Los Charlotte Hornets saben mimar el balón

El equipo está destacando en varios apartados del juego
Kemba Walker, estrella de los Hornets-Keith Allison (CC)

Desde que en 2013 Steve Clifford se hizo cargo de los Charlotte Hornets, se ha podido observar como la evolución del equipo ha sido claramente ascendente. Los  Charlotte Hornets pasaron de lograr la temporada 2012/2013 únicamente 21 victorias, a lograr entrar a Playoffs la siguiente temporada con un total de 43 victorias. Actualmente son uno de los equipos referencia de la conferencia Este, y se espera que esta temporada logren una buena clasificación de cara a los Playoffs.

Revisando las estadísticas y mejoras que han tenido los Charlote Hornets desde que Steve Clifford está al mando de la franquicia, se puede observar un dato muy curioso y que explica cuál es el alma del juego del equipo. En las tres últimas temporadas los Charlotte Hornets han sido el mejor equipo en pérdidas por partido. Clifford ha podido observar como dispone de varios jugadores con buen control de balón (Kemba Walker, Ramon Sessions, Nicolas Batum y Marco Bellinelli), pero no dispone de grandes reboteadores que den segundas oportunidades en ataque, ni tampoco de grandes ladrones en defensa. Debido a esto el entrenador se ha visto en la obligación de confeccionar un estilo de juego basado en el control de balón y la elaboración más detallada de los sistemas ofensivos, para así aprovechar al máximo cada ataque que dispone el equipo. Como se puede observar está dando sus frutos.

Siendo más visuales en las explicaciones podemos mostrarlas en una tabla:

Puntos por Pérdidas de Balón – 14.4 por juego – 24 en la NBA
Oponentes Pérdidas de balón por partido – 13.1 – 24 en la NBA
Puntos en segunda oportunidad – 12.4 por juego – 19 en la NBA
Pérdidas de balón por partido – 11,8 – 2 º en la NBA

Como se puede observar en la tabla anterior, el cuidado de balón por parte de los Hornets es un factor esencial para su juego, sin él las victorias se contarían por menos. Como reflejan los datos no son un equipo que consiga muchos puntos fáciles derivados de robos de balones, debido a que únicamente Kemba Walker dispone de esta habilidad. También se puede ver como los puntos por segunda oportunidad son pocos, causado por el poco poder de rebote ofensivo que tienen sus pivots principalmente.

Tras conseguir los Charlotte Hornets ser el mejor equipo cuidando el balón en las tres últimas temporadas, este año puede producirse por cuarto año seguido, igualando a los Detroit Pistons que lograron este hito entre las temporadas del 2005 al 2008. Actualmente ya son el segundo equipo con menos pérdidas con tan solo 11,8 por partido, por detrás de los Detroit Pistons con 11,6. Por tanto, van encaminados en lograr dicho objetivo.

Además del gran control que dispone el equipo de los ataques, un dato muy llamativo que en estos momento se observa en el equipo son los rebotes. Entrando a observar las estadísticas de rebotes ofensivos y defensivos  la sorpresa de como está el equipo de North Carolina en estos apartados es mayúscula. En rebote ofensivo son el 3º que menos captura con 8,8 por encuentro, mientras que en el defensivo son el mejor equipo de la liga con 37,2 rechaces por noche. ¿Cual es la explicación de este echo? Probablemente pueda parecer una estadística contradictoria, sin embargo tiene una explicación lógica. En cuanto a los rebotes ofensivos, hemos mencionado en anterioridad como el equipo no dispone ni de las dotes ni de los jugadores para destacar en este apartado del juego, sin embargo, en el rebote defensivo, el gran trabajo del equipo y los sistemas defensivos diseñados por Clifford y sus ayudantes hacen que los Hornets provoquen muchos fallos en los lanzamientos de los rivales, causando un gran número de rebotes durante el trascurso del partido. Si a ésto se le añade que el equipo sabe cerrar de forma brillante los rebotes tienes el porqué se dan estas curiosas contradicciones estadísticas. Está claro que el equipo ha trabajado duro en pretemporada para que no le suceda lo mismo que la temporada anterior, donde por culpa de los rebotes ofensivos y segundas opciones que consiguió Hassan Whiteside en los Playoffs, el equipo perdió en primera ronda ante los Miami Heat.

El éxito del equipo esta temporada se verá condicionado por el hecho de si se mantiene o no la identidad del juego que le está caracterizando. Si los Charlotte Hornets siguen siendo el equipo serio y con ideas claras que están mostrando la temporada pasada y este inicio de curso claro está que peleará por conseguir una plaza en Playoffs que dan ventaja de campo, esto significaría colocarse entre los cuatro primeros equipos de la conferencia. Supondría lograr un hito en la franquicia, ya que nunca se ha conseguido alcanzar esta meta en todos los años que esta franquicia ha estado en la mejor liga de baloncesto del mundo. Seguir con el rendimiento actual de Kemba Walker (y que le respeten las lesiones) es el otro factor esencial del devenir de la franquicia presidida por Michael Jordan. El base se está destapando como uno de las grandes estrellas que iluminan la liga, Clifford ha conseguido trasformar aquel jugador eléctrico y anotador de hace unas temporadas, en un base más calculador y, a la vez, más letal. Esta temporada está en su máximo histórico de anotación con 21 puntos, además de mostrar un liderazgo atroz. En momentos claves del juego el equipo siempre le busca, y siempre le termina encontrando. Kemba ha conseguido cerrar un gran número de encuentros esta temporada, situándolo como uno de los mejores jugadores en los llamados momentos calientes del partido, es un auténtico playmaker.

Pocos pronósticos daban al equipo de North Carolina como uno de los cocos en esta temporada. Sin embargo tanto cuerpo técnico como jugadores están demostrando que se equivocaban. Un equipo cimentado sobre un tipo de juego claro y donde cada jugador sabe lo que debe hacer por el bien del mismo, se están encargando de llevar a la franquicia ante la que puede ser la mejor temporada de su historia, además de adornar el futuro con grandes esperanzas. Si se consigue cuajar una gran temporada y acertar en la agencia libre parece claro que el techo de la franquicia es muy alto. ¿Porqué no soñar con Stephen Curry vistiendo la misma camiseta que su padre en un futuro?.

 

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