Tom Thibodeau viene a cambiar estos Wolves
Analizamos qué puede aportar al proyecto

Después del varapalo que supuso el fallecimiento de Flip Saunders para Minnesota Timberwolves, el trabajo de la temporada pasada de Sam Mitchell y Milt Newton como interinos no fue el mejor de la historia, pero no se les puede juzgar porque no trabajaban como a ellos les habría gustado, y aunque se les pudiera juzgar eso ya es agua pasada y tampoco vale mucho la pena. Tras esa temporada, la luz al final túnel volvió a aparecer en forma de dos nombres, pero uno especialmente: Scott Layden y Tom Thibodeau.
Como en toda nueva etapa, como ese amor de instituto, la ilusión está a flor de piel entre los seguidores del equipo, el hype creado está por las nubes y las expectativas sobre lo que puede suponer eso tienden a ser un tanto positivistas, nublando en algunas ocasiones la realidad de lo que puede llegar a suceder. Aquí, en SomosBasket y concretamente en la redacción de Minny Howl, imaginamos a Thibodeau más o menos así y con todo aficionado, staff de la franquicia, periodistas especializados y demás saltando de alegría, tirándose champagne por encima y llorando por la emoción. Vale, quizás no tanto, que las manchas del champagne luego cuesta mucho que se vayan.
Sin embargo, tras 3 días sin dormir de la fiesta que sucedió a su presentación, decidimos centrarnos y ponernos delante de un ordenador a plasmar con cierta objetividad qué es lo que realmente puede ofrecer Thibs a este equipo en plena reconstrucción y cómo va a mejorarlo hasta llevarlo, si lo consigue, al objetivo que él mismo se marcó en el día de su presentación:
«Esto es el principio de lo que creemos que será un objetivo a largo plazo para este equipo, ser uno de los mejores de la NBA durante muchos años».
DEFENSA
En un equipo dirigido por Tom Thibodeau esta no podía dejar de ser una de las principales claves, la defensa. Desde ahí se basa todo su esquema, por eso era el asistente defensivo de los Boston Celtics de Doc Rivers campeones en 2008 y por ello se ganó su puesto como entrenador de Chicago Bulls. Unos Bulls que en su primera temporada consiguieron 62 victorias y le hicieron merecedor del premio a Entrenador del Año. Un equipo al que elevó hasta la mejor defensa de la competición (91.3 puntos encajados por encuentro con un 43% en TC y el mejor defensive rating con 100.3 puntos). Para hacernos una idea, los Timberwolves dirigidos por Sam Mitchell han encajado 106 puntos de media con un 47.1% en TC de los rivales, siendo el equipo número 23 en defensive rating 110.1. Mucho trabajo por hacer tiene Thibodeau en esta faceta, pero puede conseguirlo.
El primer ejemplo no se obtiene comparando la temporada de Chicago con la de los Timberwolves, sino con la inmediatamente anterior de los propios Bulls. En la 09-10, la previa a la llegada del Coach, el equipo encajaba 99.1 puntos con un 44.2% en TC y era 11º en defensive rating con 105.3 puntos. Por tanto, la evolución en una sola campaña fue descomunal gracias al trabajo realizado por Thibodeau; y en una plantilla llena de jóvenes sin problemas para ser «explotados» en defensa como es la de estos Wolves, las perspectivas son muy buenas en este sentido.
Las mejores piezas defensivas de aquellos Bulls eran Luol Deng y Joakim Noah, por lo que con hombres como Gorgui Dieng, Kevin Garnett, Karl-Anthony Towns, Tayshaun Prince o Andrew Wiggins no se espera que la evolución en defensa de este equipo vaya precisamente a la baja con su llegada.
Y esto nos deja en otro punto clave del aspecto defensivo, la buena relación que mantienen Thibodeau y Garnett de su etapa en Boston. KG aún no se ha pronunciado sobre su vuelta o no a las pistas la próxima campaña (y en SomosBasket tenemos nuestras discrepancias sobre qué debería hacer); pero lo que sí es seguro es que su nivel defensivo e implicación con el proyecto y la franquicia son innegables. Nada malo puede decirse a este respecto, el nivel defensivo del equipo cuando The Big Ticket está en pista sube; y con Thibodeau eso podría crecer a un nivel exponencial. Sino, siempre queda la posibilidad que KG decida colgar las botas y sentarse a su lado como asistente, hecho que también podría ayudar al equipo a mantener en los entrenamientos esa concentración y agresividad vital en este apartado. Sea como sea, la participación y compenetración de KG y Thibodeau se antoja imprescindible para que la defensa crezca.
