Los Clippers necesitan a Blake Griffin de vuelta – https://t.co/wgWSs9VcbG pic.twitter.com/mN9jRT8SiM
— SOMOSBASKET.COM (@SomosBasketweb) 13 de marzo de 2016
Desde el primer momento de la temporada el equipo de Doc Rivers ha querido demostrar que son unos claros aspirantes al anillo, y quisieron dejar atrás su mala imagen de los Playoffs de la última temporada, al dejar ir una ventaja de 3-1 en las semifinales de conferencia frente a los Houston Rockets. Para ello iban a necesitar su plantilla al completo, pero el día 25 de diciembre no recibieron precisamente un regalo de navidad, ya que se confirmaba la baja de Blake Griffin por un largo periodo de tiempo, que luego fue aún mayor debido a su ya conocido altercado con un miembro del equipo técnico.
Todas las expectativas indicaban que los Clippers iban a tener muchísimos problemas sin su ala-pívot, y aunque los buenos resultados obtenidos (24-9 desde su baja) gracias a la actitud que ha tomado toda la plantilla no lo demuestre, el equipo angelino necesita que regrese Blake Griffin. Quizás no se eche tanto de menos su versatilidad ofensiva, pues Chris Paul se ha encargado muy bien de que no se note su ausencia desde su último partido el día de navidad, pero el equipo angelino está necesitado en gran parte de sus rebotes. El equipo ya se ha adaptado a un estilo de juego de Small Ball en base a un conjunto de buenos tiradores alrededor de DeAndre Jordan, con lo que han tenido mucho éxito y Los Angeles Clippers siguen entre los mejores equipos de la conferencia oeste, aún sin su estrella.
Se espera que cuando Blake Griffin vuelva, tengan la oportunidad de llegar a otro nivel y así dar ese paso que aún les falta para llegar más lejos en Playoffs y combatir con los equipos más fuertes de la liga. Como se ha visto hoy, los Cavaliers han pasado por encima sin apenas esfuerzo, algo que debería no ocurrir con la vuelta de Blake. Con la mejora del tiro del ala-pívot, su capacidad ofensiva y su visión de juego con la que es capaz de generar espacios en el poste y encontrar a sus tiradores abiertos, es la forma en la que Griffin ayudará para seguir siendo un equipo a tener en cuenta. Sin embargo, hay un elemento clave de su juego que hasta ahora no ha recibido la misma atención que el resto de sus habilidades y que necesitan en este momento a la espera de su vuelta, y no es otra cosa que la lucha bajo los tableros.
Los Clippers, más que cualquier otra cosa, necesitan mejorar en los rebotes, que es el aspecto más perjudicado desde la baja del número 32. En comparación con otros nombres de la liga, es fácil decir que Griffin no es un reboteador de élite (ha pasado de 12,1 rpp de su temporada de novato a los 8,7 que promedió esta temporada antes de su lesión), pero es que teniendo a su lado a uno de los mejores de la liga en el arte de atrapar balones en el aire, DeAndre Jordan, es motivo suficiente para defender la escasez de rebotes que le llegan a Griffin.
Opinión/ ¿Por qué los Clippers ganan sin Blake Griffin?; por @CarlosAlmenarH https://t.co/D3mjNGjXEY pic.twitter.com/aL4wv9hDqq
— LAC Blog (@Lob_blog) 14 de enero de 2016
En los pasados Playoffs, sus 25´5 puntos, 6´1 asistencias y 12´7 rebotes por encuentro dicen todo lo que necesitas saber de la capacidad para jugar a baloncesto de Blake Griffin, y antes de su lesión en diciembre, el ala-pívot estaba disfrutando de la que podría haber sido la mejor temporada de su carrera, pero no sólo se vive de actuaciones y estadísticas individuales, sino en la forma que puedes hacer mejor a tu equipo. Durante esta temporada, aparte de ser uno de los mejores asistentes interiores de la liga, con él en pista aumentaba el porcentaje total de rebotes que atrapaban los Clippers, y aquí es donde el equipo se ha visto perjudicado, a pesar de que el total de victorias no lo demuestre.
Incluso con Griffin, los angelinos no estaban entre los mejores equipos reboteadores de toda la NBA, pero sin él la cosa ha ido a peor. A día de hoy ocupan el puesto 20 en rebotes por partido (42,9) y el 27 en la lista de frecuencia reboteadora (48), lo que perjudica al trabajo de la defensa del equipo a la hora de evitar los contraataques y los puntos de segunda oportunidad.
Cuando los jugadores como Paul Pierce, Wesley Johnson y Jeff Green están cubriendo el puesto de ala-pívot, rápidamente se rinden en defensa contra los otros “4” que le superan en tamaño. A pesar de que Johnson y Green son jugadores muy explosivos, no pueden hacer nada cuando se trata de defender a un jugador físicamente superior a ellos y que tenga mayor capacidad reboteadora, por lo que DeAndre Jordan y Cole Aldrich son quienes asumen toda la responsabilidad para controlar la pintura, e incluso DJ no está haciéndolo tan bien como otros años.
La mejor alineación reboteadora que han tenido esta temporada en lo que a rebotes se refiere estaba formada por Blake Griffin y DeAndre Jordan en la zona, junto a Luc Mbah a Moute, J.J. Redick y Chris Paul, quienes tenían un porcentaje de rebotes total de 8,5 (porcentaje de rebotes del equipo menos el porcentaje de su oponente), lo que equivale a que atrapaban un margen de 4 rebotes más que sus rivales por cada 100 posesiones. La siguiente mejor alineación estaba constituida por Jordan, Johnson, Crawford, Rivers y Prigioni con un 6,7 de porcentaje de rebotes en total, un porcentaje muy bajo para un equipo que aspira a aspirar al anillo, pero la cosa se pone aún peor cuando Jordan o Griffin no están en cancha.
El cuarto quinteto más utilizado por Doc Rivers, con Aldrich, Johnson, Crawford, Rivers y Prigioni está totalmente mellado bajo los tableros con un porcentaje de rebotes total de -19 (8 rebotes rivales más por cada 100 posesiones), por lo que no es de extrañar que los angelinos estén entre los peores reboteadores de la liga.
Jordan es el responsable del 32,8% de los rebotes totales por partido en esta temporada, y no importa lo dominante que sea él, el rebote es un atributo de equipo y no están haciendo lo suficiente para solucionar este problema. El esperado regreso de Blake Griffin será clave, cuyo trabajo bajo los tableros va a ser absolutamente vital para hacer mucho mejor al equipo.