
Dwight Howard es uno de los mejores pivots de la NBA, una pieza angular para cualquier equipo, alguien sobre el que se puede construir un equipo ganador, pero se ha encontrado con la explosión de una auténtica máquina, James Harden.
Dwight es consciente de que «la barba» es el auténtico líder de los Rockets, un jugador con un carisma especial y que además demuestra día a día un crecimiento espectacular.
«Haré lo que me pidan los entrenadores. Hay una cosa que se llama humildad. Somos un equipo y nuestro objetivo es ganar el campeonato«.
El bueno de Dwight se ha perdido la friolera de 40 partidos, tan solo ha jugado 36, debido a problemas en sus rodillas. McHale le va a administrar los minutos cuidadosamente de aquí a final de temporada, un año en el que ha promediado 18.4 puntos, 12.4 rebotes, 1.5 tapones, 1.5 asistencias, y 58% en tiros de campo.
A sus 29 años se encuentra ante una de sus mejores opciones de asaltar el campeonato, con un gran equipo, y la figura del que puede ser MVP de la temporada como cabeza visible del grupo, además de una segunda unidad de muchas garantías.
Dwight sabe que tiene que agachar las orejas y trabajar bajo la sombra de Harden si quieren hacer algo grande este año.