Huir de la mediocridad

CUANDO GANAR ES TU OBLIGACIÓN

En la NBA se está para ganar, todos los directivos que diseñan las plantillas piensan que en un futuro más o menos cercano formarán un grupo sólido dentro de sus posibilidades, bastante igualadas para todas las franquicias. Ya sea vía draft, traspasos o agencia libre, cada equipo busca mejorar su posición. Para ello se usan muchos caminos, pero si hay algo de lo que todos los GM quieren huir, es de la mediocridad.

San Antonio Spurs v Los Angeles Lakers, Game 2

Se entiende por mediocridad, usando las clasificaciones, el estar varias temporadas desde las últimas posiciones de PO, siendo barrido por los transatlánticos de tu conferencia, hasta la posición 10-11 de tu conferencia. Ésta es una definición vaga e inexacta por lo que se puede ampliar. Debido al sistema del draft y Playoffs de la NBA, los equipos mediocres no conseguirán ni la motivación y la experiencia de la postemporada ni buenas posiciones en el draft.

Por ello, la trayectoria de muchos equipos cae ‘sospechosamente’ a medida que se acerca el final de temporada y se perfilan los candidatos a las ocho mejores posiciones de cada conferencia. Son conocidas las declaraciones de varios GM reconociendo o directamente aceptando la tentación de perder en el corto plazo a propósito para poder ganar en el futuro, es lo que se llama ‘tanking’.

Es una idea razonable desde el punto de vista tan poco humano con el que a veces trabajan los directivos de la NBA, pero muy preocupante para los fans y la organización. Durante esta temporada varias iniciativas han salido a la luz, desde el sistema de rueda para el draft hasta la propuesta de Vivek Ranadive, dueño de los Kings, para asignar las posiciones del draft según las clasificaciones hasta el fin de semana del All Star.

Favorecer una competición limpia es deber de todos los que forman la liga y seguro que Adam Silver intentará afinar la normativa NBA en ese sentido después de lo mucho que se ha hablado de este tema este año. Mientras tanto ,equipos como Sixers o Magic siguen bajo el punto de mira tras una confección de plantilla, traspasos a mitad de temporada incluidos, más que cuestionable.

OPCIONES

El desarrollo de jugadores y el intercambio de valores presentes (veteranos…) por elementos interesantes para el futuro y con buenas elecciones de draft debería ser el duro camino para llegar lejos a largo plazo. Aún así, la presión de los aficionados por ganar puede hacer cometer errores a muchos GM, que no acaban de ser lo suficientemente pacientes con lo que tienen y muchos acaban por cambiar de rumbo varias veces hasta sumir a la franquicia en una travesía por el desierto.

Caso Celtics o Thunder

Los equipos con ciudades importantes y que pueden asumir grandes salarios suelen orquestar minireconstrucciones en las que absorben contratos de corta duración durante pocos años, los cuales al acabar permiten conseguir estrellas en la agencia libre. Los nuevos jugadores pueden renunciar a contratos máximos que franquicias perdedoras pueden ofrecerles en busca de un anillo y el glamour de ciudades como LA o NY.

Caso Lakers

Por otro lado, contar con un grupo directivo inteligente puede ser la clave para mantenerte en lo alto durante muchas temporadas. Una vez que se consigue al grupo de estrellas que conforme el núcleo duro, ya sea con macrotraspasos, vía draft o por agencia libre, hay que saber renovar continuamente a los secundarios para que estén motivados y sepan aportar bajo la batuta de un gran entrenador.

Caso Spurs o Celtics de los 60-70

Por último, las franquicias que desean una estrella alrededor de la que construir suelen formar un equipo barato y de pocas garantías hasta que la lotería del draft les obsequia, con más o menos suerte, con una buena posición para elegir a ese joven talento que ilusione de nuevo a toda una ciudad y por el que vale la pena renovar a tus buenos jugadores o incluso echar el resto por alguna estrella más que te aporte lo necesario para competir al más alto nivel.

Caso Chicago Bulls o Wizards

Evitar situaciones como las de Knicks, Pistons o Timberwolves son de la máxima prioridad para los arquitectos de la NBA. Sus ‘General Manager’ buscan ahora maniobrar para no dar por muertos del todo los caros proyectos en los que han invertido tanto tiempo o afrontan directamente una temida reconstrucción. Estancarse con planes sin posibilidad de éxito es la constatación del fracaso a estos niveles.

La presión es tremenda y estar en manos de dueños de equipos que quieren resultados deportivos sumados a un gasto reducido es muy difícil. Una lesión ajena puede arruinar todo el trabajo de scouting, fichajes y negociaciones de varios años. Ganar puede convertirse en una necesidad para los Phil Jackson, Danny Ainge… si quieren conservar su trabajo. Sólo vale vencer, así es el negocio detrás del baloncesto.