La hora de la verdad para Oklahoma City Thunder
La mejor alternativa a Warriors y Spurs

Desde que terminó la temporada anterior, todos los aficionados de Oklahoma City Thunder hemos estado deseando que llegase esta nueva campaña para volver a ver a nuestro equipo en lo más alto tras un año de sufrimiento, y quedarnos fuera de los Playoffs 2015.
Las lesiones fueron la clave de la mala temporada de los Thunder el año pasado, curso en el que no pudimos disfrutar casi nada de Kevin Durant por culpa de una lesión en el pie. Por suerte, ya queda lejos ese inicio de temporada en el que OKC llegó a ser el último equipo de la NBA mientras Russell Westbrook y Kevin Durant se recuperaban de sus lesiones.
Pero no todo fue negativo en 2014/1015, con la ausencia de Kevin Durant, vimos la gran explosión de Russell Westbrook, dando el salto definitivo de “escudero” a una auténtica estrella de la NBA.
Llegó noviembre de 2015 y con él una nueva temporada. Todos estábamos expectantes de cómo regresaría Kevin Durant, con el miedo en el cuerpo de que se repitiese un nuevo “caso Rose” y no volviéramos a ver la mejor versión del alero. Por suerte para todos, las dudas se disiparon rápidamente y KD consiguió alcanzar su máximo nivel en muy poco tiempo, llenando de esperanzas a todos los fans de los Thunder.
El cambio más significativo de los Thunder para esta nueva campaña está en el banquillo. Tras no entrar en los playoffs, Scott Brooks fue despedido. El entrenador que había llevado a los Thunder a unas finales de la NBA había cumplido un ciclo en el que parecía haberse estancado, sobre todo a la hora de hacer jugar al equipo como un colectivo y no solo apostar por la calidad individual de sus dos estrellas. Este verano Billy Donovan dejaba la Universidad de Florida para hacerse cargo de los Thunder en su primer proyecto como entrenador en la mejor liga de baloncesto del mundo.
El nuevo entrenador llegaba prometiendo mejor defensa, un ataque con más movimiento de balón y extra-pass que hacía soñar a cualquiera. Pero comenzó la temporada y los Thunder no trasmitían demasiada seguridad.
Si una palabra ha sido la más repetida de Oklahoma City este curso ha sido “paciencia”. Desde un primer momento se nos advirtió de que los Thunder no mostrarían la mano de su nuevo entrenador de la noche a la mañana, pero los problemas defensivos del inicio de la temporada, cuando cualquier equipo era capaz de anotar 115 puntos a los Thunder, y únicamente ganaban cuando el otro equipo mostraba las mismas carencias defensivas.
El problema defensivo se convirtió desde un primer momento en una prioridad de la franquicia. Con el paso de los meses hemos visto como ya no se concedían puntos fáciles una jugada tras otra por la lamentable transición defensiva, mayor problema de OKC que convertía cada tiro fallado en puntos casi seguros para el rival. En los dos últimos meses hemos visto que si los jugadores se lo proponen y están concentrados pueden defender bien a cualquier equipo, pero han seguido mostrándose irregulares, sobre todo en los finales de partido.
Y ese es el segundo punto clave de la temporada, los finales de partido. Sobre ellos hay una estadística demoledora. Oklahoma City Thunder es el equipo con más partidos perdidos tras llegar ganando al último cuarto, con un total de 14 partidos (2 más que Orlando Magic). Varios de estos casos sucedieron en la primera mitad de la temporada, haciendo que rodease a la franquicia un aura de inseguridad cuando llegaba el último cuarto.
Seguramente este es el problema más grave de los Thunder, porque para llegar a lo más alto no puedes permitir que en último cuarto los parciales de 10 puntos consecutivos en contra sean algo habitual, y en OKC lo están siendo (por suerte con menos frecuencia en el último mes).