LIBERTAD EN ATAQUE
El propio Tom Thibodeau dejó claro en la rueda de prensa de su presentación que el nivel ofensivo del equipo no le preocupa, si bien tiene que ser muy alto para competir en una hipotética postemporada:
«Si miras qué se necesita para tener éxito en los PlayOffs, tienes que ser un equipo fuerte en ambos lados de la pista, tienes que ser un TOP10 en ambos apartados. En ataque estamos cercade serlo«.
Está claro que Minnesota Timberwolves aún tiene mucho margen de mejora en el apartado ofensivo, pero en la temporada ya terminada han promediado 102.4 puntos con un offensive rating de 106.5; colocándose duodécimos en la clasificación general; tal y como dice Thibs están muy cerca de ser TOP10.
Es por eso que evidentemente no debe descuidar este aspecto del juego y seguro que va a introducir ciertas jugadas ensayadas; saques de banda y de fondo y va a intentar reducir al máximo las pérdidas de balón, uno de los claros problemas del equipo este año. Sin embargo, la gran calidad que tiene este equipo a nivel ofensivo, con 6 o 7 jugadores capaces perfectamente de promediar más de 10 puntos por partido, no es una de las cosas que más le deban preocupar.
Los Pick&Roll con Ricky, LaVine o Wiggins como ejecutores y Towns o Dieng como bloqueadores será un arma que usen continuamente; dejando a otros como el propio LaVine, Muhammad o Bjelica en las esquinas para abrir la cancha. Las isolations con Wiggins o LaVine serán también una jugada recurrente… En definitiva, no se espera que estos Wolves pasen a ejecutar un baloncesto con 15 pases por posesión, sino más bien continuarán haciendo lo que ha empezado ya a funcionar tan bien en el tramo final de esta temporada. Hay calidad para que todo esto salga bien con mucha frecuencia; los partidos los van a ganar atrás.
DISCIPLINA
Todo lo antes mencionado no va a funcionar sin una palabra clave, la que define este apartado; la disciplina. Tom Thibodeau es conocido por ser un «broncas» y ser muy duro con sus jugadores, exigiéndoles el máximo durante 48 minutos durante 82 partidos, más los de PlayOffs. De hecho, es por eso que su relación con los Bulls terminó deteriorándose, puede llegar a cansar a jugadores, directivos o quien quiera que se meta en su camino hacia el éxito, cuál Jordan Belford arruinaba indirectamente a cualquiera que quisiera imitarle sin tener su disciplina ni determinación.
Estos Wolves deben estar preparados para eso y, sin duda, la juventud de la plantilla ayudará a que el rumbo sea el correcto. Como sucedió con Derrick Rose primero y con Jimmy Butler después, Thibs tiende a exprimir al máximo a los jóvenes para sacar su máximo potencial y rendimiento cuanto antes mejor; pero aquí no hay uno o dos jóvenes, la plantilla entera lo es. Es por ello, que Thibs podrá exprimir periódicamente a uno de ellos y así evolucionar el equipo al completo sin llegar a cansar a ninguno de ellos. La fórmula es fácil, la ejecución costará más. Sobre todo hombres como Muhammad o Wiggins deben ser lo suficientemente maduros para aceptar las reprimendas que van a recibir y saber así almacenar todo lo bueno para mejorar. Si se quedan en la bronca las relaciones pueden llegar a generar tensión y eso no sería bueno para el proyecto.
La disciplina, sin embargo, no significa solo las broncas sino también la ejecución fiable de lo ensayado. Thibodeau siempre ha sido un buen entrenador saliendo del tiempo muerto por las buenas jugadas que sabe generar, pero se necesita la suficiente disciplina como para ejecutarlas con precisión y generar puntos o buenas acciones defensivas. En ataque también va a ser necesario ser capaz de controlar los tempos y saber qué es lo que te pide el encuentro, no solo correr cuanto más mejor como hasta ahora, sino también saber parar y quemar segundos en las posesiones, siendo capaz igualmente de generar puntos en acciones en estático.
SACRIFICIO
El sacrificio viene unido a la disciplina y la madurez del grupo. En ataque Thibodeau pedirá más generosidad, puesto que hasta ahora Ricky es uno de los pocos que genera juego con sus pases. Ejemplos claros son Wiggins o Muhammad, hombres con una fijación insana por el aro y que prefieren en la mayoría de ocasiones jugarse un tiro complicado que dar ese pase extra. Sacrificio significa mirar más allá de las estadísticas, buscar la mejor opción posible para ganar el partido, aunque eso signifique que individualmente no se brille tanto.
