El gran comienzo de Dwight Howard en su vuelta a casa
Su producción por minutos aumenta

Dwight Howard, el gran fichaje de los Atlanta Hawks de este verano, ha vuelto a la ciudad que le vio nacer, y su retorno ha supuesto una transformación respecto a sus aciagos últimos años. Este inicio de la temporada no podría haber comenzado mejor para él. Es su momento más dulce desde hacía años y está firmando los mejores números de toda su carrera en proporción de los minutos que está jugando.
Al analizar las estadísticas de este jugador de toda su carrera, se podría decir que su mejor temporada individualmente fue la de 2010-11 con Orlando, en la cual promedió 22.9 puntos, 14.1 rebotes, 1.4 asistencias, 1.4 robos y 2.4 tapones. Sin embargo, jugaba 10 minutos más de lo que tiene actualmente en Atlanta. De esta forma, en estos primeros partidos con los halcones ha firmado 17 puntos, 12.3 rebotes, 1.3 asistencias, 1.2 robos y 2 tapones con menos minutos en su haber. Por tanto, se puede afirmar que su producción por minuto ha aumentado, y el PER (Player Efficiency Rating), es decir, la eficiencia del jugador se sitúa en 26.1. Cabe destacar que estas estadísticas son un tanto irreales ya que se dan al inicio de la temporada, pero el jugador ha logrado algo que no se veía en su juego desde hacía años.
Al hacer retrospectiva de su carrera, su salida de Orlando Magic, que le llevó primero a Los Angeles Lakers y después a Houston Rockets, parecía el declive del poste. En el tiempo que pasó en estas franquicias se vio a un jugador poco comprometido con su equipo, con una mala actitud de trabajo y lastrado por las lesiones. Se podría dividir en tres etapas la carrera baloncestística en la NBA de Dwight Howard.
Orlando Magic
Fue un tiempo idílico para el jugador. Un tiempo en el que era el jugador franquicia del equipo con unos grandes números y siendo uno de los hombres altos más dominadores de la liga. Elegido en el primer puesto del draft de 2004 promedió en su primer año 12 puntos y 10 rebotes por partido, convirtiéndose en el jugador más joven en promediar un doble-doble durante toda la temporada regular. Estuvo durante 8 temporadas en esta ciudad, en las que se ganó el sobrenombre de Superman y firmó 18.5 puntos y 13 rebotes. Este apodo no fue en balde ya que llegó a tener partidos propios de un alienígena más que de un ser humano. Llegó a hacer verdaderas barbaridades estadísticas durante estos años. Desde anotar 40 puntos, a hacer triples dobles con puntos, rebotes y tapones, e incluso estar muy próximo a un 30-30, es decir, dos apartados estadísticos (puntos y rebotes) en los que rebases la treintena. En esta etapa se consolidó como una de las estrellas de la liga y consiguió llevar a Orlando a la final de la NBA en la temporada 2008-09. Era el líder de un equipo al que se echaba a la espalda cada noche.
Lakers y Houston
Baloncestísticamente se ha considerado el fracaso del jugador. El pívot se sentía frustrado por la continuidad de un proyecto que no ofrecía garantías para convertirse en un claro candidato al campeonato de la NBA. Por este motivo decidió abandonar la franquicia e iniciar una nueva aventura. Pasó de ser jugador franquicia y uno de los pívots más dominadores de la liga a transformarse en un elemento de discordia dentro de los equipos y con una producción insuficiente para lo que se esperaba de él. Por dos ocasiones se intentó que Dwight Howard formase equipo junto a otro gran jugador para crear un equipo candidato al anillo o por lo menos a las altas rondas de Playoffs, y por dos veces esta combinación fracasó. Primero fue en Los Angeles Lakers, en los que se intentó crear el dúo Bryant-Howard, que buscaría parecerse a la mítica pareja de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. Hubo un mal entendimiento entre la leyenda de Lakers y Howard, a lo que se le sumó la mala actitud del segundo, que no favoreció a la relación. Los malos números colectivos provocaron que su aventura en California acabara al finalizar esa misma temporada (2012-2013). Durante su estancia en el equipo angelino promedió 17.1 puntos y 12.4 rebotes.
Después fue en Houston Rockets, donde se buscó algo similar. Esta vez sería James Harden el compañero del poste, pero tampoco cuajaría. Si bien es cierto que tanto en Lakers como en los Rockets se vio mermado por las lesiones de espalda, su falta de seriedad no fue bien vista en ninguna de las dos franquicias. Este proyecto se extendería por tres años, del 2013 al 2016. En el tiempo que vistió la camiseta de los Rockets alcanzó los 16 puntos y 11.5 rebotes por partido. Fue entonces cuando el jugador decidió volver a su lugar de nacimiento, Atlanta. Y en verano firmó un contrato de tres años por 70 millones de dólares.
Atlanta Hawks
Para él empieza una nueva etapa en lo que fue su hogar. La ciudad de la CocaCola lo ha acogido con los brazos abiertos y se esperan grandes cosas del jugador. Dwight Howard tiene la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva, y sacar a relucir al jugador de los años de Orlando. Todavía es pronto para saber la evolución que llevará el jugador en la franquicia pero parece que ha comenzado con buen pie. Vuelve a ser el jugador franquicia de un equipo, como lo fue cuando empezó su carrera en la liga. Ya no tiene un Kobe Bryant o James Harden a su lado que le puedan hacer sombra. Ahora tiene a otro tipo de jugador a su lado, Paul Millsap, una estrella diferente respecto con los que ha jugado anteriormente, un jugador que no necesita tanto el balón en la ofensiva, por lo que se adaptará a la figura de Howard como anotador, y gracias a su gran tiro de media y larga distancia podrá abrirse para dejar mayores espacios en la zona. Habrá que aguardar para ver si es esta la fórmula idónea para este jugador. El mejor partido de Howard vistiendo la camiseta de los halcones llegó ante Los Angeles Lakers, encuentro en el que firmó 31 puntos, 11 rebotes y 2 robos de balón. A pesar de los grandes números del jugador, los Hawks acabaron perdiendo (116-123).