Gordon Hayward no termina de arrancar

El alero de los Jazz ha comenzado el año irregular

Fuente: Redsarmy (CC)
Fuente: Redsarmy (CC)

Sólo se han disputado 10 partidos de temporada, pero no es pronto para decir que Gordon Hayward, principal referencia ofensiva de los Jazz, está pasando muchos apuros. A pesar de que hace unos días él mismo aseguraba que sus problemas de cara al aro eran historia pasada, tras haber terminado de adaptarse a su nueva mecánica de tiro, lo que es cierto es que el alero de Utah está en niveles de sus dos primeros años en la NBA y con los peores porcentajes de su carrera.

Hayward es la clave del conjunto entrenado por Quin Snyder. Si el natural de Indiana tiene el día las opciones de ganar de los de Salt Lake City se multiplican; Si no, el ataque es casi una misión imposible. Tras esos dos días en los que parecía que pasaba página y que recuperaba sensaciones de su gran campaña pasada, los registros han vuelto a ser igual de negativos. Si contra Denver y Memphis el 5 y el 7 de noviembre sumaba 38 puntos en 13 de 23 (56%) en tiros, incluyendo 4 de 9 en triples, Hayward ha encestado solamente 22 de sus 58 (38%) tiros de campo en los cuatro partidos siguientes, incluyendo el 3 de 9 contra Atlanta en la victoria que rompía una racha de tres derrotas seguidas para Utah. En ese período ha estado especialmente negado en el lanzamiento exterior, apenas acertando con 2 de sus 15 intentos (13%).

Evidentemente el alero de sexto año nunca ha sido un jugador de grandísimos porcentajes, y menos en un equipo con uno de los ataques más pobres de la liga, que juega despacio y prácticamente sin tiradores que abran espacio en la pintura, además de dos jugadores interiores con bastante poco tiro, como son Derrick Favors – aunque este sí tiene un decente lanzamiento de 4-5 metros – y Rudy Gobert. Pero la temporada pasada terminó con un 44.5% en tiros de campo a pesar de aumentar aún más sus responsabilidades ofensivas, ya convertido en líder indiscutible en el ataque de los Jazz. ¿Sigue teniendo problemas con la nueva mecánica de tiro adquirida este verano? También puede incidir el hecho de haber pasado por el quirófano durante la offseason para acabar con la inflamación de su talón derecho. O que Utah requiera tanto de él en defensa que le esté afectando mucho más en ataque.

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Si lo comparamos con el año pasado, donde promedió 19.3 puntos con un 44.5% de acierto en tiros de campo y un 36.4% en triples:

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La distribución de los tiros ha mejorado más si cabe, intentando más triples desde las esquinas y atacando más el aro, y por supuesto reduciendo el número de lanzamientos de media distancia, que es la modalidad más ineficiente que hay.

El uso de Hayward – el porcentaje de posesiones de un equipo que pasan por las manos de un jugador cuando éste se encuentra en pista – y todos los indicadores relacionados, como el porcentaje de faltas del equipo provocadas por él, el porcentaje de puntos del equipo aportado por él y demás, han descendido de manera importante de un año para otro. Mientras que su 23.9% de este año no está tan mal, al nivel de gente como Kristaps Porzingis, Kevin Love o Lou Williams, su 26.1% de 2014-15 le pondría un escalón por encima, más cerca de primeras opciones como John Wall o Kyle Lowry. Este descenso probablemente se debe al regreso de Alec Burks, la presencia de Raul Neto y el aumento de responsabilidades de Gobert, pero es significativo cuanto menos. Y también es de notar que su uso se reduce de manera importante en las victorias de Utah – 19.8% por 27.7% en las derrotas -. Su ratio de pérdidas ha mejorado sin embargo.

Los Jazz tienen uno de los ataques menos rutilantes de la NBA, anotando apenas 95.5 puntos por encuentro – sólo los Nets y los 76ers están por detrás – y su porcentaje de tiro de campo efectivo también anda por el vagón de cola, con un mediocre 47.4%. El estilo de juego que practican resulta en un escaso número de catch and shoot, que son lanzamientos tras pase. En esa categoría Utah sólo consigue 19.7 puntos por noche, mientras que tres ataques que se caracterizan por mover la pelota y realizar pases inteligentes, como los Warriors, los Hawks y los Bulls de Fred Hoiberg, lideran la competición rondando o superando los 30 puntos. La temporada pasada los Jazz sumaban 24 puntos de esta forma, válido para la posición 20 en la liga.

Lo que vengo intuyendo es que hay multitud de factores que pueden estar afectando el juego y el rendimiento de Hayward, tanto personales, como esos problemas en el pié o el proceso de adaptación a la nueva mecánica de tiro, como de equipo, con unos Jazz que han caído en todos los índices de movimiento y circulación de pelota – también han pasado de 19.9 asistencias por partido a 18.7 y en asistencias potenciales de 42.4 a 39.2 -. ¿Es posible que estén notando la ausencia de Dante Exum? Improbable si tenemos en cuenta que su mayor o casi único impacto se producía en defensa.

Gordon Hayward ha pasado en un año de encestar el 42% de sus catch and shoot a apenas conectar el 28.1% – los números también siguen este efecto en los pull up shots, que son los intentos tras bote -, que encima desciende al 24% desde la línea de triples. Si nos adentramos en el análisis más detenidamente podemos averiguar cómo afecta la defensa a sus números. Cuando el alero de los Jazz está abierto, con ningún defensor a menos de seis pies de distancia, está acertando con el 50% de sus intentos, y el porcentaje de sus tiros que son así de solo se mantiene rondando el 20% del total. Sin embargo, si pasamos de cuatro a seis pies de distancia, el acierto de Hayward cae en picado con respecto al 2014-15. En el pasado curso registró un buen 43.6%, mientras que en lo que llevamos de año apenas tiene un 28.6%. Pero aquí sí que hay una caída en las oportunidades, ya que la frecuencia de tiro desciende de un 34.8% a un 25.5%. Kawhi Leonard ronda el 38% este otoño, al igual que Nikola Mirotic. ¿Son números significativos? Es pronto para saberlo, pero los números de la gran estrella Jazz no son buenos, está claro. Su efectividad en lanzamientos abiertos se parece más al de Tony Allen que al del tipo de jugador que es, pero también se han recudido las ocasiones en las que puede tirar tan solo.

Probablemente Hayward mejore a medida -si es que lo hace- que supere el proceso de adaptación de su nueva mecánica de tiro, pero el ataque de los Jazz es aún más cerrado y menos efectivo de lo que lo era la temporada pasada, lo que tampoco está ayudándole en mucho. Parecía que con Burks, Burke y Hood tendría algo menos de responsabilidad de crear y algo más de libertad anotadora, pero sin embargo ha tenido que buscarse las habichuelas con más frecuencia, incrementando la dificultad, por lo cerrada de la defensa rival, de sus lanzamientos.