¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Los Lakers siguen buscando entrenador

Si hay una franquicia mediática e indispensable en la liga esa es la de Los Ángeles Lakers, que ve cómo su popularidad disminuye con el paso del tiempo, al igual que su número de victorias. Los angelinos han pasado de ser la campeona de 2010 a la bufona de 2013. Es obligatoria una llamada a la reflexión, y mediante esta hallar, el por qué de esta hecatombe, la cual comenzó con la eliminación del equipo en 2011 por 4 – 0 frente a los Dallas Mavericks, lo que supuso el adiós de Phil Jackson. Ese verano, la dirección técnica de la escuadra californiana, que decidió contratar a Mike Brown, un entrenador de corte defensivo, el cual sigue embolsándose hasta 8 millones de dólares por temporada provenientes de la chequera de los Buss. Y sí, como todos disciernen, fue un error. Entonces llegarían más ¡geniales! movimientos desde los despachos. Llámese venta de Odom, contrataciones como las de  de Murphy, Eyenga o Kapono, la nefasta gestión en torno a los rumores de traspaso de Gasol … El caso es que claudicaron con un récord de 41-25 (temporada lockout), que sin ser nada del otro mundo, bastaba para ocultar las vergüenzas de un equipo que exhibía mejores resultados que juego. Tras dejar en la cuneta, no sin dificultad, a los Denver Nuggets, sufrirían un duro varapalo a manos de los Thunder, cayendo por 4  – 1 frente a estos. Tocaba dar un golpe de timón, el cual fue drástico y contundente; firmar a Dwight Howard y Steve Nash. Pero desde el albor se antojó que aquel equipo no iba a acabar bien. 1 – 4 fueron los números en los primeros 5 encuentros. ¿Solución? cargarse a Mike Brown para fichar al bueno de Mike D’antoni.

Con el cambio de inquilino la cosa siguió igual. Con el peor Howard de su carrera, un Nash al que la longevidad no perdonaba, y un equipo en el que mediaba un abismo de titulares a suplentes, tan sólo Pau Gasol y un Kobe Bryant que se partiría el talón de aquiles en Abril daban la cara. De hecho, estuvieron a nada y menos de quedarse fuera de Playoffs, logrando su clasificación en la última noche de Regular Season. Se toparon en la post-temporada con unos despiadados Spurs, que les humillarían hasta 4 veces ininterrumpidas, enviándoles del Álamo a la playa. Y de nuevo, errarían en verano, construyendo un equipo aún peor si cabe, dando la baja a Howard, que se marcharía a Houston Rockets, renovando por 25 millones de dólares a un lesionado indefinidamente Kobe Bryant, y dependiendo tan sólo de Pau Gasol y  de hombres como Jodie Meeks, Nick Young, Ryan Kelly .. que, en fin, no son, para nada, garantía de éxito. La campaña finalizó con un paupérrimo bagaje de 27 victorias por 55 derrotas, peor récord de la historia de los del Staples. Y llegamos al punto en el que, ahora mismo, se encuentran. Con tan sólo el contrato de Robert Sacre y Kobe Bryant asegurado y sin inquilino en el banquillo tras la dimisión de Mike D’antoni.

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Tarea ardua y complicada donde las haya. Y mas aún para esta franquicia, a la que parece que la ha mirado un tuerto a la hora de seleccionar coach. O quizás sea Kupchack el tuerto. Me decanto por la segunda opción. El caso es que el abanico de nominados es enorme. Va de Kurt Rambis a Byron Scott, pasando por Ettore Messina y llegando a Tom Thibodeau, que, en mi modesta opinión, es el mas fiable de la lista. Un preparador que ha firmado campañas mas que notables en Chicago Bulls, pese a contar sin su estrella, Derrick Rose, en las dos últimas etapas. Siendo el, mas de una vez y con razón, escaldado Mitch Kupchack, me decantaría por esta opción. Simplemente porque, ya que el experimentar le ha ido peor que mal, que apueste por lo seguro. Y sin algo es Thibodeau es eso, seguro. A ver con que nos sorprenden este verano los Lakers …

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