Los derechos del jugador llegaron con el traspaso de Enes Kanter a OKC y los mormones vieron a un jugador de parecidas características a Tomić al que quizá podrían desarrollar su potencial convirtiéndole en un aprovechable jugador de rotación. Se equivocaron. Todos los defectos de los que había hecho gala en la ACB se vieron amplificados por el nivel existente en la mejor liga del mundo. El equipo técnico de los Jazz, encabezado por Quin Snyder, no pudo hacer otra cosa que enviarlo a la D-League, al filial que tienen los Jazz en la citada liga: los Idaho Stampede, a que acumulase minutos. No lo ha hecho mal en los meses que ha pasado en Idaho, pero son muchas las dudas que genera su rendimiento a las órdenes de Snyder. Tan solo 12 partidos, con 6 minutos jugados de media y produciendo tan solo 2 puntos y 1.3 rebotes por partido no despierta el entusiasmo entre los seguidores de SLC.
El problema al que se tendrá que enfrentar el GM de los Jazz, Dennis Lindsey, es su contrato… aún le quedan dos años mas y firmó 9 millones garantizados. Traspasarlo sería lo mas lógico, aunque no le resultará fácil. Si no lo consigue, salvo aumento espectacular de sus prestaciones, se verá avocado el germano a seguir jugando con los Stampede. Por mucho que no parezca que le atraiga la perspectiva.
« Yo espero y quiero jugar para el equipo aquí, en los Utah Jazz. Es por eso que vine a la NBA».