Stephen Curry, la falta de defensa y el coñazo del triple

Analizamos cómo está muriendo el baloncesto

Fuente: Keith Allison (CC)
Fuente: Keith Allison (CC)

Uno de los mejores síntomas de que algo estás haciendo mal con tu vida es ver que estás de acuerdo en algo con Charles Barkley. Coincidir en algo con el que ha sido el bocazas más grande que ha puesto un pie en la NBA podría ser motivo de sonrojo y vergüenza, pero la verdad es que justo en este caso, en el charco más grande que se ha metido desde que está comentando partidos en la televisión, no me queda sino asentir y darle la razón. Antes de nada, quien esté esperando la opinión de alguien que odia a Stephen Curry por el coñazo insoportable en el que han convertido twitter sus seguidores las mañanas después de un partido, ya le advierto que aquí no va a encontrar nada de eso. Esto va a ir más en la línea de aquellas declaraciones de Gregg Popovich el pasado verano en las que decía odiar los triples. Al lío.

No me gusta en lo que se ha estado convirtiendo – y finalmente se ha transformado – la NBA durante las últimas dos décadas. En absoluto. El cambio de normativa producido a principios del presente siglo que vino a ‘rescatar’ el baloncesto de la dureza y defensas que reinaron en los 90´s, llegó para salvar a la NBA, luego la dominó y  finalmente la asesinó a sangre fría.

El cambio de normativa de los 2000´s

Todo empezó con el triunfo de los ‘Bad Boys. Sus campeonatos para cerrar la década de los ochenta y abrir la de los noventa mostraron que había otra manera de ser el mejor sin contar con los mejores. Su manera de bajar del trono a los Magic, Jabbar, Bird, McHale o Malone, consistente en una guerra sin cuartel de codazos, hizo que la siguiente década no hubiese un solo equipo que no apostase por crecer desde la defensa. Hasta los Chicago Bulls y el propio Michael Jordan, auténticos protagonistas de los 90´s, entendieron que si de verdad querían llegar a lo más alto, contasen o no con la estrella más grande de la liga, tenían primero que bajar al barro y subir a base de ir ahogando a los demás. El resultado, en opinión de la mayoría de los comentaristas más influyentes, es que a final del Siglo XX, la NBA estaba en estado terminal, con un juego brusco y poco atractivo que espantaba al aficionado medio.

Para paliar esto, desde el comisionado de la liga se propuso un cambio de reglamentación que penase mucho más a los defensores y el juego físico en favor del ataque y, en teoría, del espectáculo. De la época de la defensa y los jugadores físicos, pasamos a la de correr mucho y los jugadores livianos. Todo esto se vio reflejado en un jugador y en un equipo que marcaron una época pese a no ganar el título – y de los cuales estos Golden State Warriors y Stephen Curry son ciertamente herederos – los Phoenix Suns de Steve Nash.

El juego de los Suns, al igual que pasó con el de aquellos Detroit Pistons, marcaría el devenir de los años siguientes. También el gusto del aficionado y los periodistas. De los primeros 50 MVP´s, solo 6 fueron a parar a manos de un base (uno para Bob Cousy, otro para Oscar Robertson, uno más para Allen Iverson y tres para Magic Johnson) y cinco para un escolta (Michael Jordan todos), el 22% del total. De los 11 siguientes, 4 serán bases (Stephen Curry, Derrick Rose y dos veces Steve Nash) y uno para un escolta (Kobe Bryant), un 45.45% de los galardones. La nueva reglamentación favorecía, no cabe ninguna duda, a los jugadores más débiles físicamente, pero mucho más rápidos; eliminando a los hombres altos – generalemente más lentos – del juego.

Todo se habría quedado en un maravilloso punto medio como aquel paraíso que fue la década de los 80´s de no ser por la aparición de un jugador que nunca había soñado pisar una cancha de basket y que dio todo el poder a un diablo con el que el baloncesto había pactado hacía treinta años.