En defensa, sacrificarse significa sudar y bajar el culo como si se te hubiera caído un billete de 50 euros al suelo. Las ayudas son un factor vital en toda buena defensa, por lo que estar concentrado y ayudar en los momentos justos será también uno de las cosas a mejorar, sacrificando el cuerpo para recibir faltas en ataque o sacrificando tu marca para cubrir la de un compañero con la confianza de que a a ti también te ayudarán a defender el aro. Si no la meten, es buena.
LO MALO
No es que sea malo, pero Thibodeau es un poco especial y es posible que ciertos jugadores no encajen en el proyecto a partir de este momento. Hombres como Nikola Peković, con alergia a defender, podrían tener los días contados en Minnesota. Otros casos menos graves pero sobre los que habrá que estar atento son Tyus Jones o Nemanja Bjelica (o incluso Ricky Rubio, que aunque se sacrifica como el que más en defensa, no brilla en ese aspecto en según que circunstancias), ya que pese a no ser malos defensores, pueden generar desequilibrios por los que Thibs no esté dispuesto a pasar. Son buenos jugadores, pero la filosofía del entrenador todos sabemos cuál es y puede que no encajen en ella.
Además, hay otro factor que puede girarse en su contra y ya hemos hablado de ello; la disciplina. Thibodeau es uno de los entrenadores más estrictos de toda la NBA y, si no sabe dejar la libertad suficiente o controlar su temperamento para gestionar la plantilla, podría terminar por dañar el proyecto. La confianza es máxima y todos los jugadores saben qué es lo que hay con él (o lo van a saber tras un par de entrenamientos durante la pretemporada, no hay problema); falta que se adapten a ello y no se quemen con sus broncas.
COMO DIRECTOR DE OPERACIONES
El General Manager de Minnesota Timberwolves no va a ser Tom Thibodeau sino Scott Layden, pero el coach será Director de Operaciones y estará metido directamente en cualquier decisión que tome la franquicia a nivel deportivo. Eso puede ser muy bueno o muy malo, ya que es un hombre que puede atraer agentes libres al equipo. Eso sí, quizá el «afán de poder» termine por nublarle la vista y quiera formar un equipo demasiado semejante al que tuvo en Chicago. El proyecto y los jugadores son los que son y el entrenador debe saber adaptarse a él. Evidentemente hará adquisiciones que le ayuden en su visión del juego y puede cambiar algunas piezas, pero siempre dejando el núcleo intacto. En otras palabras, Towns y Wiggins no se deberían tocar; y a poder ser LaVine y Dieng tampoco. A partir de ahí las ofertas pueden generarse y deben ser estudiadas, pero con cautela y previsión de futuro.
Esa previsión de futuro la deberá tener en el próximo Draft, su primera gran decisión. Incluso se planteó que estarían dispuestos a traspasar su selección viendo la baja calidad de la hornada que llega, pero la oferta debe ser aceptable y no «regalar» nada. Además, también estará luego el mercado de agentes libres, un verano lleno de estrellas atraídas por el aumento de espacio salarial disponible. Minnesota debe jugar un papel activo en el mercado y traer piezas que ayuden al proyecto.
Al margen de que si se planteara la posibilidad de llegada de Durant o LeBron deberían firmar donde y como sea; los Wolves deben decidir si intentar contratar un hombre para ejercer de estrella o dejar ese papel para Towns y/o Wiggins y convencer a jugadores de un perfil más secundario y que complementen significativamente en lugares puntuales (véase un buen base defensivo, un tirador fiable u otro pívot con garantías en el rebote, por ejemplo). Es una decisión que deberá tomar todo el staff de operaciones con Thibodeau a la cabeza.

Así pues, la llegada de Tom Thibodeau a Minnesota Timberwolves no puede verse en ningún caso como negativa o no beneficiosa, cuál llegada de Son Goku a la Tierra y posterior golpe en la cabeza (qué suerte tuvimos y no le damos importancia). Eso sí, la euforia generada debe dar paso a un trabajo muy duro en la pista para implementar la filosofía Thibodeau en el equipo y maximizar el potencial de la plantilla; liberando de responsabilidad de generar juego y dejando más comodidad a Ricky, dando confianza a Bjelica o mejorando las muchas habilidades de Towns y Wiggins.
Thibs debe saber combinar sus labores como «GM» y entrenador y así establecer un vínculo necesario entre plantilla y directiva. Partir de la defensa y generar ataque a partir de ella, implantar disciplina y sacrificio en sus jugadores y no pensar solo en las estadísticas sino en la victoria final. Cambiar, en definitiva, la mentalidad del grupo por una mentalidad ganadora.