La ética de trabajo de Kobe Bryant

EL JUGADOR DE LOS LAKERS ES INCANSABLE

Kobe Bryant. Cuando vemos u oímos este nombre, ¿qué se nos viene a la cabeza? Es obvio que la mayoría de gente, seguidora o no de este deporte, visualizará a un gran y reconocido jugador de baloncesto que juega junto a Pau Gasol en Los Angeles Lakers. Otros, en cambio, lo verán como uno de los más grandes y otro grupo de gente, de otro modo, no verá más que un sujeto individualista, que no busca más que imitar al gran Michael Jordan. Son muchas las formas de ver a Kobe Bryant, como todo gran jugador, amado y odiado… pero si hay algo de él objetivo e innegable, eso es su ética de trabajo.

Todo se remonta en Philadelphia, Lower Merion Highschool. Bryant es el jugador más destacado del instituto con creces, y de toda la región, pero, ¿qué se esconde tras ese chaval egocéntrico, imposible de defender para los demás jóvenes en la cancha? Desde su adolescencia, Kobe ha revelado que se pasaba horas y horas tirando en una vieja cancha callejera cercana a su casa. Era su pasión. Da igual qué tiempo hiciera, o que sus colegas tuvieran planes esa tarde y no pudiesen ir; él iba allí, aun solo, y comenzaba a jugar al baloncesto sin más. Bryant jugaba en aquella pista mientras imaginaba que ganaba anillos gracias a sus actuaciones, como Jordan… Eso e intensos entrenamientos en su equipo local le llevaron a presentarse al draft de la mejor liga del mundo.

«La Mamba Negra», como fue apodado dadas las características similares con la criatura, aterrizó en la NBA sin sobrepasar aun la mayoría de edad y eso planteaba muchas dudas acerca de su nivel. Eso llevó a Bryant a entrenar y más entrenar, para así buscarse hueco en la rotación de una de las franquicias históricas más reconocidas a nivel mundial.

Kobe formaría parte entonces de una de las duplas más eficaces de la liga junto a Shaquille O´Neal, el pívot más dominante del momento. Ambos conquistarían tres campeonatos juntos en cuatro finales, aunque el ego de ambos desembocó en la ruptura, y no fue otro que Shaq quien decidió dejar el barco. Sin embargo, el propio O´Neal es testigo de uno de los métodos de entrenamiento de Kobe Bryant… pues bien, Shaq aseguraba en su libro que Kobe Bryant entrenaba a veces tiro y bote, pero sin balón… así de simple.

Siendo el jugador franquicia tras la marcha de Shaq, Bryant era muy consciente de su alto nivel de juego y estaba dispuesto a todo. Tras su etapa de «escudero segundón» en el equipo, era el momento de tomar el relevo, de ser el mejor. Kobe Bryant empezó a entrenarse cuatro horas diarias en temporada regular (nada comparado con sus entrenamientos fuera de temporada). Él mismo lo decía:

«Persigo la perfección».

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Kobe Bryant lograría grandes proezas en la etapa post-Shaq, pero nosotros no vamos ahí… ¿qué hay tras la gloria de Bryant? Una de las historias más increíbles de la ética de trabajo de este jugador, fue contada por uno de los fisioterapeutas de la selección estadounidense. Este «fisio» es conocido en el testimonio como Rob. Así pues, Rob era un preparador físico que había tratado con grandes jugadores de la nación como son Carmelo Anthony y Dwyane Wade, pero nunca lo había hecho con Kobe. En una de las sesiones de preparación de la selección estadounidense, Rob y Kobe se conocieron y ambos se intercambiaron los teléfonos. Además, el fisio le aseguró a Kobe que si necesitaba algo, incluida una sesión privada, podría llamarle a la hora que precisara para ayudarlo. Y Bryant no olvidó esas palabras…

Rob se encontraba durmiendo en la habitación del hotel cuando alrededor de las 3:30 de la mañana sonó el teléfono. Rob lo descolgó sobresaltado y se encontró con que era Kobe, quien quiso saber si el preparador tendría algún problema en ir a ayudarle al pabellón. El fisio aceptó la petición de Bryant, al fin y al cabo había salido de su boca eso de «ayudar a cualquier hora». Se espabiló y abandonó el hotel en dirección al pabellón. Una vez llegó, vio allí a Kobe lanzando a canasta, y sudando a chorros…  Debía llevar allí ya un buen rato.

