El CEO de Utah Jazz, Greg Miller, renuncia al cargo

Llevaba 7 años trabajando para la franquicia

Utah Jazz se renueva y no solo dentro de la pista de baloncesto. Después de siete años como CEO, Greg Miller decidió dar un paso al lado para dar lugar a una reestructuración de los mandos superiores de Larry H Miller (LHM), un importante grupo económico familiar del que forma parte y que es dueño de la franquicia. LHM cuenta con más de 10.000 empleados en Estados Unidos y opera más de 80 propiedades en 47 estados, entre las que se destacan Utah Jazz, el Energy Solutions Arena, Salt Lake Bees (el equipo de béisbol de la ciudad) y 55 concesionarias de automóviles a lo largo de las Montañas Rocosas. En un comunicado oficial, no ahorró en elogios para la organización:

«Ha sido un privilegio ocupar el rol de CEO y servir a esta excepcional organización que mis padres crearon y desarrollaron con tanto esfuerzo. El grupo de empesas Larry H Miller está entrando en una nueva fase y necesita una nueva estructura. He sido afortunado de trabajar con algunas de las mejores y más inteligentes personas que hay.»

Miller invirtió más de 20 millones de dólares en mejorar las instalaciones tanto del Energy Solutions Arena como el centro de entrenamiento Zions Bank Basketball Center. Además, asignó roles importantes dentro de la organización a los miembros del Salón de la Fama Jerry Sloan y Karl Malone, y sumó a Matt Harpring y Phil Johnson como analistas en las transmisiones del equipo. En cuanto a lo deportivo, encabezó una de las renovaciones más importantes de la historia de la franquicia: no le tembló el pulso para desprenderse de figuras como Deron Williams, Al Jefferson o Paul Millsap, y consiguió aportes económicos que permitieron al equipo hacerse de jóvenes promesas como Trey Burke o Rudy Gobert.