Reflexionando sobre la amargura púrpura en la Summer League
Analizamos las críticas sobre la Summer League de Lakers

Decepción, apocalipsis, la tierra abriéndose a la mitad, y el futuro cercano siendo tragado por las grietas de un muro púrpura que no para de resquebrajarse, esas fueron las sensaciones de los medios, y aficionados, tras una Summer League 2015, que una vez más fue decepcionante. Pese al enorme potencial de las piezas jóvenes de los de púrpura y oro, la sed de volver a ganar hasta en las entrenamientos, hace que el 1-4 de esta liga de verano vuelva dejar enormes dudas sobre el proyecto de reconstrucción de los californianos.

De la cruel escabechina de las críticas, solo se salvaría Jordan Clarkson, algo lógico y predecible si tenemos en cuenta su carga de trabajo y su notable actuación en su primera temporada NBA. Clarkson, más centrado en la posición de escolta, volvió a demostrar durante estos partidos su potencial ofensivo, y sin lugar a dudas, fue el jugador que más piropos levantó en esta liga de verano.
Para este que les escribe, y alejándonos del mundanal ruido californiano, toca ser comedido sin morir en el intento. Los dos jugadores más prometedores, Russell y Randle, llegaban a esta Summer League en condiciones que presagiaban actuaciones tan irregulares como las que vimos de ellos.
Volviendo sobre lo ya escrito, e insistiendo en la mayor, el primero de ellos, D’Angelo, venía de ser elegido por sorpresa con el Pick 2 del Draft, toda la presión del mundo para él, con apenas 19 años, y con un cuerpo que debe trabajar. Por su parte, Julius, tras mucho tiempo parado, volvía con tiempo limitado, con sus frustraciones por poder y querer, pero con los errores de quien ha estado mucho tiempo alejado de la competición.