Los favoritismos en la NBA
En playoffs se están notando mucho

Si bien la NBA, puede -y debe- considerarse la mejor liga del mundo en términos generales del deporte, tanto por organización, medios, respeto e igualdad, también hay pequeños matices que provocan dudas acerca de la propia liga en sí. Hablemos de los aficionados, como tú y yo, que, fielmente seguimos cada noche el mejor espectáculo baloncestístico del planeta. Es una liga en la que el aficionado, desprestigia y sobrevalora constantemente en función de sus ideas e intereses, y más estando en una temporada histórica como la actual, con gestas como la de los Golden State Warriors, su 73-9, y buena parte de la sociedad de hoy en día que se guía por modas siguiendo su rebufo. El aficionado medio a la NBA no es objetivo, muestra de ello es el punto que trataré a continuación, como buen aficionado de Cleveland Cavaliers que soy.
El «paseo» de Cleveland en el Este
Si algo ha demostrado Cleveland estos Playoffs es que es un equipo que aspira a levantar el Larry O’Brien y bien lo ha demostrado en sus series contra Detroit y Atlanta, barriendo a ambos conjuntos por un contundente 4-0. Después de los de Michigan y Georgia, llegaron los Toronto Raptors, a los que los de Ohio vencieron con autoridad en los dos primeros encuentros, a los que Toronto reaccionó en el Air Canada Centre empatando la eliminatoria. Multitud de aficionados no quisieron ver el estado de forma de Cleveland en las dos primeras eliminatorias, la química y el estado de forma al que ha llegado el equipo, el récord de triples absoluto en un partido de la liga nacional norteamericana. El aficionado medio, se dedicó a desprestigiar todo lo conseguido tanto en juego como en resultados, poniendo en duda el nivel de los rivales de Cleveland en los Playoffs. Pues bien, comparemos estos rivales a los de los referentes y actuales campeones de la NBA, los Golden State Warriors, esos que algunos decían que eran mejores que los Bulls de Jordan.
Los de Oackland, han tenido como rivales a los Houston Rockets en primera ronda y a Portland Trail Blazers en segunda ronda. Esto nos invita a que comparemos con la estadística los enfrentamientos de los rivales de Cleveland y Golden State:
- Balance de Detroit y Atlanta combinado: 92 victorias y 72 derrotas.
- Balance de Houston y Portland combinado: 85 victorias y 79 derrotas.
¿Y en enfrentamientos directos en temporada regular?
- Detroit contra Houston: 2-0
- Detroit contra Portland: 2-0
- Atlanta contra Houston: 2-0
- Atlanta contra Portland: 2-0
Esta estadística nos deja un contundente 8-0 a favor de Detroit y Atlanta, rivales de Cleveland, enfrentándose a Houston y Portland, rivales de Golden State. Conclusión para muchos aficionados, que desprestigian a un equipo en el que juega el jugador que más odian o envidian: paseo en el Este de Cleveland y nada más, ¿no?
El aparente favoritismo de la NBA
La NBA, a mi punto de vista, ha demostrado cierto favoritismo hacia los actuales campeones de la NBA, tanto en horarios como un decisiones de suspensión hacia de ciertos jugadores. Los Warriors es el equipo que más beneficiado se ha visto por el calendario en estos Playoffs, con más días de descanso en sus series que el resto de franquicias; cuando Curry se lesionó en el tercer partido de la serie contra Houston, los Warriors tuvieron un descanso de tres días sin aparente motivo contundente. Las dos evidencias más claras se produjeron en las actuales Finales de Conferencia, dejando a Cleveland un día de descanso entre el segundo y tercer partido de su serie contra Toronto y a Golden State gozando de tres días de descanso en su serie contra Oklahoma.
Pero el motivo más evidente, y que ha destapado más dudas y revuelo en los aficionados a la NBA, ha sido la decisión que la propia liga tomó ayer, dejando sin sanción una sucia y antideportiva acción de Draymond Green sobre Steven Adams en la que le golpea intencionadamente en la entrepierna del jugador neozelandés. Ya sea por el renombre del jugador o el equipo en el que milita, la NBA, poco permisiva en este tipo de contactos habitualmente, multó a Green con 25.000 dólares y ningún partido de sanción. Acciones muy similares a esta y menos contundentes, como la Dwyane Wade ante Charlotte Bobcats en 2012 tuvieron respectiva sanción de partidos. El ejemplo más evidente que demuestra cierto favoritismo ha ocurrido con Dahntay Jones, curiosamente jugador de Cleveland, que propició un antideportivo pero menos contundente golpe a Bismack Biyombo en el tercer partido de la serie que les enfrenta a Toronto, fue sancionado con un partido.
https://twitter.com/CavsSword/status/734675509347508224
Hasta el mismo aficionado de los de Oackland sabe que esto no es justo, y más si cabe en el momento de la temporada en el que nos encontramos. Si hubiera sido Steven Adams, ¿de cuántos partidos estaríamos hablando, querida NBA?