Cuando Meyers Leonard rechazó la oferta de extensión de su contrato rookie parecía que los Blazers tendrían que dejarle ir en verano o igualar cualquiera de las cantidades astronómicas que la práctica totalidad de equipos de la NBA serían capaces de asumir con el aumento del espacio salarial que se avecina. Sin embargo, la lesión de hombro sufrida hace dos semanas y que le costará el resto de la temporada y entre seis y ocho meses de recuperación, además de suponer un duro golpe para las posibilidades de Portland en los PlayOffs, también hace, si acaso, algo más fácil retenerle a final de curso.
El pívot tirador de 2,16m. era una de la grandes esperanzas del GM, Neil Olshey, cuando le preguntaban por el proceso de reconstrucción que los Blazers comenzaron al marcharse LaMarcus Aldridge. Leonard y CJ McCollum iban a aportar mucho y convertirse en piezas muy importantes en el futuro del equipo. Del segundo ya sabemos que es candidato principal al premio de Jugador Más Mejorado y miembro de la segunda mejor dupla exterior de la liga; el primero, sin embargo, pasó por momentos muy duros hasta destapar el mismo tarro de las esencias que abrió en los PlayLffs del año pasado. Leonard, con su paso al banquillo y la superación de problemas en el hombro y falta de confianza en general en su tiro, ha ocupado su lugar como miembro clave de la rotación de Portland, y su lesión de ahora es un palo para el equipo de Oregon. También lo es para su propio panorama profesional, puesto que al no haber llegado a un acuerdo con Blazers en otoño para extender su contrato, estaba destinado a convertirse en agente libre restringido, obligando a su actual escuadra a igualar cualquier oferta por sus servicios o dejarle marchar.
Sin embargo el ex de Illinois parece que quiere seguir en Portland y ve su futuro de manera muy optimista, aunque su rotura del cartilago del hombro izquierdo conlleve un lento proceso de recuperación que en su año de entrar en el mercado puede castigar su valor.
«Creo que es brillante (su futuro en Portland). Pienso que puedo ser una parte importante del futuro. Obviamente, elegido en el mismo draft que Damian Lillard. Habiendo estado aquí con Terry (el entrenador Stotts), y creo que Neil, los chicos, entrenadores, entienden lo que aporto».
Y mientras, Leonard no ha sido capaz de reproducir los mismos números que promedió en muchas menos oportunidades a finales de la campaña anterior, desde el inicio de 2016 ha encestado el 41,4% (enero), 45,2% (febrero) y 46,2% (marzo) de sus triples, proporcionando al entrenador Terry Stotts el necesario espacio en ataque que ningún otro interior de la plantilla puede proporcionar. A pesar de que perdiese su puesto como titular en favor del imberbe Noah Vonleh, el cambio parece haber ayudado mucho a Leonard, sobretodo en defensa. En el quinteto inicial el emparejamiento con Mason Plumlee, otro pívot más clásico con reducida movilidad defensiva, hacía que sufriera mucho persiguiendo a ala-pívots mucho más móviles fuera de la pintura en multitud de ocasiones. Con Ed Davis como compañero de baile en la segunda unidad las cosas se han simplicado para Leonard, que ahora disfruta de más momentos patrullando el aro mientras el ex de Lakers, Grizzlies y Raptors surca el perímetro.
Sin ser un gran reboteador ni un gran protector de aro a pesar de su altura, Leonard sí que ha ido mejorando poco a poco también en defensa y con él fuera de la pista los rivales tiran algo mejor y cogen más rebotes en ataque según datos de Basketball-Reference.com. Aún así su principal impacto es ofensivo, y los Blazers tienen un rating en ataque de 3.6 mejor cuando Leonard juega que cuando está en el banco, además de ayudar a un effective field goal colectivo de 52,5% sobre el parqué. Portland sufre más en ese aspecto cuando Leonard no está, y se quedan en un 49,8%.
Junto con el explosivo tiro exterior de Lillard y McCollum, tener a un interior capaz de encestar tan alto porcentaje de sus triples (38% durante este curso) es un arma con mucho valor en la NBA moderna. A pesar de un muy frío inicio de temporada en el que Leonard sufrió más de la cuenta con su tiro (15,4% en tres partidos en octubre y 28% en noviembre) el natural de Virginia se ha terminado por convertir en el jugador que Olshey y Stotts esperaban que fuera parte de la columna vertebral de la franquicia en el futuro, y tanto el propio jugador como sus compañeros lo saben y por eso para el pívot el futuro en Portland pinta muy bien.
«Tengo fe en lo que hago, en este equipo, en el futuro y en qué más sé que puedo hacer. Esa es la parte motivadora. Este ha sido un año diferente para mí. De repente me ocurren todas estas cosas nuevas. Estoy en los scouting reports (rivales) y estoy tratando de aprender cosas nuevas y continuar creciendo como jugador. Mis compañeros están confiando más en mí para hacer jugadas y (jugar bien) en los momentos importantes. Creo en lo más que sé que puedo hacer y lo que ya he mostrado. Ciertamente cuesta un montón de trabajo duro, y lo voy a hacer. Tengo que ir a rehabilitación, quitarme esto de encima y, como he dicho, volver más fuerte que nunca».
Portland sólo tiene que llevar a cabo el trámite de extenderle la oferta cualificativa de 4,2 millones de dólares para asegurarse la opción de igualar cualquier propuesta que llegue por Leonard, y de momento parece que tendrán pocos problemas para asegurarse la continuidad a largo plazo del pívot de 24 años, siempre que quieran.