Pero este problema ya no solo viene de la mala defensa, también de las malas decisiones en ataque. Es cierto que se puede ver una notable mejoría en lo que a movimiento del balón se refiere, pero en los momentos finales dicho movimiento de balón tiende a desaparecer, sobre todo en la primera mitad de la temporada. A pesar de que ahora ocurre con mucha menos frecuencia, sea por la mala actuación de sus compañeros o por las viejas costumbres adquiridas a lo largo de los años, Kevin Durant y Russell Westbrook decidían librar la guerra por su cuenta, limitando el juego ofensivo a los uno contra uno contra su defensor, algo poco efectivo ante equipos con jugadores que saben cuándo y cómo ir a la ayuda.
En el último mes hemos visto algo poco habitual el resto de la temporada. Enes Kanter o Serge Ibaka se jugaban balones en el minuto final de un partido, algo que pillaba desprevenidos a muchos equipos, dando como resultado la victoria de los Thunder, y es que no es lo mismo tener que defender a dos jugadores que a cuatro. Además de que parece que ha empezado a calar que si se mueve el balón rápido pueden hacer más daño, y además no se les da nada mal.
Cuando los Thunder juegan así nos hacen soñar con todo en los Playoffs#WeAreThunder pic.twitter.com/Dy7f1TOtzw
— Storm City (@TheStormCity) 4 de abril de 2016
La aportación del banquillo ha sido uno de los grandes quebraderos de cabeza de OKC. Al inicio de la temporada era habitual ver cómo la segunda unidad dilapidaba diferencias de 10 ó 15 puntos de ventaja en 1 ó 2 minutos, la principal causa de muchas derrotas de esta temporada. A pesar de que este problema no se ha solucionado del todo, es verdad que Enes Kanter aporta más que al inicio de la temporada, al igual que Dion Waiters, que parece que ha encontrado el botón de pasar en su mando y ya no solo se juega las posesiones en uno contra uno con penosos resultados. A pesar de todo, este sigue siendo el mayor punto débil de cara a los playoffs, sobre todo porque sin Westbrook y Durant en pista no hay nadie que reparta asistencias para que los demás anoten.
Aunque los problemas no han desaparecido del todo, sí que hemos visto cosas que permiten soñar a los seguidores de los Thunder. Este año estamos viendo cómo dos equipos están uno o dos peldaños por encima del resto, haciendo que cualquiera piense que la conferencia oeste está prácticamente decidida, pero hay motivos para soñar.
Este año, OKC se ha enfrentado a Golden State Warriors en cuatro ocasiones, y en las cuatro los “todopoderosos” Warriors tuvieron que emplearse a fondo, hasta el punto de que ambos equipos nos regalaron el que podría ser el mejor partido de esta temporada, ese que se decidió con un triple de Curry que le servía para igualar el récord de triples en un solo partido. Fueron 4 derrotas duras, pero OKC demostró que puede plantarles cara, y es que si alguien sabe correr más y mejor que los Warriors, esos son los Thunder. La clave, si llegan a enfrentarse en los Playoffs estará en el acierto de 3 puntos de los Warriors, el mayor quebradero de cabeza de cualquier entrenador de la NBA.
Ante San Antorio Spurs los resultados en temporada regular son menos claros, y es que a pesar de que se les ha ganado en dos de los tres enfrentamientos, en uno de ellos no jugaron los titulares y, aun así, dieron guerra hasta el final. El enfrentamiento entre Spurs y Thunder (semifinales de conferencia si no ocurre nada raro) es ya un duelo habitual de los playoffs, en los que la clave estará en Leonard y su capacidad de parar a Kevin Durant.
Si OKC llegase a las finales de la NBA es probable que fuese después de eliminar a los dos equipos que mencionamos antes, y de ser así no hace falta analizar al rival del este. Si ganas a Spurs y Warriors no debes temer a nadie, pero hay una posible gran ventaja para los Cavaliers (previsibles campeones del este): es posible que el campeón del oeste llegue más cansado a las finales, algo que podría ser determinante a la hora de conocer al nuevo campeón de la NBA, que espero que sean Oklahoma City Thunder, ya no solo porque sean mi equipo desde hace años, también porque se les ha ninguneado en los últimos años, seguramente para hacer ver que Kevin Durant estaría mejor en otro sitio.
En pocos días estaremos en los playoffs, momento en el que ya no hay margen para el error, la hora de la verdad para los Thunder, la hora de la verdad para demostrar que pueden ser campeones de la mejor liga de baloncesto del mundo.