La ciudad de Houston se ha visto decepcionada esta temporada debido a lo mal que ha jugado la franquicia de los Rockets, llegando a Playoffs por la puerta trasera y cayendo con los Warriors en una serie donde en el +/- los de la bahía le sacaron casi 20 puntos de promedio. Posiblemente, esto se deba a la mala química que hay entre sus dos estrellas: Dwight Howard y James Harden. Parecerá raro que todo haya cambiado tanto tras una gran temporada en donde el equipo alcanzó las Finales de Conferencia y estos dos parecían tener una gran relación tanto dentro como fuera de la cancha. Según indica Calvin Watkins de ESPN, la relación entre ambos es cada vez es peor y el pívot se siente ofendido y faltado al respeto por su compañero.
Todos sabemos como es Dwight, chistoso, muy cordial con los aficionados y la prensa pero dentro de la cancha es muy fácil sacarlo de quicio. Solemos ver al árbitro pitarle una técnica en su contra y el hacer una especie de sonrisa como diciendo «¿Esto es una broma?», creo que todos se hacen esa imagen de la cara del oriundo de Atlanta. Por el otro lado está Harden, un tipo al que lo único que le interesa es ganar pero cuando no lo hace, se frustra y se enfada por ello, según la gente del entorno. Lo que tienen en común estos dos grandes jugadores (como todas las estrellas de cualquier deporte) es su gigante ego y Howard, al no recibir la pelota con la frecuencia que «se merece», siente que «The Beard» le falta el respeto.
Tras la disolución de esta asociación que tenían las dos figuras de Houston, no queda otra solución que ver a uno de ellos dejar la franquicia, y ese será Dwight Howard. Todo da la pista de que el jugador no formará parte de los Rockets ya que no ejercerá la opción que tiene para quedarse y le dejará el camino al joven suizo Capela. Varios equipos los desean (Dallas, Portland, Boston, entre otros) por lo que él intentará pedir el máximo de contrato y firmar por varias temporadas. Veremos que sucede con el pívot de 30 años por un lado y con los Houston Rockets por el otro.