Malik Monk empieza a definirse

El escolta encuentra poco a poco su sitio en Charlotte

Malik Monk es un jugador que, muchas veces, da demasiados motivos de más para no sacarlo a jugar. Su pobre nivel físico, su inconsistencia ofensiva, su incapacidad para defender a absolutamente ningún jugador en la liga o su apatía para enfrentar situaciones calientes de partido son premisas que Borrego se ha tomado muy enserio a la hora de ofrecer minutos de juego al joven escolta. Sin embargo, toda cabezonería, si no es plenamente justificada, acaba cediendo por su propio peso. Y aunque las ganas de Borrego por no darle continuidad se han mantenido durante mucho tiempo, probablemente haya sido más del que los Hornets necesitaban.

Monk está empezando a responder en este tramo de temporada, a medida que aún va definiendo su rol en la NBA. Al menos, presumiblemente, el rol en el que mejor se adapta; el de microondas saliendo desde el banquillo. La confección de plantilla de esos Hornets es propicia para que el jugador pueda destaparse como uno de los anotadores más efervescentes de toda la competición.

Crecimiento ofensivo

Malik Monk se va haciendo hueco en Hornets. Fuente: Yahoo Sports UK

A pesar de sus carencias, que las tiene (y algunas muy graves, como es su implicación defensiva), a la larga acaba siendo perjudicial tener a un jugador así, con la capacidad de cambiar un partido o entrar en calor en tan poco tiempo, postrado en la zona de «minutos de la basura» que toda rotación tiene. Y sobre todo, si es por los motivos que el coach defendía.

Charlotte tiene este año una rotación exterior bastante definida. Con Devonte’ Graham y Terry Rozier como titulares, y Gordon Hayward en el puesto de tres alternando minutos de stretch forward, la ecuación parece bastante más fácil que en temporadas anteriores, en las que Monk no podía acumular tantísimos minutos en pista condicionado por sus bajezas. Que siguen siendo las mismas, por supuesto, pero con impacto reducido. Con Graham y Rozier polarizando los minutos de fuera, el sustento de Gordon y la presencia de LaMelo Ball, un base cerebral con implicación defensiva que también está siendo capaz de entender su rol (al menos, en esta primea temporada), queda un paraje bastante interesante para MM, que sólo tiene que preocuparse de conjugar el verbo enchufar tantas veces como pueda. Y así está siendo.

Los números de Monk se colocan este año como los mejores de su carrera; 13,3 puntos, 2,9 rebotes y 2 asistencias en 22,5 minutos. Pero lo que es más importante, su salto de calidad en términos de eficiencia; un 46,7 % en tiros de campo y un 44 % en triples. Esta es la clase de excusas que necesita Borrego para justificar su presencia. Rol definido, eficacia en el lanzamiento y madurez en la toma de decisiones son las máximas a las que debe acogerse si quiere compensar esa larga ristra de defectos que arrastra, ya desde su etapa universitaria.

Encontrando al mejor Malik Monk

Parece que, cada día que pasa y cada partido que diputa, vamos entendiendo un poco más cuál va a ser el rol que haga que Monk pueda tener una carrera dilatada en la NBA. Sabemos que no puede ser un titular habitual ni tampoco estar mucho tiempo en pista, pero tampoco se puede prescindir de sus servicios en ataque. Su capacidad para finalizar cerca del aro en transición, su explosividad y capacidad de salto y, desde este año, su eficiencia en ataque, lo hacen el complemento perfecto para cualquier rotación exterior que necesite un sexto hombre de garantías, que pueda cambiar dinámicas de partido y atacar defensas de banquillo rivales. Que no es más que lo que le llevamos alabando durante tanto tiempo a jugadores como Lou Williams o Jamal Crawford, jugadores con un determinado perfil físico muy limitado pero que mucho tienen que esforzarse para no acabar anotando un alto volumen de tiros.

Y eso es algo que los Hornets deberían tener presente de cara a esta agencia libre. Por un precio no demasiado elevado, podría ser un error no acabar por extender su contrato de cara al futuro. Aún sigue considerándosele como talento joven (hace exactamente un mes que cumplió los 23), pero ya cuenta con la experiencia suficiente como para no tratarlo como un jugador que está verde. De hecho, eso es de lo que se ha estado encargando esta temporada, se asumir sus contras y potenciar todo lo posible sus virtudes, puesto que hay pocos escenarios mejores que Charlotte, como ya hemos comentado antes. Con una rotación exterior definida, y el acompañamiento del pequeño de los Ball (tal y como ocurría con De’Aaron Fox en Kentucky), Monk puede explotar todas sus virtudes sin condicionar demasiado con aquellas cosas que más lo lastran. En pocos equipos puede encontrar esa comodidad.


Con toda seguridad, recibirá ofertas de muchos equipos este verano. No obstante, en Charlotte se siguen reservando la posición de poder en esta historia, gracias a la condición de RFA del jugador. Por el bien de la reputación como propietario de Jordan, que está últimamente algo más saneada en perspectiva con los últimos años, no es plan de ir cortando la racha.