La primera y más relevante ha sido la afirmación rotunda de que hasta el momento la campaña de abonados del club anda en muy buen ritmo. Luego de la primera semana de captación, el presidente ha resaltado que nunca en sus ocho años en el club había visto un rendimiento de nuevas altas tan importante, incluso llegando a bromear con que tuvo que coger alguna que otra llamada en oficinas en los primeros días de la campaña. Consigo, Moral reiteró su agradecimiento al Real Betis y Energía Plus por la adquisición del proyecto, afirmando sin lugar a dudas que para Caixabank fue la mejor opción, por considerarla sevillana, joven y con una marca propia muy importante.
Junto al presidente compareció también Berni Rodríguez. El Campeón del Mundo, cada vez más rodado en estos lares, asumió que anda trabajando con la misma ilusión y energía que atesoraba en la cancha, mostrándose muy agradecido y satisfecho con una plantilla que reconoce compensada pese a no gozar de uno de los presupuestos más boyantes de la Liga Endesa, incluso un peldaño por debajo del montante económico del curso pasado.
Entre café y café otros asuntos de relevancia se trataron, como el futuro de Nikola Radicevic. El base serbio, que finalizará su relación contractual en Sevilla el próximo verano, parece ser un objetivo prioritario del Betis de cara al futuro, afirmando Moral que tanto la voluntad del base es quedarse como la del club renovarle. Siendo un jugador ya drafteado incluso por Denver Nuggets, la renovación abriría incluso la puerta a un posible buyout que traería montante económico para las arcas béticas, por lo cual la renovación se antoja muy necesaria.
Por último, en el encuentro se resaltó la importancia de tener un Municipal de San Pablo lleno, en una campaña en la que la entidad cumple treinta años y mil partidos en ACB. Ante tal efeméride, Moral anunció iniciativas como la disputar un partido con la equipación clásica del extinto Caja San Fernando, y así rendir homenaje a un equipo que comienza una nueva etapa pero que bien sabe de su pasado. Llegando a reclamar una «olla verdiblanca», el acto cerró con una llamada a la sociedad sevillana, tanto civil como empresarial, para unirse a un proyecto que busca la estabilidad y el disfrute del baloncesto en la ciudad, buscando dejar siempre esas rencillas de colores y fútbol a un lado.