Los Dallas Mavericks no querían que, después del esfuerzo de ganar a Spurs y Cavaliers, se rompieran la racha, en casa, ante los Philadelphia 76ers. Eso sí, el partido no tenía porqué ser fácil, ya que los Sixers también venían de un mes de enero con récord positivo en la mejor dinámica desde hacía años.
La baja de Joel Embiid se iba a notar indudablemente en el juego de los visitantes, pero sus compañeros ya habían conseguido ganar varios partidos sin él. Por parte de los Mavs; Bogut, Barea y Deron Williams seguían siendo baja.
Los Sixers comenzaron bien el partido con un juego atractivo, ofensivo y colectivo. Controlaron el marcador durante una gran parte del primer cuarto; pero en las últimas jugadas los locales se pusieron por delante y solo dos canastas en los últimos segundos permitieron a los de Brown irse con ventaja al final del primer parcial (20-23).
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— Philadelphia 76ers (@Sixers) 2 de febrero de 2017
A partir de ahí, el encuentro fue controlado totalmente por unos Dallas Mavericks que demostraron ser más equipo que sus contrincantes. Con Seth Curry a los mandos, Harrison Barnes como anotador y rendimiento desde el banquillo de Salah Mejri y Devin Harris; el conjunto de Rick Carlisle dio la vuelta al marcador en el primer cuarto y se aumentaron la diferencia en cada cuarto. Los Mavs se fueron con tres puntos arriba al descanso; pero fue en la segunda mitad cuando marcaron las diferencias.
En el tercer cuarto, los Dallas Mavericks dejaron a sus rivales en la peor anotación del partido (22) y los Mavs en su segunda mejor marca (31). Controlaron el ritmo totalmente, superaron los dobles dígitos de diferencia y, lo más importante, dejaban la sensación a los aficionados de que el partido no se les iba a escapar de las manos. Con 12 puntos por encima en el marcador, los texanos jugaron con su ventaja en el último cuarto, subiéndola ligerantemente incluso cuando, a falta de 4 minutos para el final, comenzaron los minutos de la basura y la oportunidad para los más jóvenes de demostrar su valía.
Partidazo de Salah Mejri
Las rotaciones de Rick Carlisle son caprichosas. Esta vez el que tuvo la oportunidad de jugar varios minutos continuados ha sido Salah Mejri. Y la verdad es que el pívot tunecino se salió el los 21 minutos que estuvo en pista. Doble-doble con 16 puntos (77,8% en tiros de campo) y 17 rebotes (8 de ellos ofensivos). Jugó en la zona de los Sixers como si estuviera en su propia casa.
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— Dallas Mavericks (@dallasmavs) 2 de febrero de 2017