Los Boston Celtics, en busca de un traspaso necesario
Ahora mismo hay 18 jugadores en plantilla

Hace exactamente una semana, todos los aficionados de los Boston Celtics estaban expectantes ante la cantidad de maravillas que podría llevar a cabo Danny Ainge con 4 draft picks y cerca de 30 millones de espacio salarial. Pues bien, si ahora montase en una T.A.R.D.I.S. y me plantificase en la casa de todos y cada uno de los aficionados a los Orgullosos Verdes me iban a dar, y aquí cito a mi padre, «más hostias que lentejas dan por un duro».
¿En qué ha convertido nuestro General Manager esos cuatro draft picks y 30 millones de dólares? Pues en cuatro rookies que han dejado una sensación generalizada bastante fría (quien esto escribe ha de decir que le gustan bastante, si bien no tanto como las posibilidades de draft up que se manejaban en la previa), las renovaciones de Jae Crowder y Jonas Jerebko y, he aquí, la firma tan necesaria de un ala-pívot a un precio bastante por encima del esperado: Amir Johnson por 24 millones de dólares a cobrar en dos años.
El peor Jesucristo de la historia este Danny Ainge. Si le hubiese tocado transformar el agua en vino habría acabado entregando a sus profetas «Don Simón» con casera. Mirar el róster actual de los Boston Celtics ahora mismo es desolador, 18 jugadores en plantilla que agotan todo el espacio salarial menos un millón, repartido de la siguiente manera:
Bases/Escoltas: Phill Pressey, Marcus Thonton, Chris Babb, Terry Rozier, Isaiah Thomas, Avery Bradley, Evan Turner, R.J. Hunter, James Young y Marcus Smart.
Aleros: Gerald Wallace, Jonas Jerebko y Jae Crowder.
Ala-pívots: Kelly Olynyk, Jordan Mickey, Jared Sullinger y Amir Johnson.
Center: Tyler Zeller.
De estos 18, descontemos a un Marcus Thonton al que Danny Ainge ya le hizo las maletas para ponerlo rumbo a Europa o la D-League el día de su presentación, y nos queda un roster de 17 jugadores evidentemente descompensado. Sobrepoblación de combo-guards y ala-pívots y falta alarmante de aleros, un center defensivo y talento.
Que se ha de producir al menos un trade en Massachusetts es algo que parece evidente, con Avery Bradley, Kelly Olynyk, Jared Sullinger y -ojalá- Gerald Wallace como principales candidatos a abandonar la disciplina verde. Pero no olvidemos que este está siendo el verano del nada tiene sentido. Por esto mismo, pese a sus evidentes similitudes, tampoco esperaría nada parecido a lo ocurrido en 2007.
Lo más probable es que los tiros vayan más por la adquisición de un hombre grande (el sueño de Cousins parece ser eso, un sueño) y/o de un alero (quizás Tobias Harris mediante sign and trade), pero sin duda tiene que haber movimiento en Massachusetts ante la insostenibilidad de la actual plantilla.