Los propósitos de año nuevo de Los Angeles Clippers

Os traemos una lista con lo que deberían mejorar en 2017
Foto: David Jones (CC)

“Con 10 cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero bergantín”. Con este poema titulado “Canción del pirata” del gran José de Espronceda podrían haberse referido los aficionados de Los Angeles Clippers a su equipo al comienzo de la campaña 2016/2017, sin duda alguna, el mejor arranque de los angelinos en su larga historia en la NBA. Con 14 victorias y dos derrotas en los 16 primeros encuentrosha habido un brutal giro de los acontecimientos que comenzó durante la gira de los Clippers por el Este, en la que sufrieron derrotas frente a Detroit Pistons, Indiana Pacers(x2) y Brooklyn Nets, y que ha continuado mostrando algunos defectos del equipo hasta el día de hoy, llegando a acumular al final de este 2016 un racha de 5 duras derrotas consecutivas.

Hemos decidido hacer una lista de deseos que los de Doc Rivers deberían pedir para un 2017 con más alegrías que penas, aumentando así sus posibilidades de estar entre los mejores equipos para luchar por el anillo.

1. Recuperar el nivel defensivo:

En los primeros compases de esta temporada los Clippers rompían registros históricos de la franquicia en cuanto a defensa se refiere. Durante los 10 primeros partidos solo permitían a sus rivales anotar una media de 89’3 puntos por partido. Esa clasificación defensiva era 6’1 puntos mejor que el equipo que se situaba en segundo lugar, los Charlotte Hornets, y esa diferencia de 6’1 puntos era aproximadamente la misma diferencia que había entre los Charlotte Hornets y Utah Jazz, el 10º clasificado. También durante estos primeros partidos, con una media de 10’7 pérdidas por cada 100 posesiones, los Clippers encajaron tan solo 0’94 puntos por posesión cuando sus rivales corrían al contraataque. Pero todo eso quedó atrás.

A día de hoy los Clippers han caído hasta el 8º puesto de la clasificación total con una media de 101’5 puntos encajados por noche, empatados con Miami Heat y muy lejos del primer clasificado, Utah Jazz, quienes solo permiten a sus rivales anotar la cifra de 95 puntos.

Por esto creemos que uno de los deseos de Doc Rivers para el nuevo año que entra debe ser recuperar el nivel defensivo que mostraban sus jugadores a principios de temporada, unos números que colocaban a Chris Paul, DeAndre Jordan y Luc Mbah a Moute entre los mejores defensores de toda la liga, sumado a la explosión que sufrieron Austin Rivers, Raymond Felton, Jamal Crawford y Marreese Speights.

2. No más lesiones:

A principio de temporada conocíamos la noticia de la baja indefinida por culpa de una hernia discal del que se esperaba que fuera uno de los robos del draft, Brice Johnson, procedente de la prestigiosa North Carolina. La vuelta del novato se esperaba que se produjese entre noviembre y diciembre, pero parece que se ha alargado más de lo normal, y aún no se han oído noticias de cuándo podremos verle debutar por fin. Pero la peor noticia llegó en el mes de diciembre, un regalo inesperado de navidad dejaba a los Clippers, una vez más, sin una de sus superestrellas a final de año, Blake Griffin debería pasar por el quirófano. El ala-pívot se someterá a una operación en su rodilla derecha conocida como una “intervención de limpieza”, y no volverá a la disciplina angelina, al menos, hasta mediados de enero.

Parece que lo común en esta franquicia es que las estrellas se lesionen de dos en dos, tal y como ocurrió en el cuarto partido de los últimos playoffs. En el partido después de conocer la noticia de Blake Griffin, Chris Paul sufrió un tirón en los isquiotibiales de su pierna izquierda, que le provocaría estar de baja al menos los tres encuentros siguientes. Aunque ya el base está recuperado, con este tipo de lesiones nunca se sabe, por lo que se teme en una recaída.

No todo quedaba ahí, y en el encuentro frente a Los Angeles Lakers el día de navidad, J.J. Redick sufrió una lesión en el tendón de la corva de su pierna izquierda, y al igual que ya pasó con Chris Paul, no es grave, su baja se irá viendo día a día y el tiempo que esté apartado de las canchas no será muy prolongado, pero podría pasarle factura más adelante.

Esperemos que este año 2017 traiga muchas cosas: ilusiones, éxitos, alegrías, etc , pero por favor, que no dé trabajo a los médicos del equipo y que no venga cargado de lesiones para poder disfrutar de este equipo al 100 por cien.

3. Menos quejas, más soluciones:

Algo de lo que se hablaba al comienzo de la temporada es que los aficionados del resto de equipos de la NBA veían a los Clippers como los villanos, una situación en la que los jugadores han declarado que les afectaba durante los partidos, pues conocían que no eran muy queridos entre los aficionados de los pabellones que visitaban. Pero ahora han llegado a un punto en el que no les preocupa, y solo piensan en lo que ocurre dentro de su equipo.

