Los Boston Celtics deberían ser la principal opción de Kevin Durant
Jugador y franquicia pueden ser todo lo que necesita el otro

Tranquilos todos, este no es un artículo destinado a vender ninguna moto y ya dejo claro en esta primera línea que no hay suficientes sustancias en este mundo que me hagan ver a Kevin Durant vestido de verde. Tampoco vengo a compartir una información privilegiada: lo más cerca que he estado en mi vida de ser un insider fue una discusión de cinco minutos con el agente de Kenneth Faried en la que muy educadamente me prohibió preguntar al futuro protagonista de «Avatar 2» tanto si iba a renovar con los Denver Nuggets como qué opinión tenía él, hijo de una familia homoparental, sobre la reciente salida del armario de Jason Collins. Si en tu primera entrevista te prohiben dos de las tres preguntas que tenías preparadas la vida te está diciendo que nunca vas a ser Adrian Wojnarowski. Entonces, ¿qué es esto que estás leyendo? Pues un lamento negro sobre blanco acerca del poco sentido con el que se suelen tomar decisiones durante la agencia libre.
Para comenzar, veamos qué es lo que puede aportar Kevin Durant a un equipo y, por ende, qué no debe tener ese equipo en demasía para que se adapte lo más tempranamente posible y no venga a romper la dinámica del mismo. En caso de que esta sea positiva, obviamente.
- Kevin Durant, 27 años y 2.07 metros.
- Posición: alero, pudiendo ocupar espacios del ala-pivot.
- Estilo de juego: anotador compulsivo, buen lanzador de tres, corre estupendamente la pista, recursos en la pintura, y necesita tener el balón en sus manos.
- Principal virtud: anotación, anotación y anotación. En mi opinión, junto a LeBron James, es el mejor anotador de la liga; mejorando a este desde la larga distancia (38 % vs 33%) pero sin ser tan elefante entra en cacharrería dentro de la zona como el de Akron.
- Principal defecto: por poner alguno, falta de liderazgo y un ciertas fases de desconexión en defensa.
Entonces, con estas características, ¿qué podría estar buscando Kevin Durant durante este verano? Pues básicamente, lo que cualquier jugador en su situación y que creo que todos estaremos de acuerdo en que debe ser una lista de la compra no muy distinta a la siguiente:
- Dinero como para enterrar a Glen Davis en él.
- Fama que traiga consigo más dinero, es decir: un mercado grande.
- Una organización seria, para ver qué se siente.
- Un entrenador que sepa sacar lo mejor de él y no sirva solo para pintar cosas graciosas en la pizarra, por idénticas razones.
- Un equipo que ya sea competitivo, nada de reconstrucciones cuando está en el pico más alto de su carrera.
- Una franquicia con capacidad de rodearle de las piezas necesarias para lograr un campeonato, que no todo va a ser dinero y estadísticas individuales.
Me van a llamar ustedes optimista o ingenuo, pero creo que la única franquicia que ahora mismo le puede ofrecer los seis puntos de la lista son los Boston Celtics de Massachusetts. Siguiendo el orden, Danny Ainge contará durante el próximo verano con suficiente dinero como para dar a Durant un contrato máximo y le sobraría espacio salarial como para dar otro a cualquier agente libre o miembro de la actual plantilla que le caiga majete al capitalino; Boston es la franquicia más laureada en la historia de la NBA y el tercer/cuarto mercado más grande de la misma, vayas al país del mundo al que vayas encontrarás a un niño con una camiseta de los Celtics, sí, ahí, el de al lado de la de Ronaldo en el Inter; los propietarios de los Orgullosos Verdes no solo llevan dos décadas al frente de la organización sin haber dado muestras de esquizofrenia ni de sufrir en Síndrome Piterman, lo cual es ya un logro, sino que han mantenido a Danny Ainge, el mejor General Manager de la liga en opinión de sus iguales, en su puesto durante los últimos 13 años sin haber interferido nunca en su trabajo o toma de decisiones; Brad Stevens, pese a llegar desde la NCAA sin ningún tipo de experiencia en la NBA, solo necesitó dos temporadas para dejar impresionado a todo el universo baloncestístico, ser elegido como cuarto mejor entrenador, y ampliamente reconocido como el mejor preparador joven del mundo – todavía tiene tres años de contrato por delante; los Celtics son, por récord, el sexto mejor equipo de la NBA, los terceros de su conferencia y los segundos de su división, poseen la cuarta mejor defensa de la liga y el noveno ataque, todo ello sin contar con más estrellas que el All-Star más bajito de la historia; por último, solo Nuggets y Sixers estarían en condiciones de competir con los de Brad Stevens en cuanto a cantidad de activos disponibles para rodear a Durant de las piezas necesarias para hacerle brillar.
