Llegados al desierto informativo en el baloncesto de la NBA, los periodistas están empezando a buscar noticias de debajo de las piedras, y el tema recurrente es cómo será la presente temporada para los nuevos Golden State Warriors; cómo se entenderán, o cómo jugarán en función de sus objetivos en la temporada regular. El analista de CSN Bay Area, Jim Barnett, lo tiene muy claro: estos Warriors quieren repetir la hazaña del 2015.
Partiendo de que todas las casas de apuestas ponen como campeones a los Golden State Warriors del Big 4 conformado por Curry, Durant, Green y Thompson, tienen como gran reto coronarse los reyes del baloncesto estadounidense. Los tres que ya vivían en la bahía deben hacerlo por la amarga forma en la que se despidieron de la pasada temporada, y el nuevo integrante de los dubs, Durant, por su ardiente deseo de colocar un anillo de campeón de la NBA en sus vitrinas.
«Voy a ir más allá; no existe razón alguna para que este equipo no acabe ganando múltiples trofeos de la NBA. No hay duda acerca de ello» declaraba un muy confiado Jim Barnett.
Con estas declaraciones, el reportero de la CSN aseguraba que nada ni nadie se opondrá a que los Warriors ganen un título. Si esto se tratara de una simulación virtual es obvio que la NBA se teñiría de azul y amarillo durante cinco años como mínimo, pero los deportistas son personas, y eso implica que puedan cometerse errores en el proceso.
Por un lado, está la situación contractual en la que se encuentra la plantilla. Actualmente, Draymond Green y Klay Thompson cuentan con unos contratos garantizados de 4 y 3 años, respectivamente. Por otro lado, nos encontramos a los astros Kevin Durant y Stephen Curry. El primero, de 28 años, acaba de firmar un contrato de dos años, aunque en el segundo puede convertirse en agente libre para cobrar más dinero. Por otro lado, está Stephen Curry, que también acabará por convertirse en agente libre el año que viene, cuando cumpla 29 años. La viabilidad del equipo es posible, pero ahí debe entrar la habilidad que tenga el oráculo de Bob Myers como actual General Manager de la franquicia. Hasta ahora ha dominado los despachos, pero está por ver cómo se le da el verano que viene, manejando el fin de la temporada del equipo.
Por el otro lado, tenemos al problema de haber juntado tantos egos en el vestuario. Según los antecedentes, juntar a tantas estrellas puede no salir bien para el equipo, ya que mirarán por tener los mejores números posibles de cara a los posibles premios individuales que puedan recibir. Pero los máximos aspirantes al MVP del equipo, Durant y Curry, ya han logrado tal galardón, aunque su sed de ser campeones no se ha saciado. Por ello, e insistiendo en las declaraciones de Barnett, estos Warriors no echarán el ojo al box score al finalizar los partidos, y lanzarán a canasta cuando crean conveniente. El problema más grave podría resultar el cómo adecua Kerr la envergadura de Durant a las estrategias, pero será un problema menor si empiezan a llegar los resultados desde el principio.