Rajon Rondo y George Karl no empiezan con buen pie

Primeras discusiones entre el base y el entrenador

Fuente: Wikimedia.org (CC)
Fuente: Wikimedia.org (CC)

Una de las dudas que tienen los aficionados de los Sacramento Kings desde que la franquicia fichó este verano a Rajon Rondo, es si el base encajará bien con el entrenador, George Karl, ya que todos sabemos que ambos tienen una fuerte personalidad, que fácilmente podrían chocar. Parece que ya han surgido los primeros problemas entre los dos, tal y como expresó el base después de la victoria de anoche en Las Vegas ante Los Angeles Lakers.

«No está yendo del todo bien. Hemos discutido un par de veces los últimos días. Seguro que, mientras sigamos hablando, se irá arreglando esta situación.»

Hay que admitir que el base llegó con todas las buenas intenciones con Karl, que cuando llevaba poco tiempo en los Kings, allá por julio, dijo lo siguiente:

«Yo creo que nos vamos a llevar muy bien. De momento no hemos jugado ningún partido ni me ha echado de los entrenamientos, así que ya veremos como va.»

El propio Karl ya avisó que estaba seguro de que estas cosas iban a pasar, ya que sabe que Rondo es un jugador difícil de gobernar y que tiene una gran personalidad, y si no está de acuerdo con alguna decisión del cuerpo técnico va a dar su opinión al respecto. Esto no tiene porque ser algo malo para los Kings, ya que posiblemente la inmensa mayoría de los bases de la NBA discutirán en ocasiones con sus entrenadores, ya que ellos también tienen sus propias ideas de como organizar al equipo en la cancha de la mejor manera posible. Todo ello mientras sea en la dosis justa, y no se convierta en algo habitual.

Es inevitable que a todos nos venga a la cabeza lo ocurrido la pasada temporada en Dallas Mavericks, donde recordamos que Rondo desafió a Rick Carlisle y este le dejó en el banquillo en los últimos partidos de playoffs. Pero de momento no parece algo preocupante en Sacramento, el equipo va bien, llevan 4 victorias en 5 partidos de pretemporada, y Rondo no daba la sensación de estar enfadado a la hora de hacer la entrevista. Más bien daba la sensación de que sabía que esto iba a ocurrir, y que es parte del proceso de integración en su nuevo equipo.

Por el bien del equipo, esperemos que se quede tan solo en algo anecdótico.