Supongamos que la falla de San Diego decide llevar a cabo ese Apocalipsis con el que lleva tonteando unos trescientos años y Los Ángeles, San Francisco, y todos los estudios de televisión de la costa Oeste quedan reducidos a cenizas, barro y una enorme isla de silicona en mitad del Pacífico. Kevin Durant empezaría a ver a los Boston Celtics y la sesuda programación de la HBO como una opción real y llega a un acuerdo con Danny Ainge. En ese equipo pasaría a ser entrenado por un zahorí de primer nivel que, entre otros logros, cogió a un vilipendiado Evan Turner y lo ha convertido en un serio candidato a Sexto Hombre del Año, y que dio una segunda vida a Jodan Crawford; imagina hasta dónde puede llegar bajo sus órdenes un hombre que fue capaz de lograr un MVP con Scott Brooks en el banco. Además, estaría rodeado por un equipo formado por bestias defensivas que le liberarían prácticamente de cualquier responsabilidad de este tipo, que se entienden a las mil maravillas, y que no tendrían ningún problema en trabajar para él. No hay sistema ni jugada que Brad Stevens no conozca o sepa dibujar ni esos chicos ejecutar a la perfección. Sería la primera nadadora en el equipo de sincronizada más efectivo de la liga. Llegar y ser la prima donna de un equipo que solo te necesita a ti para ser un aspirante al título durante los próximos 5/8 años, a 4.338 kilómetros del único obstáculo entre tú y el anillo y con LeBron y la banda que haya perpetrado ese año como único rival real en la conferencia. Se vende solo.
Si todo parece tan claro, entonces, ¿por qué nadie está hablando de esta opción como algo factible, y hasta yo he empezado el artículo diciendo que es tan poco probable como ver a Tim Duncan haciendo una ridícula gira de despedida por la NBA? Pues porque hay opciones que menos estudiadas pueden parecer más apetecibles:
- Golden State Warriors: es de la que más se ha estado hablando y parece el escenario ideal. Vendría unirse al equipo de los récords y del que todo el mundo habla para hacerlos, sobre el papel, aún más invencibles. Inconvenientes: habría que ver cómo afecta a la dinámica del grupo el cambio que ha de realizar para alojar en sus filas al alero de Washington. Además, en términos de ego no parece una decisión demasiado inteligente irte a una franquicia en la que, por mucho que ganes, siempre tendrás uno o dos anillos menos que tus compañeros.
- Washington Wizards: volver a casa y todas esas cosas que nos contó LeBron el pasado verano para que la gente recordase que ellos habían sido de Cleveland de toda la vida y que aquella camiseta se cayó a la lumbre sin querer y por eso tiene marcas de quemaduras en los costados. Inconvenientes: te plantarías con 28 años de edad sin haber sido entrenado por un coach de nivel NBA en toda tu vida y quitando John Wall, posiblemente el mejor base de la liga el próximo lustro, los demás mimbres son tan frágiles como las piernas de Bradley Beal. ¿Te suena la película? ¡Sí! «Oklahoma City Thunder Episodio II: Ahora en la Costa Este«.
- Los Ángeles Lakers: el mercado más grande de la liga, un bronceado estupendo, dos o tres apariciones en películas ampliamente nominadas a los Razzies, y darte cuenta de que al lado de Byron Scott, Billy Donovan parece Pat Riley. Inconvenientes: una de las cinco peores organizaciones de la NBA durante el último lustro, el peor entrenador de la liga y un grupo de jugadores jóvenes que si bien tiene mucho futuro, no alcanzará la madurez necesaria para optar al campeonato hasta que tengas unos 33 años. Además, tendrías que compartir conferencia con Warriors, Spurs y, si Doc Rivers no sigue en el cargo de General Manager, Los Ángeles Clippers.
- New York Knicks: todo lo anterior pero mucho peor.
En definitiva. Solo él sabe qué va a hacer durante este verano, si es que lo sabe. Lo que está claro es que tiene tres opciones sobre la mesa: jugársela con los Golden State Warriors, irse a los Boston Celtics, o equivocarse.
P.D: todo el contenido de este artículo ya fue expuesto en el más reciente episodio de nuestro «Podcast El Despacho de Auerbach» que puedes escuchar aquí.