La estadística avanzada y el triple

En la eterna guerra que se lleva librando desde los inicios del baloncesto entre el aficionado y los jugadores altos, el triple fue la primera trampa que se puso en los pies de estos últimos para atraer a los primeros. Creado en 1933 para contrarrestar el dominio que tenían sobre este juego los gigantones, el triple llegaría a la NBA en la temporada 1979-1980, al igual que el cambio de reglamentación de dos décadas más tarde, para salvar a una liga que no atraía a nadie y estaba muy cerca de desaparecer. Gracias a los dioses (Magic Johnson y Larry Bird) esto no acabó sucediendo, y el lanzamiento de tres puntos fue creciendo como un recurso cada vez más utilizado por los equipos.

Una vez más, todo cambió con la llegada del Siglo XXI y el desembarco en el mundo del deporte de todos aquellos chicos que durante el instituto no tenían ninguna oportunidad con las guapas de clase (Charles Barkley dixit). El establecimiento en cada vez más cuerpos técnicos de empleados cuya única función era recabar datos, realizar estudios estadísticos sobre los mismos y transformarlo todo en información útil para el entrenador, fue norma general en la NBA. El resultado fue un amor incondicional por el triple y el uso de los tiros debajo de canasta para favorecer los espacios – y poder tirar más triples-. Un desprecio absoluto por la media distancia.

Imagen cortesía de BestTickets
Imagen cortesía de BestTickets

Como se ve en la imagen, el número de triples no para de crecer temporada a temporada. Con un incremento nunca antes visto (salvo por el pequeño periodo de 1994 a 1997 en que se acortó la distancia de la línea de tres puntos, y que no vamos a tener en cuenta), durante los últimos cinco años.

Dos equipos han representado este cambio en el juego. Por un lado tenemos a aquellos Houston Rockets de Kevin McHale que parecían directamente salidos de una tabla de datos, solo tirando desde larga distancia o debajo de la canasta; y por otro tenemos a los Golden State Warriors, llegando por fin al meollo del artículo.

En la actualidad, los vigentes campeones de la NBA están a punto de batir todos los registros habidos en Regular Season. Lo hacen gracias, entre otras cosas, a ser el equipo que más rápido juega, que más veces tira a canasta en cada partido y, sobre todo, a ser los que más veces lo hacen desde larga distancia. En sus filas se encuentran los dos jugadores que más triples han anotado en lo que va de curso, Stephen Curry (301, récord absoluto) y Klay Thompson (196), y un buen número de lanzadores perimetrales más que decentes (llevan un total de 884 triples anotados, con un 41% de efectividad). Todo el mundo habla virtudes de su juego y recomienda su visionado, hablando de estar viviendo la historia en directo.

Entonces, ¿cómo se atreve Charles Barkley a decir que no le gusta este baloncesto y que Stephen Curry y su Golden State Warriors no tendrían ninguna posibilidad en los últimos 80´s y tempranos 90´s? Pues lo hace porque posiblemente tenga razón. Lo que se olvida de comentar es que los Phoenix Suns tampoco tendrían nada que llevarse a la boca en la época actual. Quizás, de jugarse en los 80´s, Curry solo penetraría una vez a canasta en todo el partido hasta toparse con el codo de Laimbeer o que no podría fintar a Isiah Thomas al estar este tocándole lo que no le ha tocado nunca nadie; quizás, de jugarse el partido hoy, este se acababa al descanso al no tener jugadores en pista los Pistons. Nunca lo sabremos, por desgracia.

Por suerte nos queda que cada uno ha podido disfrutar de dos maneras tan bonitas y diferentes de ver el mismo deporte. Servidor, si a alguien le interesa, se queda con la del tarado de Barkley, pero respira tranquilo porque al igual que el baloncesto estuvo dos veces a punto de morir por el aburrimiento que provocaba, es fácil que vuelva a mutar para salvarse. Cada vez somos más los que no vemos a los Warriors, Rockets y, en menor medida (siempre que esté Tim Duncan hay que verlo), a los Spurs: por puro aburrimiento circense. Habrá un momento en el que tanto triple por partido y los lanzamientos de 8 metros ya no llamen la atención sino al hastío, y a alguien se le ocurrirá otra idea que revolucione este maravilloso deporte desde los cimientos (¿pistas más grandes?). Yo solo pido que, por favor, ese momento llegue pronto.