últimos 3 partidos, ni siquiera de los últimos 7, sino que el equipo lleva encajando más de 100 puntos por partido durante 12 encuentros de manera consecutiva:
Tal y como se muestra, estos 12 encuentros consecutivos encajando tal cantidad de puntos supone la segunda marca más alta en los últimos 30 años de los de Illinois, contrastando bastante con el hecho de haber encajado más de 100 puntos por partido en tan solo 17 ocasiones durante todo el pasado año, todavía bajo las órdenes de Tom Thibodeau.
La realidad es que para ver a los Chicago Bulls encajando tantos puntos y durante tanto tiempo nos hemos de ir hasta la temporada ’85-’86.
Este dato puede provocar bastante confusión dado que Chicago es el equipo que menos acierto en tiros de campo permite a sus rivales, con un 43.2% de efectividad, no viéndose prácticamente afectado ni siquiera en los últimos 3 partidos, donde mantiene a sus rivales en un 43.4% de efectividad. Esta confusa combinación de datos tiene una fácil solución: De poco te sirve mantener a tus rivales en un 43% de acierto en tiros de de campo cuando eres el conjunto que más tiros por partido permite a sus rivales (90.8), y de menos te sirve todavía si eres el quinto conjunto que más tiros de campo encaja por partido (39.2).
Hemos de entender por tanto que el alto ritmo de juego que se pretende implantar con Fred Hoiberg afecta también a los tiros por partido que se permiten los rivales, por lo que de poco sirve permitir pocos tiros a sus rivales si en realidad eres de los que más tiros les permiten realizar por encuentro. Los Bulls deben adaptarse en ambos lados de la cancha a la nueva ideología de juego que se ha implantado con Hoiberg, y por el momento no está acabando de funcionar ni en ataque ni en defensa.