La trampa Hawk encierra a Thomas y a los Celtics
¿Conseguirá Brad Stevens liberarlo en el Game 6?

Los Atlanta Hawks hicieron un ajuste defensivo en el quinto juego de la serie. Tras un partido de 42 de puntos y otro de 28, Budenholzer decidió que era hora de frenar al base estrella de los Boston Celtics, Isaiah Thomas. ¿Cómo realizó tal hercúlea tarea?, simplemente optó por retener a Thomas con varios defensores, forzando al base a pasar la pelota. Evidentemente el resultado no pudo ser mejor, los Hawks barrieron a los Celtics, e Isaiah Thomas terminó el encuentro con 7 puntos y un pobre 3-12 en tiros de campo. Además, repartió unas insuficientes 3 asistencias y perdió otros 3 balones, una noche para olvidar.
«Los Hawks atraparon a Thomas en muchos de sus pick and roll, obviamente», dijo Stevens. «Lo hacían de forma muy marcada, lo que forzó que los otros chicos tuviesen que organizar, hacer jugadas y meter tiros. A veces lo hicimos, y a veces no lo hicimos tan bien».
En tres líneas, Brad Stevens ha resumido la clave que puede costar la serie a los Boston Celtics. Al igual que la abeja de la imagen, Isaiah Thomas se vio atrapado constantemente en jaulas de hasta tres jugadores, con la única salida de dar un pase muchas veces forzado, y esperar que sus compañeros ejecutasen de la forma correcta. En varias ocasiones, en su mayoría al principio del partido, Thomas consiguió salir bien de la presión, habilitando a unos compañeros que, más solos que un predicador en el desierto, consiguieron resolver correctamente.

Pero los aros del Philips Arena no se llevan bien con nuestros jugadores, y una estrategia defensiva tan arriesgada como la planteada por los Hawks, ha dejado al descubierto la mayor carencia de este equipo, los Celtics facilitan mucho el trabajo de pizarra de los halcones, porque nos cuesta horrores meter una canasta.
Una de las directrices que Stevens ha repetido durante todo el curso, y en especial antes de esta primera ronda, es el mantra «Thomas debe jugar más off ball que nunca». La razón era sencilla, Thomas es un jugador mucho más peligroso y desequilibrante jugando sin el balón, además de un anotador mucho más difícil de defender. Y así, en las dos victorias de los Celtics (en especial en el game 2), pudimos ver como Thomas ejecutaba movimientos y resolvía jugadas propias de un escolta, jugadas que los Hawks, salvando algún buen intento de «check«, no consiguieron parar.
La magia duró dos partidos, en el Game 5, ya no sólo doblan las defensas cuando Thomas juega el pick and roll, si no que las doblan automáticamente cuando este recibe la pelota, esto, sumado a una gran defensa en transición (en las 3 victorias de los Hawks, los Celtics anotaron 8,3 puntos en transición, 22,5 en las victorias verdes), complica el ataque y hace a Budenholzer sonreír. Porque la estrategia defensiva de los Hawks, con esa característica presión al jugador que organiza (y ahora al que juegue off ball, lleve el número #4, vaya de verde y se apellide Thomas), está pensada para atormentar a los equipos qué, como los Celtics, ven el aro tan pequeño como el ojal de un zapato.
El plan de Atlanta, esencialmente, se basó en apostar a que ningún otro jugador de los Celtics, aparte del enjaulado Thomas, podría hacerles daño regularmente aún disponiendo de tiros abiertos, y la jugada no les pudo salir mejor.
«Ese era su plan de partido. Colocaban dos o tres hombres conmigo cada vez que tocaba la pelota«, dijo Thomas. «Su plan para el partido era dejar que los otros les hiciesen daño. Fue una señal de falta de respeto hacia mis compañeros el poner dos jugadores encima mía cada vez que tocaba la pelota. Cuando pasa esto, otros chicos tienen que dar un paso adelante y hacer jugadas, así es como lo tiras abajo. Si lo intentan de nuevo en el Game 6, los otros chicos tienen que poder hacerles daño. Yo sólo puedo intentar darles el balón lo más rápido posible, sacarlo fuera de la trampa, lejos de esos dos o tres jugadores que colocan conmigo. Pero los otros chicos tienen que encestar, los otros chicos tienen que hacer jugadas si queremos ganar«.

«Es complicado para mí, porque creo que puedo anotar delante de cualquiera«, añadió Thomas. «Como base, tengo que hacer la jugada correcta. Y tengo que confiar en mis compañeros. Y sé que si mis compañeros empiezan a meter tiros o hacer las jugadas correctas, van a facilitarme mucho las cosas durante todo el partido. Hoy no ha pasado, pero sabíamos que iban a hacer ajustes, ahora nos toca a nosotros hacerlos y que otros chicos de un paso adelante«.
Thomas, con razón, alienta a sus compañeros, porque desgraciadamente no existe ninguna solución táctica a la trampa propuesta por los de Georgia. Sin jugadores como Bradley y Olynyk, Stevens se sacó de la chistera la utilización de Thomas en jugadas pensadas para un escolta, asumiendo Turner un mayor peso organizativo. Con Turner como organizador, Thomas tenía mucha libertad de movimientos, y podía dedicarse únicamente a hacer lo que mejor sabe. Con este efecto totalmente congelado, la única solución, la única vía de escape, pasa porque el resto de jugadores consiga anotar, de tal manera que se haga pagar a los Hawks ese exceso de confianza, volviendo a una situación similar a la vista en el Garden.
Ahora es turno de los Celtics, y tácticamente poco más se puede hacer, no se le pueden pedir peras al olmo, la solución tiene que pasar por lo individual. Los jugadores que no lleven el #4 a la espalda, tienen que ser capaces de cubrir el peso ofensivo que la trampa impide asumir a Thomas. Win Or Go Home dicen los estadounidenses, nuestro talento no es suficiente, así que sólo queda confiar en el Garden, aunque seguramente, ya le estamos pidiendo demasiado.