Sin duda alguna, los rebotes son la faceta del juego donde más peligro de lesión sufren los jugadores, ya sea por caída o golpe con el adversario. Kevin Love, durante el segundo cuarto del segundo asalto entre Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors, sufrió un duro codazo en la cabeza,(aparentemente no intencionado) por parte de Harrison Barnes, alero del conjunto californiano. Love quedó tendido en el suelo durante varios segundos, a lo que los árbitros ni se molestaron tanto en parar el juego, como en señalar una más que evidente falta sobre el ala-pívot de los Cavaliers. Los locales, en una conducta antideportiva, hicieron caso omiso a la acción, el propio Harrison Barnes indicó a Draymond Green que siguiera jugando, y éste, penetró, sacó la falta y anotó; curiosamente esta acción si fue vista por el trío arbitral.
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Love ahora tendrá que pasar el acertado estricto protocolo que fija la NBA para casos de conmociones cerebrales, y podría perderse desde el tercer partido, hasta la serie en sí. Cada día se someterá a diversas pruebas, y no volverá a las canchas hasta que deje de presentar síntomas. Algo positivo para el jugador y para el conjunto de Ohio, es que Kevin ha podido viajar con sus compañeros, lo que invita al optimismo. Veremos si Love puede ayudar a Cleveland a levantar la eliminatoria, que de momento, Golden State ha dominado con claridad, aunque en las últimas horas han aumentado los rumores de una posible salida del ala-pívot, por su irregular rendimiento. Habrá que esperar al desenlace de la temporada.