¿Debería Portland arriesgarse con Harrison Barnes?
es uno de los mejores agentes libres disponibles

A pesar de que Harrison Barnes, el alero de cuarto año de los Golden State Warriors, no podría haber elegido un peor momento para desaparecer que en las Finales de la NBA semanas antes de convertirse en agente libre, lo más probable es que con el nuevo límite salarial que entra en vigor para la siguiente temporada el ex de Carolina del Norte consiga el máximo o algo muy cercano.
El natural de Iowa y de 2,03 m. rechazó en 2015 una extensión de cuatro años y 64 millones de dólares con el objetivo de sacar hasta el último dólar como agente libre restringido este verano, y mientras que todavía nadie sabe muy bien en qué puede convertirse fuera de Oakland, todos esperan que Barnes genere bastante interés cuando el mercado se abra el viernes. Muchas franquicias disponen de dinero suficiente como para hacer una apuesta por el alero de 24 años, y los Warriors parecen estar esperando a ver qué ocurre con Kevin Durant primero. Pero detrás del jugador de los Oklahoma City Thunder hay pocos jóvenes con potencial disponible, y aunque Barnes es agente libre restringido, lo que quiere decir que Golden State puede igualar cualquier oferta que otro equipo le presente, y también superar el espacio salarial para hacerlo, su caso no dista mucho del de Andre Drummond de los Detroit Pistons.
Los Portland Trail Blazers son una de las escuadras que más suenan para ir detrás de Barnes, y mientras su fichaje tendría mucho sentido por las similitudes del juego del equipo entrenado por Terry Stotts y los subcampeones de la NBA, y también por tener más o menos la misma edad que el resto de la columna vertebral, es imprescindible resaltar el precio que supuestamente podría terminar costando. Tras cuatro temporadas a la sombra de Stephen Curry y Klay Thompson, y dos también detrás de Draymond Green, la franquicia que le ofrezca cualquier cantidad que ronde los 20 millones anuales debería esperar (o rezar) que Barnes alcanzara todo el potencial que se le presupone dadas sus condiciones. Sin embargo, también es bastante probable que Barnes sea el mismo jugador que, a pesar de ser una pieza importante en una de las mejores defensas de la liga, no es más que la cuarta opción en su equipo, y eso no vale tanto dinero.
En los Playoffs este año, Barnes ha promediado 9 puntos y 4,7 rebotes en 31 minutos por encuentro con 38,5% de acierto en tiros de campo y 34,2% en triples. Sus números en la temporada regular han sido mejores, aunque no demasiado, pero su tiro exterior es innegablemente un gran arma, ya que en 2015 encestó el 40,5% de sus intentos y en este curso terminó con un 38,3%. A pesar de ello el 63% de sus canastas fueron asistidas, y solo uno de sus triples no vino del pase de un compañero. Esto no es necesariamente malo, pero hay que tener en cuenta de nuevo que Barnes va a requerir una paga similar a la de una estrella, cuando claramente no lo es. Cerca del aro tampoco ha destacado todavía, con un 54,5% de acierto que le pone en la media de la liga. Barnes es por el contrario un jugador bastante destacado en el tiro de media distancia, aunque en tiros determinados como sin defensa alguna, por NBA.com/Stats, su porcentaje de acierto exterior se reduce a un 33,8%.
Barnes es un jugador enigmático porque todavía no sabemos qué puede llegar a ser. Con largos brazos y perfecta combinación de agilidad y fuerza, el alero de Warriors es perfecto para las defensas de la NBA moderna, capaz de rotar en cualquier pick n’ roll y además jugar de ala-pívot en alineaciones pequeñas. En ataque su habilidad para encestar de tres le hace encajar en cualquier equipo, y también dispone de un más que resañable juego de espaldas al aro (0,91 puntos por posesión en el poste, en el 70,4%). Portland podría perfectamente aprovechar estas cualidades teniendo en cuenta que los dos hombres que, principalmente, han ocupado la posición este año, Al-Farouq Aminu y Maurice Harkless (agente libre restringido también), no son tan buenos tiradores y que fueron el último conjunto en la liga en posesiones en el poste con casi 100 menos que el siguiente. Barnes por tanto daría al entrenador Stotts una alternativa en ataque cuando quede emparejado con un jugador más pequeño.
Pero los Blazers también necesitan un creador secundario de ataque, y el dinero que tienen disponible este verano podría estar mejor invertido que en un jugador que podría no responder esas necesidades. Barnes, en esta pasada temporada apenas tuvo un %usage (porcentaje de posesiones de un equipo que un jugador puede usar en un partido, ya sean tiros, tiros libres o pérdidas) del 15,9%, que en Portland le pondría entre Tim Frazier y Allen Crabbe en séptima posición entre los jugadores habituales. ¿Puede ser que con más balón Barnes destape el tarro de las esencias? A lo mejor sí, pero es bastante más probable que no. En las Finales, sin Green en el quinto partido, y con los Warriors desesperados por encontrar otro playmaker Barnes se fue a 2 de 14 en tiros.
Tampoco dice mucho el hecho de que Golden State apenas usara a Barnes bloqueando en el pick n’ roll cinco veces en todos los Playoffs y 22 en la temporada regular (válido para situarse en el 38,5% de la liga). Y es que el ex compañero de Doug McDermott en el instituto todavía no ha demostrado su habilidad para crear a partir de una situación en la que probablemente los Blazers le pondrían a menudo; no en vano Portland usó cerca de 150 pick n’ roll más que los Warriors en la 2015/16 (los californianos antepenúltimos en la NBA en frecuencia con 461 pick n’ rolls). Su versatilidad defensiva, aunque muy valiosa, también se diluye un poco cuando uno mira a sus cifras defensivas, y es que el más/menos defensivo de Barnes -0.6 le sitúa en el puesto número 11 entre los propios jugadores de los Warriors.
Es probable que Blazers prefieran dejar ir a Crabbe y Harkless con la intención de hacerse con los servicios de Barnes y terminar de mover a Aminu al puesto de cuatro y así crear aún más espacio para Damien Lillard y CJ McCollum, pero el precio desorbitado que supondría puede lastrar al equipo en 2017 cuando haya que extender a este último, por mucho que el límite salarial aumente otra vez. También cabe la posibilidad de que los Warriors, en el tiempo que tienen para igualar cualquier oferta, se den cuenta de que no tienen opciones de traer a Durant, o no quieran perder tanta profundidad de plantilla, y Barnes no salga de la bahía.
De lo que no cabe duda es de que mientras que el potencial sigue ahí dada su juventud y lo repleta de talento que está la plantilla de los Warriors, pero el precio a pagar se antoja muy desproporcionado por un jugador que puede terminar siendo la tercera opción de un equipo de Playoffs.