Los tapones de Whiteside guían a Miami Heat sobre los Bucks
Milwaukee Bucks 73 - 96 Miami Heat

Milwaukee Bucks y Miami Heat se enfrentaban ayer en el American Airlines Arena de la ciudad de Florida en un partido de entre el octavo y el penúltimo clasificado de la Conferencia Este. Muy similar al año pasado, pero con los papeles cambiados. Los Bucks, pese a no cumplir del todo con las expectativas generadas, se encontraban con un balance neutral, 5-5. Mientras, los Heat encadenaban seis derrotas seguidas tras empezar 2-2 (ahora 2-8) y necesitaban una victoria como el comer. Sin embargo, para ello no podían contar con Justise Winslow, pilar fundamental para el equipo de Spoelstra. Los Bucks, por su parte, tenían la baja de Greg Monroe, importante desde el banquillo, y la consabida de larga duración de Khris Middleton.
Tras un primer toma y daca de contacto, los Bucks se marcaron un parcial de 18-2 que curiosamente coincidió tras la segunda falta de Antetokounmpo, su mejor jugador. Miami Heat estaba encontrando buenas posiciones de tiro, pero simplemente no entraban. Aun así, con la aparición de James Johnson el equipo local se fue arreglando y lograron reducir la diferencia hasta el 27-21 con el que terminó el primer cuarto. El parcial de 15-7 con el que Miami terminó ese primer período se extendió con otros nueve puntos consecutivos hasta el 24-7, dando al equipo de South Beach una ligera ventaja en el marcador. Rápidamente, sin embargo, los Bucks lograron recuperar la compostura y cuando Whiteside cometió la tercera falta personal y los Heat tuvieron que pasar al small ball, los de Wisconsin se aprovecharon mediante The Greak Freak y Jabari Parker, que crearon continuas desventajas en los emparejamientos, anotando con relativa facilidad y poniéndose por delante en el marcador. Aun así, Dion Waiters estuvo muy enchufado y terminó la primera mitad con 15 puntos, permitiendo a los Heat marcharse a vestuarios con empate a 48 en el luminoso.
El escolta titular de Miami Heat salió en la segunda mitad como si de un tiempo muerto se hubiera tratado, exactamente igual de enchufado. Eso lo aprovechó el equipo para coger un buen parcial de 17-6 hasta el 54-65. A partir de ese momento se olvidaron completamente de atacar y solo anotaron un par de puntos más en casi seis minutos, pero los Bucks no supieron aprovecharlo y aunque redujeron distancias, el marcador mostraba un 62-67 al final del tercer cuarto. Tal como el luminoso indicaba, no se trató de un partido bonito ni eficiente, por lo que anotar se volvió incluso más complicado en el último y definitivo cuarto. Milwaukee no logró acercarse a más de cuatro o cinco puntos de distancia y de hecho la diferencia tendió a ir aumentando con el paso de los minutos. Eso se confirmó cuando la bestia Whiteside apareció en el partido, con siete tapones en la segunda mitad que alzaron a los Heat hasta superar la decena, la quincena y finalmente la veintena de distancia. El resultado final, 73-96, es engañoso para lo que fue el transcurso del partido, pero supuso una victoria cómoda de Miami Heat en su casa.
Hassan Whiteside, la noche y el día en 48 minutos
Hassan Whiteside es uno de esos jugadores en los que la percepción del aficionado puede variar kilómetros de un partido a otro. Unas veces parece un jugador imparable, el mejor pívot de la NBA, y otras le mandarías directamente a los vestuarios por infantil, inmaduro u otros calificantes no demasiado positivos.
Ayer sucedió eso mismo en el transcurso de los 48 minutos. En la primera parte solo jugó siete minutos; cometiendo tres faltas personales, dos de ellas a John Henson que terminó con 2+1. Parecía un novato. Spoelstra le mandó obviamente al banquillo. En la segunda, ya sin problemas de faltas; pareció de golpe mucho más maduro, forzando mucho más las situaciones y viendo mejor a sus compañeros, y sin cometer faltas estúpidas. Se marcó un partidazo a nivel estadístico de nuevo y taponó nada menos que siete tiros rivales, una auténtica pasada. El día y la noche en dos partes de un mismo partido, al alcance de pocos.