Uno de los varios motivos por los que este calificativo ha llegado a ser tan común desde la perspectiva de los aficionados rivales es el número de técnicas que cometen los Clippers durante la temporada, ya sea por quejas hacia los árbitros o por faltas flagrantes. Doc Rivers siempre habla sobre este tema en cada “media day” antes del inicio de la temporada como algo que deben solucionar, pero siempre queda en nada, pues sus pupilos continúan despachándose muy a gusto cuando algo no es de su agrado.

Las estadísticas hablan por sí solas, y siempre sitúan a los Clippers como uno de los equipos con más técnicas pitadas al final de la temporada (como se muestra en la tabla inferior) y es algo que no les beneficia. La mayoría de estas técnicas llegan en momentos puntuales del equipo, en instantes que se ven superados por el rival y muestran su frustración, algo que se debe resolver en la cancha, con reajustes ofensivos o defensivos, o con un simple tiempo muerto (aunque es verdad que todo se ve más fácil sobre el papel), pero en lo que estamos de acuerdo es que con quejas y mala actitud no se llega a buen puerto.

Fuente: Bleacher Report

4. Que continúe el buen nivel de la segunda unidad:

Algo de lo que se pueden alegrar Los Angeles Clippers esta temporada es del gran papel que están desarrollando los jugadores que salen desde el banquillo. A pesar de seguir a buen nivel esta temporada, Jamal Crawford, el ya reconocido como tres veces mejor sexto hombre de la temporada tiene en este momento 36 años, por lo que el peso de ser líder de un quinteto le cuesta cada vez más, y se espera que alguien reciba la batuta.

Son varios los jugadores que han salido a mostrar su candidatura, como Austin Rivers, el cual lleva mostrando un gran desarrollo de su juego desde la segunda mitad de la temporada pasada, de ahí a que el entrenador (indiferentemente de que sea su padre) confíe en él para salir desde el quinteto titular cuando se presenta alguna baja. Esta es su tercera temporada en los Clippers y ha pasado de los 8’9 puntos y 1’5 asistencias por noche a promediar 14 puntos y casi 3 asistencias en los últimos 15 partidos.

Alguien que se ha adaptado como anillo al dedo a la filosofía de los Clippers es Marreese Speights. El pívot llegó en verano tras lograr el mejor récord de la historia de la NBA y tras caer en las finales de la NBA frente a los Cleveland Cavaliers, viene con hambre de victorias. Speights no solo está mostrando su mejor versión en este equipo, sino que en muchos partidos se ha mostrado como un líder en momentos claves, liderando la segunda unidad tanto en puntos como en rebotes. Aporta veteranía a un conjunto joven, algo clave para poder hacer las cosas bien y tener la oportunidad de luchar por algo grande.

Brandon Bass dejaba algunas dudas al comienzo de temporada. Además de no contar con la confianza del entrenador, los pocos minutos que estaba en pista no los aprovechaba. Durante los primeros encuentros venía promediando alrededor de 4 puntos y 2 rebotes por partido, pero ahora, tras la lesión de Blake Griffin, Doc Rivers ha tenido que sacarle a pista, y el ala-pívot está mostrando que aún le queda algo de la calidad que mostró en Dallas Mavericks y Orlando Magic. Sus actuaciones en los últimos encuentros se han ido hasta los 7 puntos y 4 rebotes en 14 minutos por noche, además de mostrar una gran capacidad defensiva sobre otros jugadores interiores.

Pero la mayor sorpresa de este final de 2016 es la de Raymond Felton. El base llegaba a los Clippers tras fracasar estrepitosamente en su vuelta a Nueva York y en Dallas Mavericks, donde cayó lesionado gravemente en su primera temporada en Texas. El base se ha asentado muy bien en este equipo, tanto es así que ha llegado a disputar algunos partidos como titular, incluso con la presencia de Chris Paul, jugando como escolta. Sus números no son escandalosamente altos: 8’2 puntos, 3’2 rebotes y 2’4 asistencias en 19 minutos por partido, pero su presencia en la pista mejora de una forma notable el ataque del equipo.

Una cosa está clara, y es que las cosas no pueden ir peor para los Clippers que el mal momento por el que están pasando, por ello, debemos ser pacientes con este equipo y esperar que todos los jugadores se recuperen al 100 por cien para volver al nivel del comienzo de la temporada, y así poder continuar con el poema con el que comenzamos este artículo: “Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies”.

Por eso esperamos que el 2017 llegue lleno de alegrías para los aficionados de este humilde equipo, que sin duda, buscará traer a la ciudad de Los Angeles el primer anillo de la NBA que no esté bañado en púrpura y oro.

¡Feliz año a todos!

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