Rob ayudó a Kobe Bryant en torno a una hora y cuarto con los lanzamientos a canasta. Acto seguido, ambos fueron al gimnasio del pabellón donde la mamba entrenó su físico durante 45 minutos. Cuando terminaron, Kobe no necesitó más de la ayuda del fisio, cosa que este agradeció y volvió al hotel. Rob dejó solo a Kobe en el pabellón y regresó a su plácida cama, lamentando que el entrenamiento general con la selección fuera a las 11 de ese mismo día.

El pobre preparador apenas tuvo tiempo de descansar. Como estaba previsto, fue a las 11 al pabellón, donde se encontraban todos los elementos de la selección calentando para el entrenamiento. Allí podía ver a figuras como Kevin Durant, LeBron James, Carmelo Anthony… pero le sorprendió ver, una vez más, a Kobe lanzando a canasta. Rob se acercó a él para interesarse:

Buenos días, ¿a qué hora terminaste?

¿Terminar? ¿El qué?

Que a qué hora dejaste de entrenar.

Oh, pues justo ahora. Quería anotar 800 canastas y acabo de terminar.

Estas palabras de Kobe dejaron estupefacto al fisio. Aquello le hizo reflexionar, sin duda; todas aquellas historias sobre la ética de trabajo de este jugador, lo que se decía acerca de ello… todo le cayó a Rob encima de pronto. Kobe Bryant era un enfermo del trabajo, un depredador insaciable…

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Uno de los jugadores por el cual ha llegado a nosotros otra de estas increíbles historias, es Blake Griffin. Griffin ha declarado recientemente que admira la ética de trabajo de Kobe Bryant y además (cosa que agradecemos) ha narrado otra de las historias de la mamba. Él mismo la cuenta así:

“He escuchado millones de historias sobre Kobe y sus entrenamientos nocturnos, pero hay una en especial que me impresionó. Una vez me contaron que Kobe estaba en Italia y llamó por teléfono a Marco Belinelli a la una o dos de la madrugada para preguntarle si sabía de un pabellón en el que pudiese entrenar un poco. Marco encontró uno y fue con él a lanzar un rato a canasta. Pero Belinelli acabó diciendo que pensaba que iban a tirar unas cuantas veces y ya está, no a hacer un entrenamiento completo”.

Y como esta se oyen muchas más; solo una muestra, contada por terceros, de lo que es la ética de trabajo de Kobe Bean Bryant. Un jugador que es lo que es gracias a su trabajo y determinación, y un gran ejemplo para cualquiera de que todo esfuerzo tiene sus frutos.

Por desgracia y como todos sabemos, Kobe Bryant sufrió una grave lesión en el tendón de Aquiles, una de las peores que puede tener un deportista. Ninguno en la historia volvió a ser el mismo, y menos a una edad tan elevada… A sus 35 años y tras recaer con una lesión de rodilla, Kobe toma sus lesiones como retos y quiere demostrar una vez más que con trabajo todo es posible.

Justo después de lesionarse, Kobe Bryant volvió a la pista y aun con el dolor que tenía que suponer, convirtió los dos tiros libres y siguió mostrando al mundo de lo que era capaz, en una hazaña épica.

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Y poco después de su reaparición se volvió a lesionar, esta vez de la rodilla, sin embargo, fue capaz de seguir jugando y de meter el triple que sellaría la victoria de su equipo frente a Memphis. Y Kobe Bryant continúa trabajando para volver a su nivel de élite… ¿lo conseguirá? Lo único que podemos afirmar es que si Kobe no consigue lo que quiere, no será por no intentarlo. Bryant es, sin duda, el deportista con la ética de trabajo más envidiable.