¿Qué hace a un equipo campeón? Es la pregunta del millón que todo el mundo alrededor de la NBA se formula, y es bien sabido que no es una ciencia exacta. En estos últimos años, ¿en qué se se basaron los Miami Heat, los Mavericks, los Lakers, los Celtics, los Spurs…? (la lista podría continuar).
Se puede decir que hay ciertos factores que influyen en el juego más que otros, pero sin lugar a dudas uno de ellos es que cada jugador sepa asumir su rol específico en una plantilla que se supone que está cargada de talento. En los Heat contando con un Big Three, Bosh tuvo que adaptarse disminuyendo el rol de estrella que arrastraba de los Raptors y aparecieron jugadores en momentos clave como Battier, Miller o Andersen. En los Mavericks aparecieron Barea, Stevenson o un desconocido Cardinal. En los Lakers Ariza o un Metta World Peace venido a menos. En los Celtics del big three, jugadores como Cassel, P.J.Brown o Posey. En los Spurs llevaron a la maestría el arte del jugador complementario, desplegando un sistema grupal que benefició a Belinelli, Mills, Diaw o Bonner y Green.
La plantilla de los Spurs este año parece prometedora, pero como dijo Duncan, es un proceso difícil el de integrar a todas las incorporaciones en el juego del equipo. Si vemos una proyección individual de cada jugador, Popovich va a tener el trabajo más difícil de toda su carrera desde el equipo campeón del 2003. Ese equipo, como el de este año, estaba cargado de talento, y aunque ganaron el anillo, durante toda la temporada tuvieron muchas dificultades en poner en sintonía a todos los integrantes de la plantilla.
Si nos fijamos en la plantilla de este año, la mayoría de jugadores tienen algo que demostrar.
Se puede empezar con las últimas declaraciones de Aldridge, en las que confesaba que le gusta anotar y que no quiere bajar sus promedios por partido; difícil en una plantilla en la que 7 jugadores superan los 10 puntos por partido. Además se ve la personalidad individualista del ex ala pívot de los Blazers, en la que se puede sugerir que hubiera escogido a los Suns si Udoka no le hubiera asegurado que sus tiros no iban a disminuir. Después está David West, que aunque haya renunciado a mejores ofertas está acostumbrado a roles importantísimos en todos los equipos en los que ha estado. Kawhi Leonard aspira a ser primero All-star y después MVP de la temporada regular. Danny Green ya no se puede considerar un ‘underdog’, y querrá justificar su contrato. Patty Mills estará decidido a mostrar que puede recuperar el nivel mostrado hace 2 años. Y luego están los jugadores que querrán demostrar que pueden aportar más, como Kyle Anderson y Jonathon Simmons después de su gran Summer League y Ray McCallum aspirando a adelantar en la rotación al australiano. Se va a necesitar al mejor verdadero base en Tony Parker, dejando al lado su rol anotador principal que lleva ejerciendo desde un tiempo
No quiero ser alarmista, pero la construcción de este equipo puede llevar más tiempo del esperado. A la vez que los jugadores de esta temporada pueden tener más incentivos que nunca, los jugadores que se han ido encajaban perfectamente en la ideología de la franquicia tejana. Tiago Splitter, Cory Joseph y Marco Belinelli sabían asumir un papel limitado dentro de la rotación de la plantilla y no se extralimitaban en sus funciones.
En este contexto, el training camp es de una importancia primordial y debe ser bien aprovechado. A su vez, los veteranos del equipo como Duncan, Diaw, Ginobili o Parker tendrán que hacer su función y hacer rebajar las expectativas individuales en pos del beneficio grupal. Sin embargo, esto será un proceso lento que se convertirá en un difícil desafío para buscar el equilibrio entre ganar y estabilidad en la plantilla.
Si hay alguna franquicia que lo puede hacer es la de los San Antonio Spurs. Esperemos que no termine como los Lakers del 2004 y su agrupación de estrellas. De todas formas Duncan, Ginobili y Parker transmiten más confianza que O’neal, Bryant, Malone y Payton y sus peculiares personalidades.